Muros

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254cultmercado.jpgUn muro. A un lado la riqueza, la abundancia, el agua corriente, la luz. A otro lado la pobreza, el dolor, la oscuridad, la suciedad. El poder en una cara del muro, la impotencia en la otra; la violencia en los dos. El ejemplo más evidente que había visto hasta ahora de lo que significa aquella expresión que aprendí en la facultad: ‘violencia estructural’. Y una inmensa metáfora del mundo, eso es la película “La Zona”, de Rodrigo Pla.

Aunque hay muros, no transcurre en Palestina, ni en Melilla, ni en el Berlín de hace unas décadas; la película habla de una urbanización privada en México, pero podría hablar de casi cualquier otro país de Latinoamérica donde estos barrios exclusivos e hiperprotegidos brotan, incluso en el medio de colonias de chabolas.

Un barrio cerrado y amurallado, casi asfixiante, en el que no se puede entrar… y de donde también es sumamente difícil salir. Ése es el escenario para hablar de la profunda desigualdad que existe en América Latina, de lo duro que resulta vivir día a día en la más absoluta miseria viendo, a tan sólo unos metros, cómo otros viven en la más absoluta abundancia. Ése es el contexto que utiliza el director mexicano para hablar de la hipocresía de una parte de la sociedad, que vive de espaldas a la otra, ignorándola como si no existiera y, por supuesto, como si no fuera responsabilidad de quienes viven dentro lo que sucede fuera. ‘La zona’, como si de una burbuja se tratara; un Primer Mundo a tan sólo unos metros del Tercer Mundo (¿o del quinto?, ¿o del sexto?).

Ese barrio cerrado, es también el punto de vista elegido por Rodrigo Pla para hablar de la violencia que se ha recrudecido en los últimos años, en un país como México, donde tan solo en el último año ha habido más de 5.000 asesinatos. De telón de fondo la corrupción profunda, enraizada en todos los niveles de la sociedad, aceptada a uno y otro lado del muro. La corrupción que, en diccionario de sinónimos, aparece también como podredumbre, pus y putrefacción.

La avaricia que deja impune una multa de tráfico, pero también cientos de homicidios y asesinatos en cada uno de los 32 estados de México: feminicidos, ajustes de cuentas, conveniencias, autodefensas, venganzas, accidentes… Crímenes que se producen cuando se deja de considerar al otro como una persona, como un ser humano. Cuando uno se olvida de que el otro también tiene una madre, un amor, unos sueños, un futuro. Cuando importa más el dinero, el poder, el estatus o, simplemente, cuando deja de tener valor la vida.

Nunca entenderé cómo alguien es capaz de inventar una ‘herramienta’ para quitarle la vida a otra persona. Nunca comprenderé cómo alguien es capaz de usar un arma. “¿Cómo le explico a mi hijo que vivimos detrás de un muro?”, pregunta en un momento dado uno de los personajes de la película. Para mí, simplemente, es inexplicable.

cristina@alandar.org

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