Interrogantes ante uno de sus muchos muertos

¿POR QUÉ él nació en Haití, un pueblo del Cuarto Mundo,
y yo tuve que nacer en España, de la Europa rica?
¿Por qué él ha tenido que sobrevivir con setenta céntimos de euro al día,
y yo supervivo con setenta euros diarios, cien veces más que él?
¿Por qué él o ella, ya no podrá escribir un poema de amor o de rabia,
en tanto que yo puedo escribir este de ahora,
aunque sea con el corazón desgarrado
y las lágrimas barriendo mis ojos?
¿Por qué el seísmo de siete grados fue en Haití,
bajo un suelo poblado de chabolas y endebles edificios,
y no fue bajo los cimientos de los grandes sistemas financieros?
¿Por qué, una vez más, las muchas víctimas,
pertenecen a la marginación y a la miseria, mientras la mayor miseria

 la que tantas veces nos avergüenza de pertenecer a la raza humana-
se sigue acumulando, se sigue escondiendo (¿impunemente?)
en el corazón de unos cuantos
que deciden con su poder el futuro de las mayorías?
¿Por qué, todavía, buscamos en el poder y el dinero la respuesta,
cuando la única solución verdaderamente humana
hay que buscarla en el amor y en la defensa de la vida para todos?
¿Por qué todo el mundo conoce la solución a tan graves interrogantes,
y el ciego poder del dinero se empeña en no saberlas?
¿Por qué Hiroshima, Auschwitz, Gulag, Guantánamo…
y tantas otras atrocidades hijas del miedo y la ambición,
(cuya relación con Haití, enero de dos mil diez,
y sus más de cincuenta mil muertos, no es difícil de advertir),
si la persona humana, en todas las dimensiones de su ser,
ha sido hecha y clama en todo el orbe por un amor que nunca muere?
¿Sirve para algo la cifra escalofriante
de más de medio millón de personas afectadas por un terremoto,
si no sirve para atravesar las conciencias de cuantos tenemos más,
muchísimo más, de cuanto realmente -humanamente, fraternalmente-
necesitamos, para ser libres y felices?
¿Cuál es el cambio que nuestro mundo necesita, sino el de descubrir
y potenciar, como valor supremo a defender,
la Dignidad de la Persona Humana, y el Bien Común
que jamás podrán ser defendidos con otras armas
que la Paz, el Abrazo y la firme y gozosa actitud
de amar hasta dar la vida por el más pequeño de mis hermanos?

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