Los CIE, «Guantánamos» españoles

La llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos no nos deja a nadie indiferente. Desde que el pasado 9 de noviembre desayunábamos con la noticia de su nombramiento, no hemos dejado de preguntarnos cómo ha sido posible. Deportaciones masivas de inmigrantes, el mantenimiento de la cárcel de Guantánamo o la construcción de un nuevo muro de la vergüenza, esta vez entre Estados Unidos y México, son algunas de las “perlas” que ha prometido a lo largo de su campaña electoral. Nos hemos echado las manos a la cabeza, sin caer en la cuenta de que aquí, cerca de nosotros, en nuestro propio país, también consentimos barbaridades como estas. Lo adornamos, sin embargo, con palabras y términos diferentes, imagino que para aliviar nuestra conciencia. Nosotros no levantamos muros, pero tenemos una alambrada llena de concertinas que nos separan de Marruecos. El término «deportaciones masivas» suena demasiado brusco, pero no nos olvidemos de nuestras «devoluciones en caliente». Tampoco tenemos “Guantánamos”, pero mantenemos siete Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE) que dejan mucho que desear en materia de derechos humanos y otros dos de estancia temporal (CETI).

Tal y como se definen, “los Centros de Internamiento de Extranjeros son establecimientos públicos de carácter no penitenciario, dependientes del Ministerio del Interior, para la detención y custodia de extranjeros sometidos a expediente de expulsión del territorio nacional” y que se encuentran, por tanto, en situación irregular al no tener papeles ni permiso de trabajo. Llama la atención, sin embargo, que aunque los internos no hayan cometido ningún delito puedan estar hasta 60 días encerrados. Son varias ONG las que advierten, por ejemplo, de los efectos psicológicos que padecen los inmigrantes debido, precisamente, a esa  falta de libertad, las malas condiciones higiénicas, la saturación e incluso los frecuentes tratos vejatorios por parte de las autoridades de los centros. SOS Racismo Madrid es una de las pocas organizaciones que tienen acceso a los CIE. A la espera de que publiquen su memoria de 2016, gracias a ellos se ha podido conocer que durante 2015 en el centro de Aluche se ha encerrado a mujeres embarazadas, personas con trastornos de salud mental, víctimas de violencia machista o personas con menores a su cargo e, incluso, menores de edad. A esto se añade la detección de una resolución colectiva de internamiento con la que se acordó el encierro de 40 personas vulnerando, así, «la tutela judicial efectiva y el estudio individualizado de los casos» o las constantes irregularidades cometidas con respecto al derecho al asilo pues, como denuncia dicha ONG, las solicitudes presentadas por las personas internas no son tramitadas por las autoridades del CIE.

#CIEsNO Los centros de internamiento de extranjeros continúan desafiando a los derechos humanos cada día
Alhagie Yerro lee el manifiesto contra los CIE a las puertas del centro de Aluche. Foto Rodrigo Vázquez

Desafortunadamente, para la gran mayoría, todo eso es totalmente desconocido. Los CIE sólo son noticia cuando son los inmigrantes los que ocasionan revueltas o motines. El CIE de Murcia, con la tasa más elevada de deportaciones, lleva ocupando varias semanas los titulares por varias fugas, la más violenta la ocurrida el pasado 14 de noviembre, en la que resultaron heridos varios policías. En el centro de Aluche (Madrid), por su parte, un grupo de argelinos se amotinaron la noche del 19 de octubre durante once horas para exigir dignidad y denunciar, de forma pacífica, las pésimas condiciones en las que viven y que vulneran sus derechos más elementales. Todos los medios de comunicación se hacían eco de la noticia. Pero una vez terminado el motín, tan solo unos pocos se preocuparon de lo que pasó después. Y es que, tras el altercado, se ha conocido que varios internos sufrieron tratos degradantes por parte de la policía por lo que colectivos como Coordinadora de Barrios y SOS Racismo Madrid se vieron en la obligación de presentar una denuncia en los juzgados de guardia de la capital para exigir la investigación de lo ocurrido.

Lo mismo ocurre en los CIE de Barcelona, Algeciras o Las Palmas. Tal y como recoge la web de la red de apoyo Ferrocarril Clandestino, «el CIE de Zapadores de Valencia se encuentra cerrado temporalmente debido a una plaga de chinches a la que no se acaba de poner solución, el CIE de Barcelona ha reabierto en medio de una fuerte polémica por no cumplir las condiciones mínimas humanitarias y desde hace unos meses los trabajadores sociales del CIE de Canarias solicitan de nuevo su cierre ante las deficiencias encontradas en las infraestructuras del edificio. Incluso el propio Ministerio del Interior ha reconocido ante un juez que no puede garantizar las mínimas condiciones y que eso podría llevar al cierre de los CIE por imperativo legal, como ya denunció la Campaña Estatal por el Cierre de los CIE». Cierto es que, de un tiempo a esta parte, no solo somos más conscientes de lo que ocurre en estas nuevas y solapadas cárceles sino que, afortunadamente, escuchamos más voces que piden su cierre y el respeto de los derechos y la dignidad de todos los inmigrantes.

Recientemente, la iniciativa «Ciudades Libres de CIE» ha cumplido su primer año. La campaña  surgió tras la aprobación en el Parlamento de Cataluña de una moción que, entre otros puntos, contemplaba el cierre del CIE de Barcelona. Pronto se sumaron otras ciudades de la Comunidad Valenciana o Galicia. Sin embargo, Madrid sigue siendo la única de las llamadas «Ciudades del Cambio» con CIE que no ha aprobado ninguna moción o medida encaminada al cierre de los centros de internamiento para extranjeros. Así, la Asamblea Madrid Libre de CIE, compuesta por diversas entidades -como SOS Racismo Madrid, San Carlos Borromeo, Pueblos Unidos, Karibu, Red Interlavapiés o Comisión CIE de Ferrocarril Clandestino- afirman que, tras varias reuniones y debido «al bloqueo constante del PSOE, propio de las líneas habituales de sus políticas migratorias, impulsoras de la apertura de los CIE o de la colocación de concertinas/cuchillas en las vallas fronterizas y sin el apoyo del Partido Popular ni de Ciudadanos, Ahora Madrid decidió que no se trataba del momento oportuno para presentar esta moción».

Precisamente, el día en que terminamos de escribir este artículo se ha producido en Madrid una nueva manifestación que vuelve a exigir no solo el cierre del CIE de la capital, sino de todos los CIE que se encuentran en España y el cambio de las políticas migratorias. La lluvia y el frio no ha impedido que centenares de personas, convocadas por 80 asociaciones y colectivos, se reuniesen delante de sus puertas portando pancartas en las que se leía, entre otras muchas, consignas como «Cerremos los CIES», «Abramos las fronteras» o «CIE = Cárcel ilegal». Mientras tanto, muchos internos mostraban su apoyo y agradecimiento desde el patio del centro. Al finalizar, se ha leído un manifiesto que denunciaba el encierro y las deportaciones del llamado «racismo institucional» y las políticas migratorias de Europa y el cierre sistemático de las fronteras porque «Ningún ser humano, es ilegal».

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