Teología femenina y feminista en España

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Viñeta: Nano.La corriente de vida que generó el Vaticano II, tras su clausura en 1965, despertó en muchas mujeres el deseo de adquirir una formación teológica. Primero nos contentamos con asistir a “Cursos para seglares”, porque se crearon muchos centros y el acceso era más fácil que en las facultades de teología. Después, viendo que las posibilidades de aprender se abrían, mujeres laicas, movidas por una gran sed de Dios y deseando saber más, nos lanzamos a hacer la licenciatura y el doctorado en teología.

Pronto estuvimos en contacto con teólogas europeas muy interesantes, entre ellas Rut Epting, que vino a Madrid con otras compañeras del Forum Ecuménico de Mujeres Cristianas de Europa, para tener unas jornadas de trabajo y conocimiento de la realidad de las teólogas españolas.

Parecía que el acceso a los estudios superiores había derribado la barrera que separaba a las mujeres de la reflexión teológica. Sin embargo, muchas mujeres nos sentimos decepcionadas ya que, aun accediendo a los estudios de teología, seguíamos constatando que las mujeres éramos invisibles en el ámbito de la teología académica.
Estábamos presentes en las aulas, como alumnas, pero estábamos ausentes entre el profesorado, en los contenidos que se impartían, en las listas de bibliografía que recibíamos, en la perspectiva desde la que se ofrecía la reflexión, etc. Por ejemplo, al explicar la Historia de la Espiritualidad, se silenciaba la voz de mujeres místicas, como las beguinas.

Nos dimos cuenta de que había que pagar “un alto precio” al estudiar teología; lo que empezaron siendo anécdotas, pronto se convirtieron en experiencias dolorosas. Así descubrimos la necesidad de juntarnos, crear redes, investigar juntas, apoyarnos mutuamente y compartir sentimientos y descubrimientos. Y de esta manera comenzamos a leer y reflexionar sobre la teología feminista, ya que tomaba como punto de partida el dolor de las mujeres -su descontento- y eso conectaba con la experiencia que estábamos viviendo. Descubrimos que la teología feminista nos proporcionaba herramientas y metodología para nuestro quehacer teológico. Por eso, merecía la pena profundizar en esta corriente.

Protesta y propuesta

Los diversos grupos de mujeres hicimos nuestras dos dimensiones de la teología feminista: la protesta y la propuesta. La protesta nos ha movido y nos mueve a denunciar situaciones injustas, firmar manifiestos, salir a la calle, etc. Las propuestas son elaboradas con una metodología propia, desde la crítica y la deconstrucción, con un lenguaje sencillo y creativo, incluyendo la expresión corporal. De este modo se demuestra que es posible el diálogo entre feminismo y cristianismo. Nos caracteriza, también, una doble o tripe militancia: además de teólogas, participamos activamente en el movimiento feminista y en otros colectivos comprometidos socialmente. A menudo hemos tenido grandes dificultades para compaginar nuestro quehacer teológico, con una militancia y un compromiso al que no queríamos renunciar.

A diferencia de lo que ocurre en nuestro grupo, otras mujeres, entonces y ahora, han estudiado teología, pero sin salirse de los “cánones”, esquemas y metodología que ofrecían y ofrecen buena parte de los profesores varones.

El 21 de noviembre de 1995 la Conferencia Episcopal Española publicó los “Criterios para la planificación de facultades teológicas y centros vinculados a ellas”. A partir de ese momento, los centros afiliados quedaban destinados al sacerdocio. Las mujeres laicas tuvimos que abandonar esos centros y estudiar en las facultades de teología. Muchas mujeres teníamos cargas familiares ineludibles y, por motivo de trabajo, no podíamos trasladarnos a una localidad que tuviera facultad. Tampoco se facilitaban becas para estos estudios. El desánimo pudo con algunas mujeres que dejaron sus estudios sin acabar.

Por parte de la jerarquía de la Iglesia, fue una manera sutil de desviar a hombres y mujeres laicos hacia estudios de “teologia minor” (Ciencias Religiosas, estudios a distancia, etc.) con los que nunca podrían acceder a la docencia en una facultad de teología.

1986, año de gracia

pag4-5_temadeportada3_web-2.jpgPero la Ruah también estaba actuando y tenemos constancia de ello. En noviembre de 1986, año de gracia para la teología feminista, nacieron en España tres grupos, complementarios en sus objetivos. Los tres, junto con otros grupos y colectivos que han nacido posteriormente, hemos cubierto un amplio espectro de objetivos y modos de situarnos en el ámbito de la teología femenina/feminista y estamos dejando una huella imborrable en la historia de la Iglesia española:

a) El Foro de Estudios sobre la Mujer (FEM). Nació impulsado por un grupo de ocho mujeres, entre ellas Pilar Bellosillo, Mary Salas, Dolores Aleixandre y Marifé Ramos. Ha ofrecido durante casi 25 años un espacio de reflexión y diálogo de las mujeres cristianas con la sociedad, con la Iglesia Católica y con otras religiones. Ha facilitado la relación con redes europeas de mujeres y ha abierto un horizonte en el ecumenismo.

b) Col·lectiu de Dones en l’Esglèsia. Grupo de reflexión y de acción. Entre sus objetivos está el de ofrecer “Una inédita aportación teológica feminista, que sea escuchada en las aulas de formación, junto con la de los hombres, así como la opinión de las mujeres de base que se han mantenido fieles a pesar de las dificultades”. Sus acciones de protesta y denuncia han sido claras en su lucha por la paridad mujer-hombre. Actualmente están preparando la publicación del trabajo realizado durante estos 25 años. (http://www.donesesglesia.cat/)

c) Mujeres y Teología de Madrid. Grupo de mujeres que hacemos teología conscientes de que vivimos en un mundo injusto. Desde esta conciencia, nuestra teología toma partido por las personas más desfavorecidas, especialmente por las mujeres. Queremos ir del centro a la periferia, atentas a lo marginal y encarnadas en el mundo. Ofrecemos un lugar de encuentro para todas aquellas mujeres interesadas en la reflexión teológica y existencial, realizada por mujeres y desde las mujeres, un lugar de confluencia para construir y reforzar lazos de solidaridad, acogida y “sororidad”. Actualmente estamos celebrando el XXV aniversario del nacimiento de nuestro grupo con un “año jubilar” (Diciembre 2010-Diciembre 2011) en un ambiente festivo. (http://www.mujeresyteologia.com/)

Posteriormente han surgido otros colectivos de teología feminista:

 Mujeres y Teología de Sevilla nació al experimentar la manipulación de las mujeres en el ámbito de la Iglesia Católica. Para este colectivo es imprescindible la lectura de la vida cotidiana desde la formación teológica, por eso han puesto en marcha la Escuela Feminista de Teología de Andalucía (ÉFETA) (http://www.mujeresyteologiadesevilla.com/)

 La Asociación de Teólogas Españolas (ATE) fue fundada en 1991, sus fines son la investigación, el estudio y la difusión de la teología en un marco de trabajo interdisciplinar. (www.asociaciondeteologas.org/)

 Dones Creients nació en Valencia en el año 2000 con el objetivo de crear un espacio de reflexión, formación, encuentro y celebración, desde la perspectiva de género. (http://donescreients.blogspot.com/)

En el año 2006 los grupos de Mujeres y Teología de Navarra, La Rioja, Cantabria, Sevilla y Madrid formamos la Federación de Mujeres y Teología, mientras otros grupos comenzaban su andadura o se iban consolidando en Galicia, País Vasco, Canarias, Valladolid, Ciudad Real, Vitoria, etc. Cada grupo tiene sus señas propias de identidad, por eso nos entrelazamos en redes, encontrándonos en la diversidad.

Cada año, todos los grupos de Mujeres y Teología tenemos un encuentro estatal. El XVIII encuentro (2010) se ha celebrado en Logroño. Se ha trabajado el tema: Rompiendo fronteras. Afectividad y sexualidad femenina. Hemos asistido 100 mujeres.

