Sin citas, no hay derechos

Comienza un nuevo año y con él nuevos deseos y propósitos.  Inicio el 2023 con un deseo que es de justicia: poner fin, de manera inmediata, a esa frontera invisible pero tremendamente excluyente y discriminatoria que es el bloqueo de la página web de Extranjería y la consecuente imposibilidad de obtener una cita para solicitar o renovar la protección internacional. Para una persona refugiada tener cita o no tenerla no es una simple cuestión informática, sino que de conseguirla o no depende que sus derechos como solicitante de asilo puedan ser, de hecho, reconocidos.

Cada vez que en la página web de extranjería aparece la frase “en este momento no hay citas disponibles” avanza el proceso deindefensión y vulneración de derechos de las personas que han tenido que huir de sus países de origen para salvar la vida y cuyas secuelas urgen ser acompañadas y tratadas.

No conseguir la cita implica ser identificada como una persona sin papeles, con el riesgo de ser deportada al país del que, precisamente, se ha huido por tener la vida amenazada. Significa también no poder acceder a ningún programa público de acogida, apoyo psicológico, o jurídico especializado. Significa, de igual modo, negar el derecho a la asistencia sanitaria o ser atendido siendo facturado por ello. Significa, incluso, perder el puesto de trabajo al no poder renovar la solicitud de asilo. ¿No resulta kafkiano perder el empleo por no poder renovar el DNI? Pues algo así les está sucediendo, de manera sistemática, a muchas personas solicitantes de asilo.

Aunque España reconoce la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) en la que los estados contratantes firmantes se comprometen a expedir documentos de identidad a todo refugiado que se encuentre en el territorio y que no posea un documento válido de viaje. (art.27), el Gobierno español lleva meses incumpliendo este compromiso, lo cual no es, únicamente, una cuestión inmoral sino también ilegal. Favorece, además, indirectamente la compraventa de citas (300 euros por cita) a través de “abogados” que se lucran con las vidas amenazadas de las personas migrantes y refugiadas. Esta situación se ha hecho insostenible y, por eso, diversos colectivos de luchas migrantes y de derechos humanos terminamos el 2022 constituyendo la Asamblea Sin citas, no hay derechos, en el marco de la movilización por el 18 D, día de las personas migrantes, en el Centro Pastoral San Carlos Borromeo. Por eso, somos muchos y muchas quienes tenemos entre nuestros deseos y compromisos más apremiantes para el 2023:  

  • Conseguir el fin inmediato del bloqueo de citas en la página web de Extranjería, así como exigir el incremento de las mismas para que puedan adecuarse a los estándares mínimos de protección de derechos humanos. Y hacerlo con un procedimiento transparente y al alcance de todo el mundo
  • Exigir la dotación de recursos para ello, no tanto policiales, como viene siendo habitual, sino de personal especializado en asilo, con perfil psicosocial y jurídico y un adecuado apoyo de intérpretes
  • Que no haya tratos diferenciales para distintas procedencias. Que el ejemplo de Ucrania sirva para demostrar que el Estado español, si quiere, pone en marcha los recursos necesarios

Tenemos 365 días para lucharlo, pero ojalá podamos conseguirlo mucho antes. 

Hay muchas vidas en juego. Sin citas, no hay derechos.

pepa torres
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