PRESENTACIÓN: El viaje de Darbin

pag13_bestiario_anagrama.jpgImpulsado por las historias que le contaba su padre del Concilio, el explorador Charles Darbin se embarcó en el barco de Pedro, también conocido como Bible, en búsqueda de grandes retos. Como reconocería más adelante, cuando vio lo que había en aquel barco se supo llamado a una gran micción. Aunque tardó algún tiempo en dar aquel paso firme en la fe, es cierto que su prematura vocación de explorador se remonta a muchos años atrás, cuando asistió a una JMJ. El contacto con tanto bicho raro despertó en él una gran curiosidad antropofágica. Y es que el caso es que, ya desde niño, Charles mantuvo siempre una profunda fe en la humanidad (fe que, por extraña, la Santa Congregación para la Doctrina de la misma aún hoy sigue investigando).

En la aventura del Bible, Charles esperaba encontrar aún ese tipo de criaturas utópicas que anunciaban y construían una sociedad de justicia. La tripulación estaba formada por los hermanos Pinzones (que como todo el mundo sabe eran unos sacerdotes), por los hermanos Mercedarios y por Bartolomé de las Cosas. Pese a las amenazas y anuncios desde los púlpitos de rayos y truenos, el barco abandonó el Puerto donde habían recibido tantos Palos, comenzando su alandadura en busca de El Purpurado (cerca del lago Titipapa, donde habitó [entre nosotros] la Obispa Maya). Tras cruzarse con tres calaveras, la Pinga, la Aliña y la Santa Sede, las amenazas se cumplieron y el huracán Karol provocó que la nave abandonase definitivamente su rumbo y se petrificara, convirtiéndose en barco de Piedra (de ladrillo en España). La pesada e inamovible barca ya no pudo ser impelida por los vientos conciliares y, tras echar la pesada ancla de la Santa Tradición y proteger la nave de las olas con los diques del conservadurismo, Ratzinger de Triana pudo gritar ufano “Tiara a la vista” a los 40 días de viaje.

Desde aquel momento, pocos de los de barco de Pedro quisieron poner los pies en suelo. Uno fue Charles Darbin, que consiguió el “Nihil Ostras” para desembarcar tras poner como excusa que salía para convertir infieles y manifestarse por la familia (a favor). Sin embargo en su mente lo que estaba en realidad era la búsqueda de nuevas especies y concluir su micción.

Una vez en tierra, se encontró con numerosos personajes pertenecientes a 11 tribus (la otra estaba de ejercicios espirituales) que recopiló en un Bestiario. Pese a haber estado mucho tiempo perdido en este mundo pecado, nuestros servicios arqueológicos (que hasta ese momento estaban estudiando la liturgia católica) se dedicaron a buscarlo y por fin lo encontraron. A partir de este número les iremos presentando la fauna que este insólito explorador descubrió.

Sobre la involución de las especies

Pero no fue este Bestiario lo único que nos quedó de tal aventura: la fauna con que se topó le inspiró para formular, tras aplicar el método ensayo-horror, la siempre prohibida “Teoría de la Involución” que incluimos en este primer número.

La Teoría de la Involución afirma que en entornos eclesiásticos, los individuos que más progresan son aquellos inmóviles o los que menos se mojan (y se lavan). Además, el desuso de ciertos elementos, como el evangelio y la caridad produce su atrofiamiento y, finalmente, su pérdida. Por el contrario, el uso continuado de mitras impide el contacto con la realidad y reblandece el cerebro, mientras que los crucifijos con pedrería producen el endurecimiento del corazón.

Charles se inspiró en las especies encontradas en su viaje como la Aguirra Imperial (que por carroñera y venenosa es la lideresa de las pájaras), el Plavo Reigal (ave sexótica, habitual de Alcalá de Henares, que tiene los huevos cuadrados y es temida por devorar hombres nocturnos) o los perikikos (aves muy próximas a los papagayos). Destacan también la mantilla religiosa (insecto), el Santo Ficio, el capullón de la basílica, los monos ílabos (dicen que sí a todo), los monos gamos (gamos solitarios), las Monas Unidas y las Hermonas de la Caridad.

Como ejemplo de esta teoría, Charles presentó la secuencia involucionista del mono:

TEORÍA DE LA INVOLUCIÓN

Algunos ejemplos de especies encontradas por Charles Darbin

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