Con este lema hace unas semanas el colectivo Territorio Doméstico hemos celebrado nuestros 13 años de luchas como mujeres, como migrantes y como trabajadoras de hogar y de cuidados. En un acto festivo y reivindicativo presentamos también el CD que hemos grabado con nuestras canciones de guerrilla, a ritmo de bachata, cumbia, salsa o swing y que lleva por título “Porque sin nosotras no se mueve el mundo”. Nos acompañaron más de 250 personas, muchas de ellas pertenecientes a distintos movimientos sociales y feministas de Madrid.

RETHOC nace dentro de Territorio DomésticoTerritorio Doméstico nace como colectivo hace 13 años a partir de un encuentro de distintos grupos de mujeres migrantes, autóctonas y feministas que reivindicamos la visibilización de los cuidados, su reorganización social y los derechos de las empleadas de hogar desde la perspectiva de la economía feminista. Iniciamos nuestra lucha reivindicando el cambio del régimen especial al régimen general de la Seguridad Social y seguimos luchando, a día de hoy, por no ser un sistema especial dentro del mismo, sin derecho a la prestación por desempleo y con salarios de miseria. Juntas reivindicamos la ratificación del Convenio 189 de la OIT por parte del Gobierno y la inserción plena en el régimen de la Seguridad Social con los mismos derechos que cualquier otro trabajador o trabajadora, entre otros, el derecho al desempleo.

Juntas denunciamos y ganamos juicios en despidos improcedentes o desistimientos, también juntas luchamos y nos apoyamos contra la violencia sexual y de género en nuestros trabajos y fuera de ellos. Juntas y con otros colectivos sociales denunciamos la política de fronteras: las prácticas policiales abusivas hacia compañeras sin papeles en redadas, ingresos en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), responsables de la muerte de Samba Martine, compañera senegalesa que fue abandona a la muerte en el CIE de Aluche, o de Janet Beltrán, compañera nicaragüense que murió como consecuencia de la exclusión del decreto sanitario. Juntas celebramos pequeñas victorias y la mejora de nuestras condiciones de vida como mujeres y trabajadoras.

Nuestra metodología consiste en politizar las ollas, los delantales y las calles, acuerpar las luchas. Por eso nuestras propuestas y reivindicaciones muchas veces son performances, teatrillos, pasarelas de la precariedad, flashmob, etc. Potenciamos el cuidado mutuo y el autocuidado en las luchas. Nos sabemos y reconocemos expertas en vivir y desafiar fronteras, poseedoras de saberes acumulados para compartir. Por eso la escucha y el respeto a los diferentes procesos y que cada una encuentre su lugar en el colectivo es fundamental para nosotras. Nuestra forma de organizarnos es la asamblea mensual, que hacemos desde siempre en nuestra sede, ubicada en el centro social feminista la Eskalera Karakola, la comisión de acción política y otras que surgen según necesidades. Le robamos tiempo al sueño y a nuestro día libre para organizarnos y para formarnos. Nuestra política es la fuerza de los vínculos y, como dice Audre Lorde, “no queremos desmantelar la casa del amo, con las armas del amo”. Trabajamos en alianza con muchos otros colectivos sociales y sobre todo feministas como el Eje de precariedad y economía feminista.

Estamos convencidas de que ninguna mujer es ilegal y sabemos bien que sin nosotras no se mueve el mundo. Pero tenemos también claro el mundo que no queremos. No queremos mover la rueda del capital ni sus intereses, ni la rueda del patriarcado que legitima la feminización de la pobreza y la violencia contra las mujeres, sino que queremos una economía que ponga en el centro el cuidado y el derecho a tener vidas que merezcan la alegría de ser vividas.

