Mujeres y poder: la carrera más larga

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Foto. Washington State History Museum.Millones de personas celebran este mes los logros de las mujeres en el centenario del 8 de marzo. Ha habido progresos muy significativos desde 1911, pero todavía queda mucho para que podamos hablar de igualdad en el mundo. La negación de los derechos de las mujeres es aún una de las principales causas de la pobreza. Si las instituciones y organizaciones lograran poner los derechos de las mujeres en el centro de su trabajo veríamos cómo las mujeres, en todo el mundo, obtendrían poder sobre sus vidas y sobre sus comunidades y acabarían –milagro- con gran parte de la pobreza y el sufrimiento en el planeta.

Pero en este mundo desigual, donde las mujeres son más de la mitad de la población (es decir, candidatas a la mayoría absoluta), son una ínfima minoría las que acceden a las grandes esferas del poder. Muchas más logran cuotas de poder familiar, comunitario o local, pero incluso para éstas, la carrera, en la vida y en la política, es más dura y, sobre todo, termina siendo más larga. La cantante y activista beninesa Angelique Kidjo, lo expresa así: “Queda mucho camino por andar hasta que todas las mujeres puedan unirse a esta celebración. De los mil trescientos millones de personas que viven en la extrema pobreza en el mundo, más de dos tercios son mujeres y niñas. Pero las mujeres son catalizadoras del cambio. Darles poder puede ayudarlas a salir –a ellas, a sus familias y a sus comunidades- de la pobreza.”

El informe de Naciones Unidas “Igualdad de género: la lucha por la justicia en un mundo desigual” recoge en un capítulo los avances de las mujeres en la política entre 2000 y 2005, como parte del análisis de la situación diez años después de la Cumbre de Beijing. Una de las resoluciones de Beijing fue un llamamiento urgente para que las mujeres tengan más acceso a cargos públicos. Aunque los gobiernos han reaccionado a este llamamiento de forma muy desigual, la conclusión es que el ingreso de un número más grande de mujeres a cargos de representación es un logro que merece celebrarse como una valiosa aportación al fortalecimiento de la democracia.
Aunque el porcentaje promedio de mujeres en parlamentos nacionales sólo ha aumentado del nueve por ciento en 1995 a casi el 16% en 2004, nivel mucho menor del que se propuso en Beijing, 16 países colocaron en estos años un 30% o más de mujeres en sus legislaturas nacionales. En el año 2003, Ruanda logró un récord mundial con un parlamento en el que casi la mitad de los miembros eran mujeres, un porcentaje más alto que el del país con más alto rango de la OCDE, aunque sólo representaban a una parte del espectro político. En el mismo año, en Finlandia se logró que una mujer tuviera simultáneamente el cargo de jefa del Estado (presidenta) y el de jefa de Gobierno (primera ministra) -otro “primer puesto” logrado por mujeres electas en la vida política.

Sin embargo, esos logros siguen siendo excepcionales. A falta de medidas tales como la acción afirmativa para aumentar el número de candidatas, el nivel que ocupa la mujer en política sigue siendo bajo, creciendo al ritmo dolorosamente lento de sólo el 0,5 por ciento anual.
Los ejemplos de tres candidatas, dos latinoamericanas y una africana, nos llevan a concluir que la carrera está llena de dificultades, no siempre superables. Dos de ellas llegaron al poder en enero de 2011. La tercera no pudo siquiera presentarse a las elecciones y pasó del exilio a la cárcel.

Foto. Manuel-Imanol.

Susana Villarán: los logros de la coherencia

Desde enero de 2011, Susana Villarán, una activista social y política, periodista y consultora de 61 años, es la primera alcaldesa elegida por la ciudad de Lima, en Perú. Villarán no es un personaje recién llegado a la política ni a la vida social. Entre 1977 y 1979 militó en el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y en los 80 fue asesora en la Municipalidad Metropolitana de Lima, donde trabajó para el alcalde Alfonso Barrantes en la época en que se fundó el programa Vaso de Leche para disminuir la desnutrición infantil. Su trayectoria en la política peruana es tan extensa como sólida, algo francamente complicado conociendo las veleidades de la política peruana.

Su defensa de los derechos humanos la ha vinculado también a la realidad del continente americano. En la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) fue relatora sobre los derechos de los niños y las niñas, y posteriormente sobre los derechos de las mujeres, y ocupó la segunda y la primera vicepresidencia de la institución. En 2002 y 2004 visitó Guatemala con importantes misiones del organismo interamericano para evaluar la situación de las personas defensoras de los derechos humanos, y de las mujeres. Entre las conclusiones de su segundo viaje estaban las observaciones sobre “la vigencia del derecho de la mujer guatemalteca a vivir libre de violencia y discriminación”.

