Importancia pastoral del la teología de la liberación

Pedro Trigo
Profesor de Teología y Filosofía Latinoamericana y miembro del Centro Gumilla (Caracas-Venezuela)
Fuente: cristianismeijusticia.net

La teología de la liberación nace de la pastoral

La Teología de la Liberación no nace en los escritorios ni nace para aumentar los anaqueles de las bibliotecas. Naturalmente que tiene su lugar en los foros académicos y en las clases de teología, pero nace en la pastoral y se encamina a ella. Más en el fondo, la Teología de la Liberación nace de la espiritualidad, es esta espiritualidad la que lleva a la praxis pastoral. Esto lo especifica Gustavo Gutiérrez en Beber en su propio pozo. Beber en el pozo en el que se alimenta la vivencia cristiana del pueblo sería el acto primero y la Teología de la Liberación es el acto segundo. Lo decisivo no es que tematice la liberación popular, sino que se elabora desde el compromiso con ese pueblo que, al encontrarse con Jesús de Nazaret desde su vivencia de Dios, ha tomado conciencia de su dignidad y se ha dinamizado, superando la impresión inducida de minusvalía y dependencia, y se ha decidido a vivir la fraternidad de las hijas e hijos de Dios

¿Cómo ayuda la Teología de la Liberación a la pastoral liberadora?

  1. Seguimiento de Jesús: implicaciones.

La Teología de la Liberación ayudó y ayuda a la pastoral haciendo ver que no hay posibilidad de seguir a Jesús consciente y congruentemente, si nos encerramos en la religión, entendida como un segmento autónomo de la realidad atenido a su propia legalidad. Si seguir a Jesús es hacer en nuestra situación lo equivalente de lo que él hizo en la suya, no basta con la doctrina, los preceptos y los ritos. Puesto que, sólo en los evangelios aparece lo que Jesús hizo en su época es indispensable la contemplación orante de los evangelios. Porque de lo que se trata es de seguir al Jesús real. Para seguirlo necesitamos conocer también nuestra época, para establecer la equivalencia y conocerla como él, con conocimiento interno: encarnándonos responsablemente en ella. No podemos vivir con congruencia cristiana como representantes del orden establecido. Tenemos que echar la suerte con todos. Y, como Jesús, la encarnación tiene que ser desde los de abajo.

  1. Universalidad desde los de abajo

La Teología de la Liberación ayudó y ayuda proponiendo como manifestación inequívoca de seguimiento de Jesús la universalidad desde abajo, que no sólo excluye preferencias elitistas, sino que incluye positivamente el que todo se haga desde los pobres, como sujetos, ya que ellos son los preferidos de Jesús y a quienes el Padre ha revelado el misterio del reino y único lugar de universalidad real. Y por eso la pastoral cristiana, desde ese lugar tiene que romper muros, pasar fronteras y tender puentes, como no se cansa de repetir el papa Francisco. Porque no es una opción ideológica, sino que está movida por el amor responsable y, partiendo de la centralidad de los pobres, se extiende a todos; pero no individualmente, sino para hacer de toda la humanidad la única familia de las hijas e hijos de Dios, en la que el que está arriba es el que más sirve.

  1. Juicio al orden establecido y espíritu de alternativa superadora

Ahora bien, si, como Jesús y su Padre, vemos el mundo desde los desfavorecidos, concluiremos que ni vivimos en el mundo fraterno de las hijas e hijos de Dios, que es el designio del Padre y el contenido de la misión de Jesús, ni estamos en ese camino, sino en la dirección contraria, que consagra la competencia cada vez más desigual, injusta y excluyente. Por eso, si queremos vivir en seguimiento de Jesús, tenemos que aceptar su requerimiento: “no ha ser así entre ustedes”, ustedes no pueden ni oprimir ni mandar no deliberativamente. Tienen que servir, como el Hijo del Hombre, que no ha venido a ser servido, sino a servir y dar la vida por la multitud (Mc 10, 43-45). Ahora bien, esta condena de la opresión y de la imposición, no puede ser algo meramente ideológico, sino que tiene que estar movida por el amor a los de abajo, que no encuentran vida, y también por el amor a los opresores, que sacrifican su humanidad para prevalecer sobre los demás. El amor lleva a decir “no” a esta situación y a trabajar denodadamente por una alternativa superadora, en la que también tengan lugar los actuales opresores, dando lo mejor de sí para el bien común, y no por una simple vuelta a la tortilla, que mantenga el arriba y el abajo, pero invertidos. En este punto se decide en gran medida la impronta cristiana de la pastoral, que no puede ser ni descomprometida ni vindicativa, sino que tiene que estar animada por el Espíritu de Jesús de Nazaret, infundido, tras la recreación de Jesús, en cada corazón humano.

  1. El Dios de Jesús y los ídolos

La Teología de la Liberación ayudó y ayuda centrando la atención en el Dios que revela Jesús, un Dios enteramente bueno, que por eso busca de modo incondicional el bien de las criaturas. Un Dios misericordioso, que vence al mal a fuerza de bien; un Dios que nos ha dicho que sí definitivamente en Jesús y que espera nuestro sí porque nos respeta de modo absoluto. La Teología de la Liberación ayudó y ayuda haciendo ver que más radical que el problema de la secularización es el problema de la idolatría. Porque muchos ateos lo son de un dios que no existe y muchos que se confiesan creyentes creen en un dios que tampoco existe. Ayudó y ayuda haciendo ver que Dios es el Dios de los pobres y el Dios de la vida. 

  1. Sentido de la sinodalidad en la Iglesia 

La Teología de la Liberación ayudó y ayuda haciendo ver cómo desde la práctica y la enseñanza de Jesús queda excluida en la Iglesia la relación vertical y unidireccional entre los miembros del pueblo de Dios y el proselitismo hacia afuera, y cómo cualquier relación que entablemos tiene que ser manifestación de la fraternidad que él instauró, llevándonos a todos en su corazón y propiciando por todos los medios relaciones horizontales, gratuitas y abiertas. Es lo que fundamenta sólidamente el papa Francisco en la Fratelli Tutti, al asentar que todos somos hermanos y que este modo de relacionarnos, el único humanizador, no sólo tiene que impregnar nuestra cotidianidad, sino las relaciones sociales y hasta las relaciones económicas y políticas.  La insistencia actual del papa en la sinodalidad, es decir, caminar juntos como cristianos, es la práctica pastoral a la que mueve la Teología de la Liberación y sería el piso que nos dota de autoridad a los cristianos para proponérselo a los demás, para proponer que caminamos juntos como humanos. 

Puede visionarse la conferencia del autor en el Instituto Bartolomé de las Casas aquí:

1 comentario en «Importancia pastoral del la teología de la liberación»

  1. Wilfredo Mauricio Benavides Caceres

    La praxisis de la teologia evidencia a un cristo de la periferie. Jesus ando por las costas del mar de galilea su pulpito eran las barcas y los que le recibieron. eran pescadorea. bulgos. publicanos. y la gente mas vulnerable acosados por el sistema religioso y politico.

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