Un año sin Berta Cáceres

En la noche del 2 al 3 de marzo del pasado año 2016 unos pistoleros asesinaban a sangre fría a la activista hondureña Berta Cáceres. Berta Cáceres destacaba por la defensa de los recursos naturales de su comunidad frente a las grandes multinacionales hidroeléctricas así como por su indigenismo y su feminismo. Una luchadora por los Derechos Humanos que apenas unos meses antes de su asesinato ganaba el prestigioso Premio Goldman, una suerte de Nobel de la ecología. Ni siquiera eso pudo salvarla en un país donde la impunidad es el salvoconducto oficial de unas élites políticas y económicas manchadas de sangre y avaricia. La mataron para que callara pero, como gritan sus seguidores desde entonces, “Berta no murió, se multiplicó”.
Tras su asesinato han sido varios de sus compañeros del COPINH los que también han caído bajo las balas del sistema. Activistas medioambientales que mueren asesinados a causa de su lucha por el bien común y frente al interés de unos pocos. Decía que hace un año moría una defensora hondureña, pero lo cierto es que esto no es más que un dato biogeográfico. Berta, como su gente del COPINH, era de todos porque de todos es el medio ambiente que defendían, un medio ambiente que no entiende de las artificiales fronteras humanas. No mataron, pues, a una hondureña. Nos mataron a Berta.
Desde alandar le queremos dedicar este editorial como homenaje y como prólogo de un número muy especial. Hemos procurado que absolutamente todos los temas de este ejemplar de marzo den voz a distintas mujeres. Porque transformar el heteropatriarcado dominante también se hace rompiendo fronteras.

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