Rompiendo fronteras

Del 24 al 28 de agosto 2011tendrá lugar en Salamanca el XIV Congreso de la Asociación Europea de Mujeres en la Investigación Teológica (ESWTR por sus siglas en inglés). Es una red de mujeres que cuenta con más de 600 socias, entre ellas 40 españolas, que estudian e investigan en los campos de la teología, las ciencias religiosas y áreas afines. La asociación celebra cada dos años un congreso sobre un tema de actualidad en teología feminista. Por primera vez en estos 25 años, el congreso se celebrará en España, organizado por un equipo de socias españolas. Tendrá como título: La Teología Feminista: escuchar, comprender y responder en lo secular y plural. Habrá ponencias, talleres, comunicaciones y espacios de encuentro entre más de 200 mujeres, la mayor parte de ellas teólogas de diferentes países de Europa. Más información en http://www.eswtr.org/es/ y a través de 2011salamanca@gmail.com
Ante todo lo que hemos expuesto, nos preguntamos: ¿se pueden cerrar los ojos ante esta realidad? ¿Se puede seguir afirmando –como se oye todavía- que no hay mujeres teólogas o que su voz apenas se oye? ¿Se puede ignorar esta historia, creyendo que al ignorarla se borrarán las huellas que estamos dejando?

Somos conscientes de que estamos abriendo paso en el campo de la investigación, a través de publicaciones en las que muchas veces sólo aparecen nombres de mujeres. Se compensa así un silencio patente. Creemos que, actualmente, es un deber de conciencia conocer esta teología para poder tener otra perspectiva, tras el acaparamiento del pensamiento teológico por varones. Hasta tal punto ha sido así, que se ha creado una estructura resistente al cambio que no favorece el reconocimiento de la calidad de la teología de mujeres desde la interdisciplinariedad, el arte, la expresión corporal, las ciencias sociales, la espiritualidad y la mística, etc.

Estamos orgullosas de haber despertado del letargo a mujeres que vivían su relación con Dios con actitudes infantiles, miedosas o castrantes, de haber suscitado la creación de grupos de reflexión y de estudio. Hemos ayudado a compañeras a terminar estudios de teología que se habían quedado inacabados por el cúmulo de dificultades que encontraron en el camino. Hemos organizado numerosos encuentros y jornadas y participado en otros.
Creemos que estamos dejando una huella clara y profunda en el campo de la espiritualidad. Desde que acabó el Concilio hasta ahora, son innombrables los ejercicios espirituales, retiros y charlas que hemos dado las mujeres. En su mayoría desde una perspectiva diferente de la de los varones; incorporando nuestra dimensión corporal y mística en el crecimiento espiritual. Hemos rescatado a grandes maestras de espiritualidad que habían quedado ocultas en los pliegues de la historia, las hemos dado a conocer y hemos dejado que su experiencia “toque nuestra vida” y nos ayude a caminar erguidas.

Nos duele que muchos sectores de la Iglesia sigan cargando de connotaciones negativas a la palabra “feminismo” para vacunar a los fieles contra una corriente que es generadora de vida. Nos duele que tantas religiosas sigan viviendo con esquemas patriarcales, sin atreverse a dar su opinión, pedir, proponer, denunciar, etc.
Nos alegra profundamente que las relaciones entre religiosas y laicas, dentro de los grupos que se han formado en este tiempo, sean ricas y profundas. Pero sigue habiendo congregaciones que no dejan que sus religiosas acudan a nuestras reuniones y encuentros, aunque lo pidan insistentemente. No hay palabras.

Desde hace más de 25 años en nuestros grupos se ha ido viviendo con naturalidad lo que más tarde se ha llamado “Misión compartida” y “Espiritualidad compartida”. En este sentido ha habido un talante profético que perdura en el estilo despierto y alternativo de las mujeres que reflexionamos sobre Dios.

Nos preguntamos por qué no tiene más incidencia en las parroquias y comunidades la teología femenina/feminista, teniendo en cuenta que en muchas charlas se percibe claramente que la aportación de las mujeres toca más la vida, llega a lo concreto, mueve y conmueve. ¿Será que nos resulta más cómodo no movernos ni conmovernos? A pesar de todo, nosotras seguimos y seguiremos tomando la palabra.

pag4-5_temaportada_recuadro.jpgLa voz, los sentidos y la experiencia de las mujeres pueden construir una teología participativa, creativa y viva. Para ello habrá que deconstruir y construir nuevas relaciones de Dios con el cuerpo de las mujeres, proponer múltiples metáforas e imágenes de Dios, hacer una lectura de la realidad desde la visión de las mujeres y tener en cuenta, para llegar a Dios, la experiencia personal y la comunitaria de las mujeres.

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