La campaña Iglesia por el Trabajo Decente animaba a aplaudir a los trabajadores precarios desde los balcones.

En estos días celebramos dos fechas importantes para el mundo obrero y del trabajo: 28 de abril y 1 de mayo. El Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo y el Día Internacional del Trabajo. Fechas marcadas este año por el estado de alarma frente al Covid19 que condiciona nuestras vidas.

Precisamente esta situación de estado de alarma ha puesto el foco en la salud de las personas trabajadoras y ha puesto en evidencia la inseguridad cotidiana que viven muchas personas en sus lugares de trabajo. Muchas voces se han alzado, cuando se comenzaron a reactivar algunos sectores de la economía semanas atrás, reivindicando que primero las personas y luego el trabajo. Que la vuelta al trabajo y la reactivación de la actividad económica no podía ser en detrimento de poner en riesgo la salud y la vida de los trabajadores.

Está claro que hay déficits en lo que se refiere a la salud y seguridad en el trabajo. En España se han producido 600.622 accidentes con baja, 621 de ellos han sido mortales. Esto nos lleva a asegurar que, de media, cada jornada laboral tres personas pierden la vida en su trabajo.[1]

Los servicios de prevención y los comités de salud y seguridad son claves para garantizar entornos laborales saludables y que hagan real esa máxima de que el trabajo es para la vida. Cada 28 de abril recordamos a las trabajadoras y trabajadores que están detrás de las estadísticas de accidentes y enfermedades laborales y que sufren sus peores consecuencias. Es día también de denuncia de las condiciones de trabajo que están en el origen de esta lacra social y día de realizar propuestas de cambio en la normativa y en las políticas para mejorar la salud y la seguridad de la clase trabajadora.

El trabajo o la vida

No podemos seguir contraponiendo el sistema económico y de relaciones sociales a la salud y la vida. las condiciones de trabajo propiciadas por las prisas, por la producción rápida y sin parones, por situar los beneficios por encima de la seguridad, que hacen que día a día millones de trabajadores y trabajadoras se jueguen la vida, se sientan indefensos y maltratados.

Este año la iniciativa Iglesia por el trabajo decente ante este Primero de Mayo nos recuerda que deben garantizarse las condiciones laborales que protejan la integridad física y psíquica de la persona. Como afirman contundentemente en su comunicado: “No nos cabe duda de que la crisis laboral y económica provocada por la pandemia de la COVID-19, hubiera tenido un menor impacto, sin la indecente precariedad laboral, ese “virus” que caracteriza el sistema de relaciones laborales, que lesiona los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias; si la sanidad y el conjunto de políticas sociales hubieran contado con los recursos que necesitan y que fueron recortados como consecuencia de la anterior crisis financiera.”

En los plausos de estos días a las ocho de la tarde ponemos el foco en la mayoría de colectivos de trabajadores que están dando la cara y cuyo labor se está reconociendo socialmente como nunca antes. Junto a esos aplausos, tengamos en cuenta las reclamaciones que la Iniciativa hace este año:  El reconocimiento de un ingreso mínimo garantizado en un programa articulado que integre las políticas sociales en España. También el derecho a la prestación por desempleo para las personas empleadas de hogar, así como el reconocimiento social del trabajo de hogar y de cuidados. Destaca la regularización extraordinaria y urgente de los trabajadores y las trabajadoras “sin papeles” y descartados de los derechos de ciudadanía. Y, por último, un pacto de Estado, entre toda la sociedad y sus instituciones que apueste por la centralidad de la persona y el trabajo decente, piedra angular sobre lo que se sostiene todo lo demás.

Ya se ha demostrado que éste modelo económico se construye despreciando la vida y salud de muchos trabajadores y trabajadoras, y nuestro compromiso nos debe llevar a impulsar una nueva cultura del trabajo. Como nos recuerdan CCOO y UGT de cara al 1 de mayo: Otro modelo social y económico es necesario. Cuando el trabajo no es para la vida, estas dos fechas pueden servirnos como hitos en ese camino de humanización del trabajo y de construcción de ese modelo.


[1] Estadística de accidentes de trabajo MITRAMISS. Avance enero-diciembre 2019.