Laicidad

¿Por qué muchos creyentes defendemos el aconfesionalismo y la laicidad? Pues para ser más libres y porque creemos en lo positivo de la separación de las instituciones civiles y las religiosas. Y nos complace que desde publicaciones como alandar y desde colectivos como Redes Cristianas se luche, cada uno a su modo, por ello, y se abogue por dejar ya de lado de una vez por todas el confesionalismo de facto existente en España.

Se nos hace cada vez más insoportable constatar cómo la jerarquía eclesial, lo que muchos llaman Iglesia institución, continúa inmiscuyéndose en los asuntos civiles e incluso osa chantajear a la clase política y a los miembros del Parlamento y demás instituciones. No es sano. Nada sano. Por razones múltiples. Destacaremos dos. Impide, por un lado, el saneamiento, cambio estructural y radical transformación de la Iglesia (institución, clero, etc.), que muchos consideramos necesario, aunque no sabemos si es posible. Por otro, dificulta también (y mucho) que la democracia española (incompleta, deficiente y en pañales aún) avance hacia algo que, al menos, se parezca (aunque sea de lejos, no de tan lejos como en la actualidad) a un estado verdaderamente (bueno, lo más fiel que se pueda) democrático.

Esa es una de nuestras luchas en la actualidad, pienso yo. Tal vez podríamos empezar por retirar los crucifijos (y demás simbología religiosa) de las escuelas públicas. Quizás alguna vez alguien se atreva.

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