Consumo gusto, consumo responsable

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Varios productos con el sello Fair Trade. “Nosotros estamos comiendo porque otros están pasando hambre. La pobreza en el mundo es un problema de distribución de recursos y hay que tener claro que estos no son infinitos”, así de contundente se muestra Carlos Ballesteros, profesor de la Universidad de Comillas, experto en temas de consumo y colaborador habitual esta revista, alandar.

En Navidad, los distintos engranajes de la sociedad capitalista se ponen en marcha, perfectamente engrasados por la publicidad. Los medios de comunicación nos bombardean con mensajes de consumir novedades, alimentos con sobreprecio, regalos, adornos… Un estilo de vida donde la opulencia es el principal eje sobre el que giran estas fiestas. Los cristianos y cristianas debemos abanderar el mensaje de compartir el momento con otras personas, sin que destaquen por el materialismo de los regalos. Debemos apelar a reducir el consumo y buscar la responsabilidad personal en cada acto, más que nunca en el periodo navideño. Y, sobre todo, tener una visión muy crítica ante la publicidad.

Nuestras opciones de consumo nos otorgan más poder del que pensamos. Alguien que consume responsablemente es aquella persona que, ante una determinada elección de compra, se plantea una serie de criterios éticos que le hacen inclinar o declinar su elección. Hay que ser conscientes de que situaciones de injusticia que vive el planeta se siguen produciendo por la especulación, por un comportamiento sin escrúpulos en los grupos financieros que manejan los mercados, que fomentan ritmos de consumo insostenibles para la humanidad. La supuesta libertad de elección que tenemos para elegir entre miles de productos y marcas supuestamente diferentes es absolutamente falaz. La concentración oligopólica tiene consecuencias muy negativas sobre la producción, el poder de elección de la persona que consume y el medioambiente.

Nuestros actos cotidianos pueden ayudar a transformar la sociedad. Podemos cambiar prácticas para contribuir a un mundo mejor. Leer el etiquetado, cuestionarnos el origen o la composición de los productos, acudir a tiendas de trueque, de segunda mano o mercadillos solidarios, reducir, reutilizar y reciclar para evitar el derroche.

Productos de temporada a productores locales (www.ecodes.org)

Desde la Fundación para la Ecología y el Desarrollo nos aconsejan que compremos verdura o carne de productores locales y que procuremos evitar los alimentos importados a kilómetros de distancia. Estos tienen un impacto muy severo sobre el medioambiente, es lo que se llama “huella ecológica”. Los distribuidores usan mucho combustible para su desplazamiento y generan una gran emisión de gases contaminantes para que los pongamos a la mesa.

También recomiendan evitar la compra de juguetes que reproduzcan valores sexistas u homófobos o decantarnos por productos que tengan menos embalajes. En estos días de diciembre y enero la generación de basura se incrementa hasta en un 30%, siendo empaquetados, botellas de vidrio y plásticos los que más aumentan.

Imagen de la campaña #ConsumoJusto impulsada por varias ONG católicas. Sobre los pescados y mariscos, además de preguntarle a tu pescadero de confianza, Greenpeace recalca sus consejos: mejor salvaje que de acuicultura y que haya sido pescado con métodos selectivos. Rechaza las piezas inmaduras y aprovéchalas bien. Cuidado con los langostinos. Su pesca salvaje afecta a otras muchas especies que son descartadas y el de cría dirigida devasta los manglares. Evita los productos transgénicos.

Regala buena energía (www.somenergia.coop)

Las calles de nuestras ciudades se llenan de alumbrados multicolores y sofisticados cada Navidad. El ayuntamiento de Barcelona ha destinado 450.000 euros a las luces que engalanarán sus plazas. En de Madrid, a pesar de haberse anunciado una reducción del coste en un 20%, la factura ascenderá a 1’9 millones de euros.

Somos energía es una cooperativa de consumo de energía verde sin ánimo de lucro. Las principales actividades que realizan son la comercialización y producción de energía de origen renovable. Están comprometidos a impulsar un cambio en el modelo energético actual hasta conseguir el 100% renovable. La principal razón no es ahorrar unos euros sino generar energía limpia y, sobre todo, tuya. El viento, el sol, el agua… son bienes comunes que pertenecen a toda la humanidad, que debemos cuidar todas las personas y que todas tenemos derecho a utilizar con un uso racional, comedido, responsable. Las grandes empresas energéticas de nuestro país han visto las orejas al lobo de unos cuantos, unas muchas personas que, gota a gota, iban desconectándose de sus redes y trataban de ser autosuficientes. Con el apoyo de las administraciones los sucesivos marcos legislativos anclan ese poder empresarial, concentrándolo, frente al consumidor. Se deben buscar alternativas. Es posible regalar buena energía asociando a la cooperativa a familiares y amistades.

Mercados sociales (www.economiasolidaria.org/mercado_social)

Hay un incremento significativo de productos y empresas que plantean otra forma de hacer las cosas y que tienen el consumo responsable como objetivo. Tiene que ver con la crisis y con la reflexión que ha suscitado sobre el estilo de vida y los valores, pero también con las nuevas formas de autoempleo. Al final se trata de intentar ser coherentes, de no reivindicar derechos laborales en nuestro trabajo y luego buscar los precios más baratos sin importar qué hay detrás. Es un espacio de consumidores, proveedores y distribuidores, donde la ciudadanía puede ejercer la opción de consumo con compromiso social.

