Un ecumenismo para el día a día

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Foto. FinizioSon muchas las cuestiones pendientes que tenemos los cristianos de cualquiera de las tradiciones, pero la primera quizá sea el ecumenismo, que debe llevar a restaurar la unidad entre todos aquellos que nos sentimos interpelados por la palabra, obra y vida de Jesús de Nazaret. No son pocos los que buscan, intentan y quieren esta unidad, aunque no son pocas las dificultades que se encuentran en el camino.

Entre los que en estos momentos están trabajando se encuentra el Foro Ecuménico Pentecostés (FEP), que nació hace cuatro años, después de muchas reuniones y diálogos. En él participa una veintena de instituciones e Iglesias, que van desde la Comisión Justicia y Paz hasta la Comunidad de San Egidio, pasando por la Iglesia Evangélica Española, la Metrópolis Ortodoxa de España y Portugal, los Carmelitas Descalzos o Pueblo de Dios.

El coordinador del FEP, Carlos Jesús Delgado (Justicia y Paz), señala que “resumiendo mucho, el Foro surge de una experiencia para preparar la tercera Asamblea Ecuménica Europea de Sibiu y la experiencia de comunión eclesial de una Vigilia en Pentecostés”. Tras Sibiu se formaron grupos de trabajo sobre ecología, derechos humanos, inmigración y otros temas de carácter social. A ellos se unían el Evangelio y la oración como pilares para el comienzo de un caminar juntos. Carlos asegura que “en el Foro no entramos en dogmas ni en grandes debates teológicos, sino que hacemos un trabajo muy del día a día, con los problemas que hay en España o en África, que podemos abarcar todos desde un diálogo sin competencias”.

Durante varios días se estuvo trabajando seriamente, con el compromiso de todos los que participaban en las reuniones, con la perspectiva de cómo se podía cambiar el panorama ecuménico en España, aunque siendo conscientes de que no es un asunto a corto plazo, sino que el objetivo final tardará tiempo, pues no en vano son siglos de separación y ruptura, cuando no persecución.

Dos manifiestos

Pero desde este diálogo, que supone conocerse, romper prejuicios, buscar lo que une, en octubre de 2008 se produce un hito importante en el ecumenismo con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, cuando se hace público un manifiesto, Cristianos contra la pobreza, firmado por ocho organizaciones e Iglesias (Justicia y Paz, FEREDE, Foro Ecuménico Pentecostés, Iglesia Evangélica Española, Iglesia Evangélica de Habla Alemana, Iglesia Española Reformada Episcopal, Iglesia Ortodoxa Rumana e Iglesia Ortodoxa Rusa). En uno de sus apartados se recoge que “muchos de los cristianos y cristianas madrileños, independientemente de nuestra confesión y tradición, somos testigos de la injusta pobreza existente en nuestra sociedad y nuestro mundo” y añade también que “nuestras iglesias están, en muchos casos, en primera línea en el frente contra la pobreza (…) llevando y practicando la Buena Noticia de Jesús y el Amor de nuestro Padre”.

Un año más tarde, el 13 de diciembre de 2009, se consensúa otro manifiesto, A favor de la justicia climática, con motivo de la Cumbre de Naciones Unidas en Copenhague sobre el cambio climático. En él se indica que “como cristianos queremos manifestar nuestro compromiso fraterno y solidario con los que ya son víctimas de las dramáticas consecuencias climáticas”. Tras exigir un cambio en los hábitos de conducta y consumo, añade que “desde nuestras iglesias queremos fomentar alianzas, pactos e iniciativas que nos ayuden a comprender la magnitud de este problema, así como aportar ideas y soluciones factibles, fruto del diálogo y responsabilidad de toda la sociedad. (…) Pedimos a Dios que nos conceda la valentía y la sabiduría precisas para afrontar, desde el Evangelio de Jesús y en solidaridad con los que sufren, el reto de hacer de este mundo un lugar más justo, fraterno y sostenible”.

Para el coordinador del Foro Ecuménico Pentecostés, “estos manifiestos son históricos y están ahí, aunque los grandes medios de comunicación no se enteren y no se hagan eco de ello”. Reconoce que el ecumenismo en España no es fácil, puesto que cada tradición tiene sus propios conflictos internos, que ha de resolver. Sobre los católicos indica que “estamos en una época de mirada hacia adentro y prima la ausencia de lo ecuménico”. No es que se impida, pero tampoco se favorece, “quizá porque en nuestro país el ecumenismo no tiene una tradición histórica, aunque siempre ha habido gente que ha tratado de que se mantenga vivo”. Carlos no quiere transmitir una sensación de total negatividad y por eso recuerda que este año se ha dado un paso muy importante con el reconocimiento del Bautismo con la Iglesia Española Reformada Episcopal (comunión anglicana).

Ahora se está trabajando para promover una especie de Consejo de Iglesias en España o para algo tan desgraciadamente cotidiano como la violencia de género, sin olvidar la colaboración para el diálogo con otras religiones monoteístas, como el judaísmo, propuesta desde la Embajada de los Estados Unidos en Madrid. También está previsto acudir el próximo octubre a la Segunda Asamblea del Foro Cristiano Mundial, que se va a celebrar en Indonesia.

El futuro, para Carlos Delgado, “es seguir caminando poquito a poco, centrándonos en los temas que vayan surgiendo; buscando nuevas “alianzas” –este año se han unido a la Vigilia los Focolares-; sabiendo que el trabajo todavía no brilla hacia fuera, pero con el ánimo esperanzado de que será lo que Dios quiera”.

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