Por Mariano Fresnillo
Pues sí, ya será para mí -como persona ciega- una jornada especial, al poder ser uno más en una sala de cine convencional viendo un largometraje, Ocho apellidos catalanes, autónomamente. Hasta ahora, siempre que quería asistir a deleitarme con el séptimo arte, tenía que ir con alguien a mi lado para que me comentara las escenas mudas y con su apoyo descriptivo poder seguir, así, la trama de la película.
Ya hace años que la audiodescripción ha revolucionado el cine para nuestro colectivo, al permitir que las cintas se adapten con una voz en off que realiza esa función de descripción de lo visual de modo muy profesional, sin interrumpir nada del ritmo o guion del film. Con un gran coste en la producción, la ONCE comenzó a editar DVD con este sistema, que prestaba a los afiliados para visionar las películas.

Más adelante, más sistemas incorporaron la audiodescripción a las salas de cine, que debían contar con wifi y así conectar los smartphones a esa señal, para que llegara el audio descrito de dicha película.
Lo que ayer utilizé yo en la sala de cine a la que asistí, fue la aplicación creada también por la ONCE, llamada Audescmobile. Es una app diseñada para que cualquier persona ciega pueda bajar en un minuto la audiodescripción en su móvil. Sin necesidad de wifi ni nada, activas la aplicación y comienzas a escuchar el micrófono del iPhone, para sincronizar a la vez el audio de la película en la sala en la que estuve con las pildoritas sonoras de audiodescripción. Así resurgen de repente en el instante oportuno y me cuenta aspectos visuales de la película que me pierdo para poder seguirla solo sin problemas.
Yo me regocijé con la experiencia una barbaridad, pero creo que mucho más lo hizo mi mujer. Acostumbrada a ver y relatarme a la vez todas las películas que habíamos compartido juntos, ayer pudo disfrutar libremente de la película, sin la responsabilidad de contarme escenas. Esto, en ocasiones, es complicado, al juntarse con la trama. De ese modo, la oí muchas veces reírse a carcajadas por lo que exponía la peli y me temo, también, por la falta de tensión al centrarse sólo en ver la película y no, además, en descubrir si yo me estaba enterando.
Como veis, estas medidas inclusivas no solo afectan a las personas ciegas -como es el caso- sino también a familiares y amigos cercanos a nosotros. Así se busca una sociedad más equilibrada en oportunidades y justa en más posibilidades para todos, normalizando situaciones del día a día que nos llevan a las personas con discapacidad a tener, en definitiva, una vida plena.
Gracias a los que me permitieron ayer ser uno más en una sala de cine de Madrid y que consiguieron, a través, de esta nueva tecnología –que, sin duda, es una de las claves de la inclusión plena en el futuro de las personas con discapacidad- ver el cine a mi manera y contemplar las imágenes con precisión, riéndome cuando había que reír, emocionándome cuando había que hacerlo y comentando a posteriori lo que me había parecido la película con criterio y precisión.
