En la muerte del papa Francisco: gracias Señor por su vida

El papa ha muerto, apenas unos días después de cumplirse los doce años de su llegada a la silla de San Pedro. Una muerte si no inesperada sí sorpresiva, porque se la esperaba durante su larga reclusión de dos meses en la Policlínica Gemelli, donde lo mantuvo una neunomía bilateral. A su salida, recuperado apenas pero muy limitado, casi sin habla pero plenamente consciente, los médicos ya comentaron que había estado a punto de morir, incluso que se habían preguntado si debían seguir apostando por mantenerlo con vida.

Retrato del papa Francisco realizado por Agustn de la Torre

El papa, que conoció en todo momento la gravedad de su estado, ha querido despedirse a su estilo. Fue advertido de que a su salida debía de mantener el aislamiento, suprimir las visitas y las salidas y así se informó desde la sala de prensa del Vaticano. Pero pocos días después lo vimos paseando por los jardines vaticanos en su silla de ruedas. También ofreció una insólita imagen de un papa sin sus ropajes de papa, sin su sotana blanca, simplemente cubierto con una manta ligera sobre una camiseta y yendo a rezar a San Pedro, donde fue reconocido por los fieles. Tampoco se privó de su tradicional visita a la cárcel de Roma el día de Jueves Santo. No pudo lavarles los pies a los presos pero quiso estar allí: «Me gusta hacer todos los años lo que hizo Jesús el Jueves Santo, el lavatorio de los pies, en la cárcel. Este año no puedo hacerlo, pero puedo y quiero estar cerca de vosotros. Rezo por vosotros y por vuestras familias», dijo el Papa, antes de orar con los presos. Un papa que ha escrito una encíclica dedicada precisamente al amor entre hermanos, la Fratelli Tutti, quiso marcar hasta el final cuales han sido sus prioridades: atender y servir a los pobres y a las periferias.

¿Podía el Papa haber vivido más si hubiera sido más prudente? Habrá quien lo diga, sin duda, incluso quien invoque cierta tozudez, cierta soberbia para imponerse a los consejos médicos. Pero no cabe duda de que más que querer estirar su mandato lo que ha querido ha sido despedirse con coherencia, despedirse él, no que lo despidan, utilizar sus últimas fuerzas para volver a comparecer y a recordar las bases de su legado.  Sus últimas fuerzas las ha dedicado a aparecer de nuevo en público, saludar a los presos y a los fieles, proponer un hermoso Vía Crucis, dar la bendición Urbi et Orbi  renovando su incesante ruego a favor de la paz, y saludar desde su papamóvil. También un breve saludo al vicepresidente de EEUU, Vance, católico ultraconservador y crítico con Francisco; poco antes de la audiencia, el cardenal Parolin había recordado las graves diferencias que el Vaticano tiene con la administración Trump sobre el tema inmigrantes.

También lo vimos rezando en San Pedro el Viernes Santo, donde no pudo leer el texto del Vía Crucis, que él mismo había escrito, y que se ha convertido ya en su testamento: “La economía de Dios no mata ni aplasta”, dijo.  “El Vía Crucis es la oración del que se mueve; interrumpe nuestros recorridos habituales, para que del cansancio vayamos hacia la alegría. Es verdad, el camino de Jesús nos cuesta; en este mundo que calcula todo, la gratuidad tiene un alto precio. Pero en el don todo vuelve a florecer… una religiosidad árida redescubre la fecundidad de las promesas de Dios; incluso un corazón de piedra puede convertirse en un corazón de carne”.

“También la vía de la cruz ha sido trazada de manera profunda en la tierra; los grandes se apartan de ella, quisieran tocar el cielo. Pero el cielo está aquí, ha descendido, es posible encontrarlo aun cayendo, aun permaneciendo en el suelo… La economía de Dios no mata, no descarta, no aplasta; es humilde, fiel a la tierra. Tu camino, Jesús, es el camino de las Bienaventuranzas: no destruye, sino que cultiva, repara, protege.”

En el Vía Crucis el papa recogió la doctrina católica sobre el sufrimiento y la cruz, actualizada desde su propia reflexión de papa con vocación franciscana, por lo que no dejó de evocar las dos encíclicas que empiezan con palabras del pobre de Asís: Laudato Sí (Alabado seas, Señor) y Fratelli Tutti (Todos hermanos). El amor a los hombres desde el servicio a los que menos tienen (esa es la vara de medir, la atención al pobre en todos los sentidos) y el amor a la tierra que nos acoge.

