Nos debatíamos a la hora de escribir este editorial acerca de si hacerlo desde una clave crítica e indignada con las tremendas irresponsabilidades que estamos viendo o uno enfocado en la esperanza. Hemos optado por lo segundo. Lo hemos hecho porque son muchos los ejemplos de estos días que nos inspiran esa esperanza y porque nos va a hacer mucha falta para lo que viene.

Es cierto que ahí están todos esos responsables políticos que han quedado retratados para la Historia por su forma de buscar rédito electoral a costa de los muertos que, como siempre, se han querido apropiar. Es cierto también que es muy tentador volver a hablar del líder político que se refiere al Papa Francisco como el ciudadano Bergoglio. Pero no, no más espacio a los que no lo merecen y no han sabido dar la talla.

Hoy queremos hablar de una ciudadanía ejemplar que ha sabido cumplir como sociedad quedándose en casa (somos el país de todo el mundo que mejor lo ha cumplido según los datos) y reconociendo a diario en sus balcones a quienes se estaban dejando la vida. Por supuesto que queremos hablar precisamente de esos que se han dejado la vida, héroes de los valores que queremos para la nueva normalidad. Y, cómo no, de todos los trabajadores infravalorados que se han tornado en imprescindibles esta crisis. Todos y todas han dado (hemos dado) la talla.

Hay que pensarlo todo de nuevo, dicen. Desde Alandar invitamos a intentarlo desde los millones de ejemplos de solidaridad, los conocidos y los cotidianos, que se han multiplicado en estos días. ¿Nos animaremos a sacarlos a la luz para que el debate gire en torno a ellos?