Una izquierda para construir ecosocialismo

La edición que hace Rafael Díaz-Salazar de los textos de Francisco Fernández Buey, en este extraordinario volumen titulado Verde, roja y violeta, es una de esas vacunas contra la desesperanza y la inacción que habría que recetar a todo ser humano con hambre de transformación.

Verde, roja y violeta
Francisco Fernández Buey
Edición de Rafael Díaz-Salazar
Editorial El Viejo Topo

Portada del libro con textos de Fernández Buey, editados por Rafael Díaz Salazar. En la editorial Viejo Topo.

Actualizar el papel de la izquierda alternativa es algo imprescindible en el momento presente porque, si bien podría entenderse que ha sido debatido y analizado profusamente en el pasado, el contexto actual con un capitalismo depredador del medio ambiente que extrema la precarización de la inmensa mayoría de la población mundial, le otorga una renovada vigencia y utilidad. Y también porque construir una hegemonía enraizada en las luchas sociales, las experiencias del movimiento obrero, la pulsión revolucionaria del feminismo y las respuestas del ecologismo social no se me antoja ahora como una de las prioridades. Es la prioridad.

El libro nos proporciona luces largas para abordar las crisis y los problemas estructurales que solo mediante la acción colectiva pueden ser abordados con garantía de éxito en tiempos oscuros. El abordaje a todo ello que realiza mi admirado Fernández Buey en sus escritos no lo hace desde ningún púlpito alejado, sino desde el compromiso firme y explícito con “los de abajo”. 

Más allá de la utilidad de este antídoto ante la inacción y el escepticismo, y de la delicia que para el autor de esta reseña ha supuesto su lectura, el libro reúne muchos valores pedagógicos. Es destacable de forma especial la opción que el editor ha elegido para la presentación que ha consistido en agrupar los textos con criterios temáticos y no cronológicos y que figuran en capítulos titulados con ideas expresadas como tales por Fernández Buey. Díaz-Salazar no ha buscado originalidad en cuanto al formato porque ya lo utilizó en la edición del libro del mismo autor Sobre izquierda alternativa y cristianismo emancipador en 2021. Ni falta que hace. Además, las notas aclaratorias con que Díaz-Salazar sazona la publicación la enriquecen, la conectan con las obras completas del propio Fernández Buey y con otros autores que investigan sobre los temas escrutados.

El resultado es muy atractivo y me atrevo a considerarlo una imprescindible caja de herramientas para abordar la indiferencia que nos corroe como seres humanos a la hora de solucionar los problemas actuales que la humanidad tiene y a los que la economía ortodoxa ha sido incapaz de dar respuesta.

La obra se estructura en una introducción y cinco partes.

Díaz-Salazar arranca apuntando cómo es imprescindible “poner las luces largas” para imaginar y construir escenarios poscapitalistas e internacionalistas.

En la parte uno Fernández Buey aborda la crisis de civilización como la verdadera encrucijada que solamente se puede abordar con nuevos planteamientos de una izquierda verde, roja y violeta.  En la parte 2, titulada Entre la perplejidad y el reinicio, desactiva el principio de “no hay alternativa” y lo convierte en motor porque “hace falta alternativa”.

La parte 3 analiza las características concretas de ese proyecto rojo, verde y violeta que incluya a las personas de abajo; para eso, y siendo conscientes de que un crecimiento ilimitado no es una opción materialmente posible, la austeridad es necesaria. Eso sí, la debemos practicar quienes hoy vivimos por encima de las posibilidades del resto porque todo lo que no es universalizable es un privilegio para quienes lo disfrutamos. Precisamente por ese motivo, el decrecimiento no es una opción de entre varias posibles. Viviremos con menos por la reducción de la esfera material y lo que sí es posible y deseable es acompañarlo con un crecimiento relacional, convivencial y espiritual. Cuánto se puede y debe mejorar en atenciones, cuidados, conocimientos, participación y nuevos espacios de libertad y de espiritualidad…

La parte 4 reivindica el comunismo, eso sí, el herético. Es decir, la aspiración milenaria de alcanzar sociedades de personas libres e iguales y que concluye en la época moderna en la que el capitalismo dominante es incapaz de tener en cuenta las leyes básicas de la naturaleza y atender a las realidades biofísicas y a sus propias limitaciones. La parte 5 concluye cómo el nuevo internacionalismo con la coordinación de las luchas y las aspiraciones de la humanidad es la vía para concretar una agenda que haga posible imaginar la superación del actual orden injusto.

No busquéis las respuestas a todos los interrogantes en este libro. No considero que eso sea negativo porque su lectura y las preguntas que lanza abren muchas posibilidades y eso ya en sí mismo será de gran utilidad para mucha gente. El valor fundamental que aporta es la reivindicación de la esperanza, la de verdad, la que supera la lógica capitalista del coste-beneficio que nos condena a sustituirla por estados de ánimo optimistas o pesimistas. Cuántas veces se realiza el cálculo, antes de la implicación en un compromiso sociopolítico, de si merece la pena en función de las probabilidades de éxito.

Y no. La esperanza no nace de ahí sino del enraizamiento en el sufrimiento y el dolor social de los de abajo. Y por eso, construimos nuestra esperanza en transformar la realidad para mejorarla desde el convencimiento de que es lo que hay que hacer. Por ese motivo, quienes somos lectores y lectoras de Alandar entenderemos las claves de este excepcional trabajo de Díaz-Salazar en toda su dimensión, porque nosotras y nosotros pensamos como Gandhi que nuestra satisfacción se encuentra en la acción y no en el resultado. No tengo dudas de que, también para lograr resultados, será de utilidad este libro propositivo abriendo caminos para avanzar en la construcción de ecosocialismo.

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