Su primer asalto a la gran política fue la candidatura a la Presidencia del Perú en las elecciones generales de 2006 por la alianza Concertación Descentralista. Obtuvo un discretísimo séptimo lugar con apenas un 0.62 por ciento de los votos válidos.

Tras una nueva etapa internacional, ya que en 2008 fue elegida miembro del Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas, optó por volver a la política peruana y se postuló a la alcaldía de Lima en las elecciones municipales de 2010, que se llevaron a cabo el domingo 3 de octubre del pasado año. Las difíciles alianzas de la izquierda peruana hicieron confluir bajo su liderazgo al Movimiento Nueva Izquierda (formado a partir de dos partidos comunistas), el Movimiento Tierra y Libertad; y el Movimiento político Lima para Todos.

En el marco de la campaña política, Villarán expresó que su candidatura representaba una izquierda moderna, democrática y progresista, desligándose de cualquier tipo de alianza con el Partido Nacionalista Peruano liderado por Ollanta Humala.

El inicio de su campaña auguraba un fracaso similar al de las elecciones presidenciales, pero las perspectivas mejoraron en las semanas previas a su elección, hasta ponerla en cabeza de la intención de voto, de forma tan fulminante como sorprendente, prácticamente sin inversión publicitaria y sin apoyo de los medios. La primera causa fue la anulación de una candidatura por defectos de forma y la segunda, la publicación en el programa de Jaime Baily de unas grabaciones en las que otra candidata, Lourdes Flores, se expresaba en forma muy despectiva respecto a la alcaldía. Durante la campaña, Villarán fue públicamente acusada de terrorista por los medios de la derecha, que utilizaron unas imágenes antiguas en las que se la veía con el puño en alto (lo cual no implicaba su pertenencia a Sendero Luminoso, sino su reconocida y breve militancia comunista).

A pesar de la inexperiencia de Villarán en el debate final de la campaña, su alianza municipal obtuvo 1.743.712 votos, que representan el 38,393% de los votos válidos, y un estrechísimo margen. Su contendiente impugnó todas las mesas en las que Villarán había resultado ganadora, en un intento de recortar algo de la diferencia. Tras una intensa movilización popular para evitar un vuelco postelectoral, el 26 de octubre de 2010, 23 días después de los comicios, Lourdes Flores reconoció la victoria de Villarán. Uno de los primeros actos de la nueva alcaldesa de Lima fue en honor a las víctimas de la violencia política en el Perú.

Victoire Ingabire: contra el déficit democrático

pag4y5_temadeportada1_Victoire_web.jpgDespués de muchos años de exilio, Victoire Ingabire Umuhoza se presentaba como posible alternativa en las elecciones de Ruanda de agosto del pasado año. Ingabire, nacida en 1968, es la Presidenta de las Fuerzas Unificadas Democráticas de Ruanda, una coalición de partidos de oposición con una amplia base en Ruanda, Europa, los Estados Unidos y Canadá. El partido -y ella misma- decidieron que llegaba el momento de presentarse a las elecciones presidenciales de agosto, para lo que Ingabire regresó a Ruanda en enero de 2010.

Casada y madre de tres hijos, con una fuerte vinculación religiosa, estudió derecho comercial y una carrera de economía empresarial y gestión corporativa realizada en Holanda. Trabajaba en una empresa internacional radicada en este país, gestionando 25 filiales en Europa, Asia y África. En abril de 2009 renunció a su trabajo para dedicarse íntegramente a su carrera política. Tenía muy claro el objetivo de regresar a su país para contribuir a la mejora de la vida de su pueblo. Después de 16 años de exilio, se había convertido en la gran esperanza de la oposición ruandesa. En su curriculum había ya toda una historia de liderazgo en asociaciones de apoyo moral, legal y material a víctimas de la región africana de los Grandes Lagos, en la que se encuentra Ruanda, de una asociación de mujeres ruandesas en Holanda, otra que busca justicia para todas las víctimas de la tragedia de su país, otra de mujeres africanas en Holanda, otra de mujeres extranjeras…

Desde 1997, Ingabire se implicó muy intensamente en el activismo opositor ruandés en el exilio. «Mi objetivo es introducir en Ruanda el Estado de derecho y que sea un país constitucional donde se respeten los estándares democráticos internacionales”, dijo en unas declaraciones previas a su viaje a Ruanda. Unificar a la oposición ruandesa en el exterior era uno de sus objetivos políticos más importantes. La presidencia de la Unión de Fuerzas Democráticas Ruandesas la ayudó a congregar al grupo más numeroso de partidos y personalidades de su país en el exilio.