Los meses de marzo y abril son siempre intensos para nosotras en lo que a activismo se refiere, pero este año lo están siendo especialmente. El pasado 31 de Marzo, en el marco del día internacional de las luchas de las trabajadoras de hogar, junto con más de 30 colectivos de todo el Estado hicimos público en una rueda de prensa en Valencia, el nacimiento de la Red estatal de trabajadoras de hogar y cuidados (RETHOC), conformada por asociaciones, grupos y colectivos de trabajadoras de hogar y cuidados, procedentes de diferentes territorios del Estado español. Las movilizaciones contra la enmienda 6777, que aplazó el reconocimiento de nuestros derechos y la incorporación plena al régimen general de la seguridad social hasta el año 2024, así como la exigencia de ratificación por parte del Gobierno español del Convenio 189 de la OIT, están en la génesis de este movimiento que toma forma de enredo colectivo a nivel estatal el pasado 23 de febrero en Zaragoza, donde tuvo lugar el Encuentro constituyente de la RETHOC.

Esta Red nace para seguir peleando juntas, “como una piña”, compañeras con y sin papeles desde todos los lugares del Estado, contra las desigualdades e injusticias que atraviesan este sector, para llevar adelante, de manera coordinada en todos los territorios, nuestras campañas de reivindicación de derechos, acciones y propuestas, a corto y largo plazo. En España existen más de 600.000 trabajadoras de hogar y cuidados de las cuales más de la mitad son mujeres migrantes, y más de una tercera parte no están dadas de alta en la Seguridad Social. Su trabajo sostiene la vida y la economía de este país y también la de sus lugares de origen con la aportación de sus remesas A pesar de ello, este trabajo está profundamente feminizado, invisibilizado y devaluado. Está excluido de derechos básicos reconocidos en el Estatuto de los Trabajadores y trabajadoras y se permiten condiciones claramente discriminatorias en relación a otros sectores: negación del subsidio de desempleo, jornada de trabajo esclavo en el caso de las internas, mayor desprotección frente al despido, desiguales condiciones de acceso a la jubilación, no reconocimiento de enfermedades profesionales. Actualmente las trabajadoras de hogar tienen un papel esencial en el cuidado de las personas que quedan desatendidas por políticas públicas insuficientes e infradotadas, que convierten los cuidados en una mercancía al alcance solo de quien tiene los recursos para costearlos, contratando de manera particular, muchas veces de forma barata e irregular.

La RETHOC nace con una clara vocación reivindicativa para exigir:

  • Equiparación, sin más demoras, de derechos laborales y protección social para las trabajadoras de hogar y de cuidados (incluida la prestación por desempleo, la cotización por salarios reales e iguales condiciones para el cálculo de las pensiones), con reconocimiento pleno en el Estatuto de los Trabajadores e integración completa en el Régimen General de la Seguridad Social.
  • Ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos, acompañada de su incorporación efectiva en la normativa interna, estableciendo plazos concretos para su aplicación y respaldada con la dotación presupuestaria necesaria para que pueda implementarse.
  • Políticas públicas que garanticen los cuidados como derecho básico universal, que aseguren su cobertura con criterios de equidad; que impulsen la redistribución de los tiempos de vida laboral y personal para hacer posible la conciliación real; que apliquen medidas concretas y urgentes para integrar los costes de los cuidados en el domicilio como prestaciones del sistema público de atención a la dependencia, favoreciendo empleos de calidad.
  • Reconocimiento de los derechos fundamentales de las personas migrantes, muchas de las cuales cubren con sus contrataciones baratas y flexibles ámbitos laborales, como el del hogar y cuidados, gracias a una ley de extranjería que condena a la clandestinidad y a la exclusión.

La RETHOC exige también participación directa en todas las mesas de diálogo social para abordar estas demandas pues las trabajadoras de hogar y de cuidados son protagonistas con voz propia en el debate sobre sus derechos. Por eso esta primavera viene cargadita de esperanzas en nuestra lucha, porque, como afirman también las compañeras del Observatorio Jeanneth Beltrán, “querían brazos pero llegaron personas”. Por eso, seguiremos politizando las ollas, las calles, los delantales hasta conseguir lo que por justicia corresponde: Todos los derechos para las trabajadoras de hogar y de cuidados.