Lorenzo Milani: una vida desde el compromiso

Lorenzo Milani
No hemos odiado a los pobres
Cien cartas en su centenario (1923-2023)
Edición y traducción José Luis Corzo
Editorial Popular. Madrid 2023

En el centenario del nacimiento de Lorenzo Milani se han venido celebrando distintas actividades y se ha publicado un libro con una recopilación de su abundante labor epistolar.

Portada del libro donde se publican 100 cartas con motivo del centenario del nacimiento de Milani.

Siempre es un compromiso intentar transmitir los rasgos de una gran persona y no es la primera vez que asumo este rol, pero es quizá una de las veces que abordo esta tarea con tanta responsabilidad. Porque Milani (nacido en Italia, 1923-1967) es distinto a cualquier joven notable que se hubiera hecho cristiano a los 20 años y cura a los 24, que hubiera ejercido su labor pastoral en un ambiente rural y obrero cerca de Florencia durante siete años, y hubiera sido exiliado a Barbiana, pequeña parroquia también florentina ubicada en la montaña, muriendo a los 44 años de edad.

Este año que termina se ha cumplido el centenario de su nacimiento y se han celebrado distintas actividades en su memoria y recuerdo, entre ellas, el libro objeto de esta reseña: “Lorenzo Milani. No hemos odiado a los pobres; cien cartas en su centenario”, editado y traducidopor su biógrafo José Luis Corzo (Ed. Popular. Madrid 2023).

El género epistolar tan utilizado por Milani transforma las noticias en confidencias por lo que hay momentos del libro tan sinceros, transparentes y apasionados que a quien los lea le parecerá estar imbuido más en un diálogo presencial que en el rastreo de la letra impresa. Las personas destinatarias de las cartas son todas cercanas, personas a las que quiere comunicar algo nuevo, o pedir colaboración que siempre es algo original.

Las cartas a su madre son, quizás, las más frecuentes para tenerla al tanto de su vida y de sus actividades. Al no ser creyente la familia, en ocasiones los familiares se lo hacen notar y él lo comenta; por ejemplo, cuándo le pide a su madre que vaya a ayudarle: “Ven y llevarás la dirección general del parvulario y de la escuela popular mixta. ¿Cómo te parece que yo sea tan cerrado como para necesitar que la madre del cura vaya a la iglesia? Se rumorea que va a haber cambios de destino y no he hecho nada para que me dejen o me cambien; no hagas nada. Si me cambiaran, lo sentiría por los alumnos a los que considero como hijos. Pero bien sabes que a los tres días vuelvo al trabajo como antes y nunca me quedo sin nuevas ideas, hallazgos y experimentos que me absorben por completo y no me dejan pensar en el pasado o en el futuro o en casarme. Hace poco se me murió un joven al que no supe hacer ningún bien, y esta noche la he pasado con una madre de seis hijitos que se muere de cáncer, mientras la gente sale del cine, del baile, o del juego”.

Al magistrado Meucci le escribe con frecuencia. “Sabes lo que es para mí la escuela popular, la pupila derecha de mi ojo derecho. Una docena de muchachos son fieles (porque advenedizos hay muchos), obreros o campesinos, inscritos en diversos partidos políticos y sindicatos, a los que les inculcamos que sean críticos, que no hay que creer nunca ni a los comunistas ni a los curas, que hay que ir siempre a contracorriente y discutir con todos. Y luego, cultivar la honradez, la lealtad, la serenidad, la generosidad y el desinterés político. He gozado de tu sagrado ateísmo, háblame contra la pena de muerte con argumentos laicos. Y hablemos de cómo la lucha de la Iglesia por la justicia social es la condición imprescindible para que resulte creíble. ¿Puedes decirme qué son los impuestos? En realidad, lo que quiero saber es cómo organizar una huelga, no para no pagar impuestos, sino para exigir que se cumplan los servicios a los que dan lugar esos impuestos. Y no te olvides de decirme cómo enfocar un diálogo entre propietarios de casas vacías y desahuciados. ¿A qué esperas a escribir un tratadillo de derecho, elemental, para que los pobres sepan manejarse?

La opción por los pobres tiene varios destinatarios:

A su hermana Elena, la menor de los tres hermanos, le indica en cierta ocasión: “¿Te molesta que lleve todo a su origen clasista? No lo haría si pensara que para resolver cualquier problema personal basta con que saltes la barricada. Basta vivir un año en el corazón de un pobre para curarse de los problemas propios. Los señores tienen de todo: escuela, conocidos, dinero, libros, arte. ¿Por qué no quieren que los pobres tengan algo que no tienen ellos? Yo no he logrado vivir como los pobres, porque nado en el lujo, pero me ha bastado estar cerca de ellos para abrir los ojos y el corazón y comprender infinitas cosas bellísimas”.

La carta dirigida a Silvana y entregada el día de su boda con Silvano, contiene lo siguiente: “Los señores te dirán que un campesino gana más que un profesor. Diles, que si es así ¡que se hagan campesinos! Tu Silvano es hijo de un pobre obrero, algo menos que hijo de un pobre obrero, es hijo de la viuda de un pobre obrero. No son tristes recuerdos para olvidar, son las cosas de las que habrás de presumir cada día entre tus amigas, por muy doctor en medicina que haya conseguido ser. Y cuando os empiece a ir algo mejor, no compres electrodomésticos para tu casa, sino prepara una consulta llena de medios para aliviar el sufrimiento a los pobres. Cómprales libros a los hijos de las viudas para que puedan hacerse médicos. No permitas que tu Silvano haga huelgas, eso es sólo privilegio de los pobres”.

Necesidad de Dios

A Bichi, obrero socialista, ex alumno: “Si un día notas dentro de ti que bulle la necesidad de Dios, lo pensarás y serás coherente con ello y llegarás a ser un buen cristiano. En cambio, si la idea de Dios no te llega, te salvarás igual, sólo por haber sido reflexivo y coherente en el resto de cosas en que hayas creído como el socialismo o la causa de los pobres en general”.

A Elena, su hermana menor: “Estoy contentísimo de que te cases y no tengo motivos para lamentarme de que lo hagas por lo civil. Ser religioso y ser cristiano es una suerte, no una obligación. Me puede apenar que no tengas esa suerte, no que realices un acto coherente con lo que piensas. Por lo demás, tenéis mucho tiempo por delante, tú y tu marido, para envejecer, espabilar y reflexionar. Espero con ganas vuestra visita y más aún si nos cae una lección de física (especialidad del esposo de Elena) en nuestra escuela. 

Con muy distintos interlocutores:

“No podemos ser comunistas, pero tampoco combatirlos. Siempre dices que si todos los curas fueran como yo… pero, si yo copio el Evangelio. ¿Es que voy a vivir concentrado en no hacer pecados grandes? Yo no tengo la culpa de la mala educación de mis chicos; me he preocupado de hacerlos sinceros y me han salido maleducados, no saben tratar de usted.

Por último, como final de esta síntesis de ciertas cartas seleccionadas: Se suele repetir mucho la visión de Karl Rahner de que el cristiano del futuro será místico o no será. El testimonio de Milani se puede resumir en algo complementario: el cristiano del futuro será pobre o no será.

Autoría

  • Lola Cabezudo

    Procedo del mundo de la química, tanto de la analítica como de la aplicada al conocimiento de los alimentos y su fabricación. Me interesa ayudar a las mujeres jóvenes a sortear las chinitas de su camino, y mejorar el mundo con herramientas de la izquierda. Cristiana creyente recalcitrante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *