Una para todos, todos para una

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Personal sanitario se prepara en Liberia para atender a personas enfermas de ébola. Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si estas son accesibles al pueblo” (Ramón Carrillo)

Spain defends Ebola repatriations (The Guardian, UK). Spanish Ebola patient’s condition worsens, doctor says (CNN, UK). Spain euthanizes pet dog of Ebola-infected woman (The Times of India). Ebola ‘unavoidable’ in Europe, but spread risk low: WHO (Geo News, Pakistán). Spanish nurse tested positive for Ebola virus: health minister (Xinhua, China). La primera española que se contagió de ébola fuera de África se enfrenta a 48 horas críticas (Ria Novosti, Rusia). Ebola: la défaillance du système sanitaire espagnol inquiète l’Europe (Le Monde, Francia). Ebola: sta meglio l’infermiera spagnola contagiata: «Ora parla» (Corriere Della Sera, Italia). Ebola en Espagne: Consternation à travers le pays (Au Fait, Marruecos). Los fallos ante el ébola en España (El Universal, México). Spanish Nurse Infected With Ebola Makes Progress (NBC News, USA). España: la enfermera con ébola está consciente y habla con sus médicos (Clarín, Argentina).

No es importante si los medios internacionales hablan de una enfermera en vez de hablar de una “ATS” (ni que fuese un error garrafal). No es significativo si se centran en su mascota o en las palabras de la ministra de Sanidad. Incluso no merece especial atención si España se mantiene firme en su postura de “lo hemos hecho estupendamente” o si el Sistema Nacional de Salud (SNS) se tambalea, que lo hace desde hace mucho tiempo. Lo realmente revelador es que España ha estado en boca de todo el mundo en estas últimas semanas y, por desgracia, no ha sido por algo positivo. Al final, el tema por excelencia ha sido quién tenía la culpa. Hasta en eso, hasta en una situación límite y cuando hay vidas en juego, el balón siempre está en el tejado del otro.

Con la mirada puesta en España, cabe preguntarse por qué se ha creado un alarmismo tal con el caso de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, por qué de repente se ha hablado del ébola con una magnitud que ha insinuado que esta situación es totalmente novedosa, cuando no lo es. Esto ocurre por diversas razones. Una de ellas es que en España es costumbre no salir de la “zona de confort”. Habría que preguntar en África si saben de qué se trata dicha “zona”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las muertes por este brote de ébola ascienden a casi 4.500 y el número de casos confirmados ronda los 8.900. Pese a que es ahora cuando se habla del virus con más ahínco, fue en 1976 cuando se detectó en la ciudad sursudanesa de Nzara y en Yambuku, una aldea del norte de la República Democrática del Congo, cerca del río Ébola. Sí, por supuesto, hay que dar gracias –y constantemente– por vivir en un país del llamado “primer mundo”. Sin embargo, eso no quita para que muchas personas sientan indignación por cómo se ha enfocado este tema y por lo rápido que nos olvidamos de todo aquello que no interesa.

Curiosamente, en estas semanas la noticia no ha sido el presente, ni el futuro. Las soluciones y los éxitos. Los objetivos y el trabajo positivo. Todo se ha centrado en quién tiene la culpa, en cómo se ha podido llegar a esta situación, en lo más perjudicial del sistema sanitario y en las represalias a determinadas personas.

Personal sanitario se prepara en Liberia para atender a personas enfermas de ébola. Gracias a vivir en España, Teresa tiene más posibilidades –infinitamente más— que las personas infectadas por el ébola en África y, como ha dicho el director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid y miembro del Comité Científico, Antonio Andreu, «la situación clínica y epidemiológica en España está totalmente controlada por las autoridades sanitarias».

Sea cierto o no, la situación ha sufrido variaciones en los últimos días y se ha pasado de una histeria nada comedida a una cierta relajación. Los medios mandan. Parece que los medios dictan cátedra. ¡Cuánto puede ser el poder de los mass media!

En ese sentido, parece que hablar de una expansión de la epidemia está fuera de lugar. Esto es España. Y lo es, para lo bueno y para lo malo. No obstante, la realidad es que no todas las personas somos iguales ni ante la ley, ni tampoco en lo que al sistema sanitario se refiere. La pérdida de derechos y el deterioro de la calidad del sistema se están viendo, notando y sintiendo desde hace tiempo.

Se vela por un SNS eficaz, eficiente y sostenible, pero la situación es otra. Si te llamas Teresa Romero y eres española, tienes un mejor pronóstico que si te llamas Mohamed Azzouzi, has nacido en Marruecos y no tienes nacionalidad española. Defendemos la igualdad cuando nos interesa.

Siguiendo el hilo conductor, a estas alturas y a pesar de los cientos de artículos que se han escrito al respecto del virus del ébola, quedan muchas respuestas en el aire. Son muchas las personas que abogan por dimisiones en cadena de los políticos sanitarios españoles, pero ¿es esa la solución? Ha habido muchas declaraciones “fuera de tiesto” y puede que alguna otra “fuera de contexto”, pero que un político abandone su cargo -¿por qué en otros países lo hacen y en España no?- no hará que Teresa salga antes del hospital.

Lo mismo con la manía de echarle la culpa. ¿Qué importa si se ha contagiado por un error al quitarse el traje o porque se haya tocado la cara en un momento muy inoportuno? Lo único importante es su vida, su futuro y el modo de frenar esta epidemia que hay que incidir en que no es nueva. Pero, ¿por qué siempre se hace todo tarde y mal?, ¿por qué no hay suficiente financiación para investigar? o, ¿por qué no se ha empezado a investigar antes? El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció hace unos días que donará cerca de 20 millones de euros a los Centros de Control de Prevención y Enfermedades (CDC) de Estados Unidos para investigar y combatir la enfermedad. ¡Muy bien Mark, muy bien! Gracias. Pero hay que hacer mucho más y, como en todo, hay que hacerlo antes.

Tal y como recogía el diario El País, para investigar con el virus vivo hace falta una instalación de máxima seuridad biológica conocida como BSL-4 (Nivel de Bioseguridad 4). En España no hay ninguna instalación de este tipo capaz de manejar virus humanos como el ébola. Teniendo esto presente, es comprensible que parte de la población opinase que, en su día, no fue muy acertado, a nivel de salud pública, repatriar a los dos misioneros infectados por ébola: Manuel García Viejo y Miguel Pajares.

Por otro lado, la jefa de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Marqués de Valdecilla (Cantabria) y vocal de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), Carmen Fariñas, ha explicado que en la actualidad no existe un tratamiento efectivo contra la enfermedad. Se están utilizando distintos tratamientos experimentales como el ZMapp, un cóctel de tres anticuerpos monoclonales o el Avigan (favipiravir o T-705), un antiviral homologado para la gripe o el suero de la convalecencia con anticuerpos de gente curada.

Algunas de las principales dificultades que existen para estudiar el ébola se deben a que estos organismos, a diferencia de las bacterias, no pueden ser eliminados con antibióticos sin destruir, a su vez, las células que los hospedan. A esto hay que añadir la falta de fondos económicos, que repercute negativamente en el avance contra la lucha de esta enfermedad.

Según Juan García Costa, de la Red Europea para el Diagnóstico de Enfermedades Virales Importadas (Enivd), la experimentación con animales es muy arriesgada y debería llevarse a cabo en laboratorios de máximo nivel de bioseguridad, con los que no todos los países cuentan.

Hoja de propaganda para la prevención de la transmisión del ébola.Por su parte, José María Martín Moreno, asesor de la OMS y catedrático de Medicina Preventiva, ha insistido en que este contagio es algo sobre lo que se había estado advirtiendo hace tiempo. Hace unas semanas publicó, junto con otros profesionales, un artículo en la revista británica The Lancet en el que pedía que se movilizasen recursos para frenar este brote y recordaba que “los países más desfavorecidos necesitan un apoyo internacional coordinado”. ¿Tendrán en cuenta los estados este texto? Pese a que la posibilidad de contagio es “relativamente baja”, se debería investigar más para conseguir un tratamiento, ha agregado.

Mientras se da con la llave que cierre esta caja de Pandora, Fariñas ha hecho hincapié en que el escenario mundial ante la enfermedad producida por el virus del ébola se ha transformado “radicalmente” en las últimas semanas. Un aspecto importante en todos los países es “una adecuada vigilancia epidemiológica que permita detectar los casos considerados sospechosos, realizar la confirmación rápida y aislar a los enfermos en hospitales bien equipados”, ha puntualizado. No obstante, debemos recordar que la enfermedad solo se contagia cuando el paciente manifiesta síntomas. Probablemente, “las vacunas son las que nos permitirán enfrentarnos a este problema sanitario”, ha concluido.

En los días en que escribimos este reportaje, las noticias sobre el estado de salud de Teresa Romero han sido bastante positivas. “Se encuentra estable, su carga viral se ha reducido, por lo que parece que la inmunidad de la paciente está siendo capaz de controlar la infección” y, además, los órganos que tiene afectados «parece que van mejorando», ha declarado el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón.

Es importante que Teresa se recupere. Es fundamental que no haya más contagios. Pero lo imprescindible es que no nos olvidemos de que, más allá de las fronteras de la Península y unos miles de kilómetros al sur, hay cientos de miles de personas que sufren y que no tienen la suerte de vivir en España. Es primordial buscar soluciones para los de aquí y, sobre todo, para la gente de allá.

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