Ponle cara

Se llamaba Alberto (nombre ficticio) y tenía 63 años. Era periodista. Había trabajado en RNE, corresponsal de Radio Exterior en Europa, había estado en Alemania, Francia, Turquía y también Nicaragua… Hasta 1994, año en el que quiso emprender un negocio. Perdió el negocio donde había invertido todo, perdió la casa donde vivía, tuvo problemas con la pareja de la que se separó. Se vio abocado a vivir en la calle… Cuando le conocí acudía al Centro de Día de la Fundación Luz Casanova donde pasaba la mañana y cubría sus necesidades básicas: ducha, lavado de ropa y la comida de  al mediodía.

Alberto es una de las 2772 personas víctimas del sinhogarismo en Madrid  (según el último  informe coordinado por el Samur Social y organizado por el Ayuntamiento). Esta cifra ha sufrido un incremento del 24% en apenas 24 meses y no deja de crecer.

Muchas veces, desde que colaboro con la Fundación había oído decir que a la calle podemos llegar cualquier persona porque las causas son múltiples y muchas veces incontrolables por nosotras, pero quizás hasta ese momento en el que tuve delante a Alberto y me contó su historia no fui verdaderamente consciente de que podría haber sido la mía o la de cualquiera de las personas que conozco.

Y es lo que he ido descubriendo a lo largo de estos años: a la calle se llega por múltiples causas y esto es lo que hay que afrontar desde los poderes públicos. Está bien tener alberques, centros de día, etcétera pero lo más importante es abordar las causas del sinhogarismo desde sus raíces para intentar evitar el problema y el sufrimiento de tantas personas.

FACIAM,  entidad que agrupa a organizaciones que trabajamos con personas sin hogar, acaba de poner en marcha la compaña de este año bajo el lema “Ponle Cara”.  Afirma que “podríamos decir que cada persona tiene su propia historia y su propio proceso. Sin embargo, hay algunos aspectos que coinciden en los procesos de la mayoría. Estos elementos tienen mucho que ver con la falta de recursos económicos y de ayudas sociales; con la falta de un trabajo digno; con las circunstancias personales (enfermedad, adicciones, relaciones familiares, hábitos…); y al final, con la ausencia de acceso al derecho a una vivienda”.

Es importante que a la hora de afrontar el sinhogarismo se haga, y con urgencia, desde las diversas causas que lo provocan, que son muchas y diversas.

Esto es lo que nos preocupa a muchas personas de este país: un trabajo digno, poder acceder a una vivienda, una sanidad gratuita para todas, acceso a una buena educación, vivir sin miedo y sin violencia…

¿Cuánto tiempo ha de pasar para que nuestr@s polític@s se ocupen y preocupen de lo que de verdad importa?

Les invito durante este mes a mirar los rostros de las personas más vulnerables con las que nos cruzamos en nuestra vida, aquellas que no tienen un hogar porque lo han perdido todo. “Ponle cara” dice el eslogan, y yo añado: y dile una palabra amable.

Autoría

  • Charo Mármol

    Nací hace ya mucho tiempo en la huerta murciana. Cuando apenas daba los primeros pasos me trajeron a Madrid y aquí se ha desarrollado toda mi vida, personal, académica y profesional. Hoy estoy felizmente jubilada y jubilosa. Gracias a mi profesión, comunicadora, he tenido la oportunidad de viajar bastante: América, África, Asia, Europa… he conocido distintas culturas, distintas realidades… y según iba aumentando mi conocimiento, iban cayendo mis seguridades, esas que cuando eres más joven te hacen creer que son inamovibles y las únicas verdaderas. He visto de primera mano las injusticias, las desigualdades… por tener distinto color de piel, distinta opción sexual, por ser pobre y sobre todo por ser mujer. A lo largo de mis ya muchos años me he encontrado con mucha gente buena que trabaja por otro mundo posible y distinto. A ellas y ellos uno mi voz y mi trabajo, en la iglesia y en la sociedad, antes y ahora. Hasta que el cuerpo aguante.

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