El dominio del Frente Patriótico Ruandés, que monopoliza desde 1994 el poder en Kigali, se ve cuestionado por graves acusaciones de criminalización y persecución de opositores, periodistas y cualquier elemento de resistencia. La oposición interna es prácticamente inexistente. Sólo partidos de oposición de la diáspora podían intentar cambiar esta situación. Organizar o participar en encuentros donde consensuar las visiones y las propuestas políticas ha sido parte de su incesante labor en los últimos años. Ha participado en numerosas actividades de la sociedad civil y en el Diálogo Intra Ruandés, organizado en España a iniciativa de hutus y tutsis de la diáspora.

El programa político que Ingabire fue diseñando en colaboración con todas estas personas y organismos buscaba reformas estructurales para la vida de las ruandesas y los ruandeses: crear una Comisión de la Verdad, Justicia y Reconciliación; convocar una comisión histórica para reescribir la historia de su país de forma auténtica y equilibrada, aprobar leyes de protección de los grupos sociales más débiles, leyes de igualdad de oportunidades y acceso al empleo…

Un mes después de su llegada a Ruanda reunió a los otros dos partidos de la oposición y, juntos, crearon un Consejo de Partidos de Oposición para reforzar el proceso democrático. Dio un emotivo discurso en honor de las víctimas del genocidio y pidió justicia para todos los crímenes de guerra y todos los delitos contra los derechos humanos cometidos en su país. El gobierno ruandés, acusándola de revisionismo, divisionismo y actos terroristas (se produjeron varios ataques con granadas durante su presencia en el país), impidió la constitución legal de su partido en el interior del país, y provocó varios incidentes en los que se retenía su documentación personal y se agredía a personas de su entorno. Posteriormente le impidió viajar por unos días a Holanda para ver a sus hijos y finalmente, tras varias amenazas, la detuvo agrupando todas las acusaciones. Durante varios días detuvo también a su abogado norteamericano, Peter Erlinder, lo que provocó la intervención del Departamento de Estado para lograr su liberación.

Ahora, Victoire sigue presa sin garantías en Ruanda. Sus seguidores han conseguido sacar de la prisión mensajes de esperanza y ánimo, y una foto en la que se la puede ver completamente rapada, ataviada con el ridículo uniforme rosa de los presos y presas en el país, pero con una mirada de dignidad, a pesar de todas las dificultades. Desgraciadamente, no es fácil prever un final feliz para su historia.

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Dilma Rousseff: Presidenta a la primera

También en enero de 2011 Dilma Rousseff juró su cargo como trigésimo sexta presidenta de su país y la primera mujer en el puesto. Dilma, siempre a la sombra de Luiz Inacio Lula da Silva, había sido ministra y después jefa del Gabinete de la Presidencia durante el mandato de Lula –y también la primera mujer en este cargo en el país. Esta economista de 63 años compitió para el sillón presidencial con José Serra en la segunda vuelta de las elecciones de 2010, que ganó limpiamente con el 56% de los votos y una gran aceptación por parte de su público.

La implicación política de su familia venía ya de lejos, cuando su familia tuvo que migrar de Bulgaria a Francia por la militancia comunista de su padre. La segunda guerra mundial los obligó a huir de nuevo, esta vez hacia Argentina y después a Brasil. Dilma, siguiendo la tradición familiar, se comprometió en los movimientos contra la dictadura brasileña de los años 60. Militó en Política Operaria y, posteriormente, en el grupo guerrillero Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares, donde era uno de los cerebros principales de la organización.

En su discurso inaugural recordó cómo fue detenida en 1970 y juzgada sin garantías legales por un tribunal militar. Estuvo presa durante tres años y fue torturada. Muchos años después, una comisión de reparación aprobó una indemnización para ella por las torturas sufridas.

A finales de los 70 se casó con otro líder guerrillero, con quien tuvo su única hija. Consiguió graduarse en la universidad y su militancia política fue evolucionando.

En los años 90 comenzó a tener cargos importantes en Río Grande do Sul, su estado de residencia. Pero las coaliciones y rupturas entre los movimientos de izquierda la llevaron a integrarse en el Partido de los Trabajadores y continuar en cargos de responsabilidad. Con la llegada al poder de Lula da Silva, el nombramiento de Dilma como Ministra de Energía –un cargo sumamente importante y estratégico para el país- y desde 2005 la jefatura del Gabinete, hicieron que el conocimiento público de su figura fuera cada vez mayor.

En abril de 2009 anunció públicamente que padecía un cáncer del sistema linfático, y que se sometería a tratamiento sin disminuir su ritmo de trabajo. La información clara sobre el alto índice de curación de su enfermedad y su forma directa y sencilla de afrontarla, fueron determinantes para que la gente comenzara a apreciar el personal estilo de esta mujer.

Cuando Lula da Silva la eligió para ser su sucesora en la candidatura presidencial por el Partido de los Trabajadores, Rousseff nunca se había presentado a una elección. Su victoria y su toma de posesión han marcado una nueva línea en el horizonte de la esperanza para Brasil.

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