«Mi película abre una puerta para que la Iglesia pida perdón»

helenataberna.jpgEs una de las directoras de cine españolas más brillantes y valientes. Los tres proyectos que ha emprendido hasta la fecha ‘Yoyes’(2000), ‘Extranjeras’ (2003) y ‘La buena nueva’ (2009), la confirman como una creadora comprometida pero nunca panfletaria. Helena Taberna sabe hacer buen cine, no del complaciente sino del que pica. Su último trabajo, ‘La buena nueva’, es una cinta emocionante y bellísima que ha cosechado numerosos premios en festivales internacionales. No así en nuestro país, donde ha sufrido el vacío de parte de los medios de comunicación y los grandes festivales. A la película le ha seguido la publicación de una interesante guía didáctica, con la que trabajar el tema de la memoria histórica en centros educativos, en las parroquias y en comunidades.

¿Qué quisiste contar en La Buena Nueva?

Quise contar una parte de nuestra historia, bastante desconocida, alrededor de un personaje que tenía unos elementos cinematográficos muy atractivos. Al tiempo quería ayudar a la reflexión en campos que entiendo son muy interesantes.

¿Cómo se explica que tu película haya interesado más fuera que en España?

Hay que decir que también ha funcionado aquí. Lo que pasa es que estamos en un mal momento para el cine español de producción mediana. La vida de un producto audiovisual es mucho más larga que su seguimiento en las salas de cine. Ahora estamos con su distribución en DVD, el lanzamiento de la guía didáctica y su pase por TV, del que ya podemos decir que lo emitirá La1 de TVE. Esto ayudará a que llegue a mucha gente, lo que supone el fin último de cualquier obra. Cuando me pongo ante una peli, quiero que las historias que me han conmovido conmuevan a otros y ayuden a que sean mejores personas.

Pero sí que ha habido una gran diferencia entre los premios que has recibido en el extranjero y los que no has recibido en nuestro país.

Yo no pertenezco a las familias de cine. Una vez una directora me avisó: no esperes nada de los Goya porque eres de la periferia. La industria está en Madrid y ha costado mucho que la película se viera, entre otras cosas porque nuestra productora no es muy poderosa. Creo que el recorrido de premios que está cosechando por todo el mundo ha llevado a que algunos reconsideraran su opinión inicial.

¿A este país mucho le falta mucho por recorrer en el camino de la recuperación de la memoria histórica?

Lo que es malo para una sociedad que cree ser democrática es que existan temas tabú. No cabe duda de que alguna de las críticas que recibió ‘La buena nueva’ tenían detrás un interés político disfrazado de crítica artística. Todavía hay gente que no quiere que se hable de algunas cosas. Y se tiene que hablar de todo. Yo coincido con el poeta Juan Gelman en que “se fueron los dictadores y aparecieron los organizadores del olvido”. Pero la fuerza de la historia que cuento y la emoción que genera en quien la ve son más poderosas que ninguna estrategia de los que tratan de que se eche tierra sobre nuestro pasado más reciente.

El guión se basa en la vida de tu tío cura, sobre la que él mismo escribió un libro.

Más que basarse en su biografía, se basa en los hechos que le rodearon, y en las historias que me han contado las gentes de mi pueblo. Cuando yo era pequeña, siempre escuché en mi pueblo a las mujeres mayores: “Don Marino, ¡qué bien nos hizo!”. Todo ello se me ocultaba en esa infancia mía que discurrió en medio del franquismo. Yo leí el libro cuando tenía 16 años y me pegó muy fuerte. Me marcó. Si hago el cine que hago y soy como soy, tiene mucho que ver con esa lectura.

La película muestra unos hechos muy desconocidos para la mayoría de la gente que habita este país. La cara y la cruz de una Iglesia que se alineó, mayoritariamente, con el régimen fascista de Franco.

Nunca se había hecho una película sobre este tema. Es la primera que se rueda sobre la historia de la Iglesia en medio de la Guerra Civil. Y además, lo hacemos desde distintos puntos de vista. Porque para mí fue un descubrimiento conocer que hubo dos Iglesias: una mayoritaria, la oficial, que apoyó a Franco. Pero también hubo otra Iglesia que estuvo con los más desfavorecidos y que impidió que muriese gente. Era necesario recordar a esta Iglesia que conecta con movimientos actuales de cristianos y cristianas de Base y con la Teología de la Liberación.

Lo sencillo hubiera sido hacer una versión maniquea de los hechos que narras, pero no sucede así.

Porque no creo en los panfletos. Las cosas malas son tan terribles que no necesitas subrayarlas. El panfleto y el arte se llevan fatal. Sí es cierto que hay una dificultad añadida por el hecho de que existen unos prejuicios en el público que la ve. Pero ahí está el reto. A mí siempre me gusta enfrentarme con aventuras que se salgan de lo trillado. Y que la gente se haga preguntas sobre por qué en situaciones límite hay quienes cometen horrores y hay quienes se rebelan contra la injusticia.

En una de las secuencias se ve a seminaristas desfilar con armas. Quizás es una de las imágenes más impactantes de la película.

Esta escena está inspirada en una fotografía tomada en 1936, en la Plaza de toros de Pamplona, en la que se muestra a sacerdotes armados y en formación militar. Ver esa foto me produjo un escándalo extraordinario por entender que el hábito y el fusil son dos elementos antitéticos. Al recibir el Premio Luis Buñuel, que me dieron en el Festival de Calanda, dije que a don Luis le hubiera encantado rodar esta secuencia. Aunque Buñuel, que era un misógino de tres pares de narices, también hubiera dudado de mi capacidad, como mujer, de hacer una tarea que consideraba exclusiva de los hombres.

Crees que en los 73 años que han transcurrido desde los hechos que narra la película, la Iglesia institución han modificado sus preferencias.

Sí creo que en este tiempo ha habido otra Iglesia, quizá más en la clandestinidad, que ha hecho una labor buenísima. Pero, claro está, sigue existiendo una Iglesia muy reaccionaria que sigue provocando mucho dolor. Sigo sin entender esa falta de amor que demuestran a veces.

El protagonista en varias ocasiones durante la película, se ‘arma’ de Evangelio para justificar su conducta y la coherencia de sus decisiones. ¿Cómo se ve esto desde la perspectiva de una persona no creyente como tú?

No soy creyente, pero mi educación tiene una raíz cristiana y humanista. Y estoy orgullosa de que así sea. Tengo fe en la humanidad y creo que hay que luchar contra la injusticia.

¿Sabes cómo ha caído tu película en la Iglesia?

Dudo que quien haya visto la película, si tiene buen corazón, no haya captado la finura con la que el tema se ha tratado. Con ella se abre una puerta maravillosa para que la Iglesia pudiera pedir perdón. Creo que hay margen para que se reconozcan los mártires del otro lado y que se produzca un abrazo muy deseado por todos. Sería hermosísimo, desde luego.

labuenanueva.jpgUna guía didáctica para reflexionar
sobre nuestro pasado

La utilidad de esta película no se acaba cuando uno acaba de verla. Tal y como ya hizo con su obra ‘Extranjeras’, en la que abordaba los avatares de las mujeres inmigrantes, Helena Taberna vuelve a editar una Guía didáctica con ‘La buena nueva’. “Con ella pretendemos dar herramientas al profesorado para poder abordar de un modo más atractivo (desde el lenguaje audiovisual) estos temas que tratamos”, dice la autora. Y prosigue: “La guía aborda el análisis cinematográfico, el de género y el de los acontecimientos de la historia reciente de nuestro país. En el material han colaborado gente muy potente, entre ellos Julián Casanova, Ian Gibson, etc. Además, en las salas hemos constatado que muchos de los que se han emocionado con la peli han sido gente muy joven”, subraya Taberna. El debate que, sin duda, va a generar su visionado no sólo se puede abrir en el aula, si no que también puede suscitar reflexiones en grupos cristianos, parroquias, etc. Para conseguirla sólo tienes que entrar en su página web: www.labuenanuevapelicula.com

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