Lo pequeño

Llega junio y acaba el curso. Termina un año lectivo que ha traído muchos cambios y recortes, pérdidas de derechos, injusticias… De todo ello hemos dado buena cuenta en alandar. Y también de las innumerables iniciativas que por parte de personas, ONG, entidades o congregaciones religiosas se llevan a cabo para luchar contra ello.
Hemos intentado encontrar motivos para la esperanza en este mar de desesperanza en el que la crisis nos quiere hundir. Hemos hablado de experiencias de solidaridad y de cambio, quizá pequeñas –algunas de ellas insignificantes, que abarcan solo un barrio o algunas zonas–, pero que están demostrando un gran poder transformador. Iniciativas pequeñas como nuestra propia revista, pero que merecen tener voz y eco en la sociedad. Acciones en las que merece la pena fijar la mirada para mantenernos en pie y seguir caminando.

Es en esta misma línea que serán nuestros Premios alandar 2012, que el próximo 15 de junio entregaremos en el Colegio Mayor Chaminade. Nuestros premios reconocen este año más la labor de colectivos que de individuos aislados, más el trabajo cotidiano del día a día que los grandes gestos o los hechos puntuales.

Nos hemos fijado en la labor entregada de las Carmelitas de la Caridad Vedruna al lado de las personas más excluidas muy cerca, en los barrios empobrecidos de ciudades como Badajoz, Ceuta o Barcelona.

Nos hemos fijado en la labor de la Fundación RAIS y, en concreto, en el proyecto Fábrica de Canciones, liderado por el cantautor Rafa Sánchez, que ha permitido a personas sin hogar dar a conocer sus historias humanas a través de la música, fortaleciendo así su dignidad.
Nos hemos fijado en las mujeres inmigrantes que participaron en el proyecto Abriendo Mundos y que, hoy por hoy, son artífices de su propio desarrollo y el de sus países de origen, a través de las cooperativas y pequeñas empresas que han creado.

Y, por último, nos hemos fijado en la trayectoria del teólogo Juan de Dios Martín Velasco que, con su labor constante de investigación y docencia, ha sido capaz de acercar la mística y la espiritualidad a la vida y a nuestro tiempo.

Son cuatro premios que encierran muchos nombres. Son verdaderos granos de mostaza, pequeños y limitados, pero que son ya signos visibles del Reino de Dios en medio de nuestra sociedad, sin duda.

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