Sus reflexiones, como siempre, son una llamada a la acción, a la movilización personal: “Si nos parece no tener fuerzas para dedicarnos a los demás,  Líbranos del cansancio, Señor. Si buscamos excusas para evadir las responsabilidades.  Líbranos del cansancio, Señor”.

No se olvidó Francisco de la división actual de la Iglesia que evoca dentro de las heridas a sanar:  “Señor Jesús, que ves divididos a tus discípulos. Concede a tu Iglesia paz y unidad. Señor Jesús, que llevas las heridas de nuestra historia. Concede a tu Iglesia paz y unidad”.

Paz y unidad que de momento parecen difíciles porque la oposición que ha generado su papado ha sido insólitamente fuerte y tenaz, apoyada con muchos medios dentro y fuera de la Iglesia. Hace un mes, en nuestro editorial de Alandar hablábamos de un papa valiente y acosado, un papa  que deja como legado el Sínodo: “La obra magna de Francisco sin duda ha sido la convocatoria del Sínodo de la Sinodalidad: ha querido que la Iglesia se mire a sí misma críticamente y encuentre nuevas maneras de avanzar para mejor reflejar el rostro de Dios en el mundo”. No todos están de acuerdo, muchos querrán enterrar ese legado, pero el proceso iniciado se asemeja irreversible.

Recordábamos también, en medio del enorme capital de sus aportaciones, algunas asignaturas pendientes: “El acceso de la mujer a los ministerios,  la revisión de la moral sexual y la acogida de la diversidad sexual, mecanismos más eficaces para prevenir y erradicar los abusos a menores y a mujeres, acabar de sanear la curia vaticana y, sobre todo, “desclericalizar la Iglesia”, son asignaturas pendientes. Pero ¿cómo declericalizar una Iglesia donde todo el poder, real y simbólico, lo tiene el clero? Todo apunta a las mujeres. Ellas son el futuro de esta Iglesia. Pero ¿tendrán el coraje, la resistencia y la paciencia de pelear y resistir sin desanimarse? Juan XXIII abrió una puerta, la del Concilio Vaticano II, y entró un vendaval; Francisco ha abierto el camino de una Iglesia pobre y servidora, que camina sinodalmente; no sabemos dónde nos llevará ni en que plazos, pero es sin duda una puerta a la esperanza”.

La visión positiva y valiente del papa se revela también en el Jubileo de la Esperanza, lanzado por él mismo para este año como todo un símbolo frente al derrotismo. Ha sido Francisco un papa valiente, muy valiente frente a los poderes de este mundo y ante las resistencias internas, un papa de corazón de carne -al corazón ha dedicado su última encíclica- que ha resituado el Evangelio en el centro de la tarea de la Iglesia, que ha de ser una tienda de campaña que acoge,  una  mano que cura y una presencia que acompaña. Gracias, Señor, por su vida.

Autoría

  • Lala Franco

    Alandar me permite hacer una de las cosas que mas me gustan como periodista: entrevistar a esas personas que son la sal de la tierra porque van cambiando el mundo con su trabajo, su reflexión y su denuncia.  Además, es un espacio para la libertad y la creatividad dentro de la Iglesia, muy necesitada de ambas. Y me da pistas para vivir de un modo más solidario y menos consumista y para seguir alimentando el núcleo espiritual que nos vincula, desde lo profundo, con el mundo, con los otros y con Dios.  Por lo demás, ahora soy una periodista jubilada de TVE que se mete en muchos líos. En la Revuelta de mujeres en la Iglesia, por ejemplo. Y que está agradecida a dos espacios eclesiales: la JEC (Juventud Estudiante Católica, que me albergó de joven, y Profesionales Cristianos (PX), mi actual comunidad de referencia. Soy murciana y, además de mi tierra de origen, amo Madrid, donde vivo;  pero también la Montaña Oriental Leonesa y Asturias, donde paso buena parte de mi tiempo. La vida, pues, no cesa de abrirme a  paisajes y horizontes nuevos, en todos los sentidos. Y yo trato dejarme sorprender por la riqueza y la novedad que nos rodea y los mensajes de cambio que sugiere. 

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3 comentarios en «En la muerte del papa Francisco: gracias Señor por su vida»

  1. PARRILLA FERNANDEZ,JOSE MANUEL

    Gracias, Lala, por tu excelente comentario. Esperemos que tenga continuidad en su sucesor el modelo de Iglesia sinodal y en salida y que se puedan ir concretando para bien las muchas iniciativas abiertas por Francisco pero pendientes de realizar, como muy bien recuerdas en tu comentario.

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