Robarle víctimas al infierno

La tragedia del pasado junio en la valla de Melilla (34 hombres jóvenes muertos según las ONGS, 23 según Marruecos) no conmovió ni al estamento político ni a los medios de comunicación, cautelosos en vísperas de la cumbre de la OTAN en Madrid. En Alandar no podemos sino conmovernos con la tragedia. Las palabras del obispo emérito de Tánger, Santiago Agrelo, recogen nuestro pesar y nuestro sentir evangélico. Para “arrebatarle víctimas al infierno” de las fronteras, como él reclama, hay que exigir nuevas políticas migratorias, concertadas en toda Europa, que vehiculen vías de entrada legal y dejen de apostar solo por “la seguridad”, convertida hoy en uno de los grandes negocios mundiales. Nos unimos virtualmente a las manifestaciones que en toda España reclaman una investigación y nuevas políticas migratorias con las profundas y evangélicas palabras de Agrelo.

Melilla, 25 de junio de 2022

Por Santiago Agrelo, obispo emérito de Tánger

No preguntes cuántos son los que murieron, tampoco cuántos han sido los heridos. “Centenares”, dicen. Cien arriba, cien abajo, ¿a quién importa?

No preguntes cómo murieron. No preguntes si esas muertes fueron evitables. No preguntes por responsabilidades en ese crimen contra unos jóvenes africanos sin derechos y sin pan.

No preguntes.

La culpa es de los muertos. Los violentos son los muertos. Los responsables son los muertos. Las autoridades de los pueblos sólo pueden felicitarse de haber conseguido que los violentos estén muertos, que los sin derechos estén muertos, que los sin pan estén muertos.

Y se felicitan, y se aplauden, y se animan a continuar matando a jóvenes africanos sin derechos y sin pan.

Y el periodismo calla: no denuncia; ni siquiera informa.

Y la conciencia calla: como si Alá bendijese a quienes matan pobres; como si a Dios no importasen los pobres que asesinamos; como si los dueños del poder que nos oprime fuesen también los dueños de nuestros derechos, de nuestro pan, de nuestras vidas.

Yo no puedo decir que los responsables de esas muertes son los Gobiernos de España y Marruecos; yo no puedo decir que los Gobiernos de España y Marruecos tienen las manos manchadas de sangre; yo no puedo decir que los Gobiernos de España y Marruecos llenan de víctimas un frío, cruel, prolongado e inicuo corredor de la muerte. No lo puedo decir, pero lo puedo pensar, y es lo que pienso.

Adoradores del dinero a un lado y otro de la frontera. Adoradores del poder a un lado y otro de la frontera. Adoradores de la mentira a un lado y otro de la frontera. Violadores de pobres a un lado y otro de la frontera. Herodes y Pilato se han puesto de acuerdo para matar a Jesús. A un lado y otro de la frontera Herodes y Pilato se han puesto de acuerdo para matar a ese “Dios para Dios”, que son los pobres.


29 de junio de 2022

Facebook de Santiago Agrelo

Pobres y evangelio

Continúo hablando de ellos, de esos emigrantes pobres, de esos jóvenes que, desde un infierno, atravesando otros infiernos, han llegado a la frontera sur de España.

El Señor me ha concedido la gracia de ver desde dentro ese infierno: fue por un instante, pero desde ese instante, vivo para arrebatarle al infierno sus víctimas.

Por eso no me ocupo de fronteras: me ocupo del infierno.

La vida me ha enseñado que a la política no le interesa la suerte de los pobres sino la propia suerte.

La vida me ha enseñado que en la frontera sur de España se invierten miles de millones de euros, muchos miles de millones, para que los pobres no puedan atravesarla.

A eso, la política lo ha llamado “impermeabilizar las fronteras”. Y todos hemos aceptado el propósito y su formulación. Todos entendimos que no se trataba del absurdo físico de una frontera que el agua u otro líquido no puedan atravesar; todos aceptamos que esa frontera no la pudiesen atravesar los pobres; todos aceptamos que en ella los pobres muriesen.

Y ese propósito de acabar con los pobres no lo cuestionamos jamás, ni siquiera cuando alguna imagen escapa al control del poder y nos arroja a la cara el infierno que hemos creado.

Los discípulos de Jesús de Nazaret no tenemos que justificar la legitimidad de ninguna frontera.

Los discípulos de Jesús de Nazaret tenemos el mandato de atravesarlas todas, como las atraviesa el agua, como las atraviesa el aire, como las atraviesan las aves del cielo.

Los discípulos de Jesús de Nazaret hemos sido ungidos por el Espíritu de Jesús, ungidos y enviados a los pobres, y no para llevarles doctrinas o recomendaciones, sino para llevarles la buena noticia que necesitan oír; hemos sido ungidos y enviados a “anunciar la libertad a los cautivos”, “anunciar la vista a los ciegos”; “poner en libertad a los oprimidos”; curar enfermos, limpiar leprosos, hacer visible a los ojos de los pobres el reino de Dios.

Los discípulos de Jesús de Nazaret hemos sido ungidos y enviados a ser evangelio para los pobres: ¡Ser evangelio!

Lo nuestro es robarle víctimas al infierno.

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