Ya es

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Me llamo Patricia Franco Andía, soy cristiana nómada -concepto difícil que algún día me decidiré a intentar explicar y explicarme-; vivo en pareja y soy madre de un niño que se llamaba como su abuelo materno desde la gestación, Jesús, y que se empeñó en nacer ochomesino el mismo día de Navidad, así que va a hacer nueve años montamos el «belén viviente».

Soy curiosa de lo profundo y despistada para lo obvio, lectora compulsiva y también me encanta escribir… a mano y, si puedo, con pluma, aunque utilizo mucho los medios digitales siempre que mi texto no requiera inspiración. Además de algún libro técnico sobre violencia de género, lo mío son los relatos, las letras de canciones, los versos para niñas y niños y algún artículo de opinión sociopolítica, conferencia, contenido de cursos y otras hierbas.

Salvando las distancias, comparto con Dolores Alexandre la adicción por la Biblia, pero como el resto de la gente sin estudios teológicos, me acerco a la Palabra con la brújula y las pistas que autoras y autores como ella transimiten en su libros.

Me gustaría contribuir a vuestra magnífica revista con este pequeño escrito que publiqué las navidades pasadas en mi blog «Presenzia». Espero que os guste y que aporte algo de sal y luz.

Nació como nacen todos los niños, como un regalo que se hace presente para los que ya estaban ahí. Nació y apenas se enteró nadie. Vivió y murió intentando agradar al Dios del que decía proceder, un Dios Presencia que es a la vez ayer, hoy y siempre. Del lado de la gente, de espaldas al poder, aceptando mansamente las consecuencias de ser y mostrarse libre en un mundo de amos y esclavos.

Aunque ignoraba muchas cosas, entre ellas que la Tierra fuera redonda, comprendió lo equivocados que estaban los que le clavaron en un madero y así es como pudo perdonarlos. Creo en este hombre que se hizo Presencia y en la Eterna Presencia que se hizo Hombre en él.

Creo en el Espíritu libre que vive en medio de nosotros, ése que nos dejó como señuelo. Creo en vosotras y en vosotros, que sois la sal de la tierra, santos y profetas extendiendo sus mismos valores en casa, en el trabajo, transformando esta tierra en la Nueva Tierra y a esta humanidad en la Humanidad, profesando o sin profesar religión o creencia alguna. Y también creo que Jesús ya está de vuelta como prometió o, mejor, que ya Es.

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