El comercio justo, una alternativa real (www.comerciojusto.org)

El comercio justo es una buena herramienta del consumo responsable, anteponiendo criterios humanos a los mercantilistas, tanto en lo individual como en las compras que llevan a cabo las administraciones públicas. Este comercio alternativo nació en Europa hace ahora treinta años con la apertura de una tienda en Holanda en 1969, como alternativa al modelo de desarrollo de los países del sur y al modelo tradicional de comercio internacional. “Comercio, no Ayuda” es el eslogan que resume una filosofía y un modelo de desarrollo.

Toda esta filosofía se encuentra sustentada en dos premisas. La primera, que el comercio justo se entiende porque existe un comercio injusto. Los canales de distribución y la estructura del comercio internacional tradicional, en vez de favorecer a los países productores de materias primas, los empobrecen aún más.

La ropa producida en condiciones justas genera dignidad. La segunda, que el comercio justo se entiende porque existen consumidores y consumidoras comprometidos. En España se empieza a hablar de este tipo de intercambios comerciales en la segunda mitad de los años 80 aunque, según los últimos datos, parece una realidad consolidada. La venta creció un 10% en 2013, situándose en casi 32 millones de euros, según el informe El Comercio Justo en España 2013. Diagnósticos y alternativas en clave europea, presentado el pasado mes de septiembre por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. Aunque pudiera parecer una cantidad muy respetable, el consumo de productos alternativos por habitante en el país está 15 veces por debajo de la media europea.

Ankole es una región del suroeste de Uganda donde 4.300 familias campesinas se unieron hace años para formar la unión de cooperativas Ankole Coffee Producers Cooperatives Unión (ACPCU) y producir su café bajo unos principios justos y vender a través de esta red. Gracias a esta decisión, los productores han percibido hasta tres veces más que en el mercado convencional. En las tiendas que hay en muchas localidades de nuestra geografía es posible encontrar detalles y regalos de alimentación y textil sabiendo que, además, contribuyen a respetar la dignidad de las personas que lo fabrican.

La apuesta de unas ONGD de Iglesia

Tras la creación de un departamento conjunto de estudios e incidencia social, las ONGD PROCLADE, PROYDE y SED trabajarán los próximos años el #ConsumoJusto como herramienta fundamental de transformación social. A partir de la investigación y el análisis conjunto de sus bases sociales, estas entidades han realizado una serie de propuestas de reflexión, sensibilización y acción dirigidas a la sociedad civil, los poderes públicos, las empresas y los centros educativos de sus respectivas redes. Por ejemplo, La comida no se tira es la campaña lanzada para este curso escolar y, así, llegar a 100.000 estudiantes de todo el país, en unos 200 centros.

Ropa hecha con dignidad (www.ropalimpia.org)

La Campaña Ropa Limpia, coordinada en España desde 1989 por la ONGD SETEM, no proporciona una lista de fabricantes «limpios». Pero en su web ofrecen información sobre los adelantos sociales de las empresas y qué pasos han dado por lograr unas condiciones laborales más favorables en sus cadenas de distribución. Algunas empresas han dado pasos con la puesta marcha de un código de conducta que haga referencia a los principios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Obviamente, también hace falta que las compañías se aseguren de poner este código en práctica, y aquí es donde empiezan las dificultades. La Campaña Ropa Limpia considera importante que los sindicatos, ONG y los trabajadores y trabajadoras de cada país puedan dar su opinión al determinar cómo se implementan los códigos. La Ethical Trade Initiative en Reino Unido, la Fair Wear Foundation en Holanda y la Fair Labor Association en Estados Unidos son las iniciativas más conocidas en este sentido. Ponerlas en marcha no significa que todas las prendas de ropa que la empresa comercializa sean aceptables. Quiere decir que la empresa se ha comprometido a cumplir un programa de trabajo determinado y que los trabajadores y trabajadoras y sus organizaciones tienen el derecho de presentar quejas si piensan que la empresa miembro ha infringido el código.

Ropa Limpia aconseja que, cuando compremos una prenda preguntemos, por su procedencia y forma de producir y, aunque la mayor parte de las ocasiones los dependientes y dependientas desconocerán las respuestas, si insistimos, llegará un momento en que sus supervisores acabarán pidiendo las respuestas a las marcas, hartos de recibir preguntas de su personal que no saben contestar.

Una recolectora de café de comercio justo de Ankole Coffee Producers Cooperatives Unión (ACPCU). Ahorro ético (www.fiarebancaetica.coop)

La banca ética es una realidad en España. El proyecto FIARE financia actividades económicas que tengan un impacto social positivo. Esto significa apoyar empresas y proyectos sociales, ecológicos, culturales y humanitarios y poner sus recursos al abasto de las personas que no tienen acceso a la financiación de bancos convencionales. De aquí que los ámbitos prioritarios de trabajo sean la cooperación al desarrollo, la inserción social de personas en situación o riesgo de exclusión social, la sostenibilidad medioambiental o el cooperativismo, así como proyectos y organizaciones que promueven una mejor calidad de vida y la defensa de diferentes valores. Proyectos que engloban actividades de las empresas sociales y de inserción, la cooperación al desarrollo, la producción y el consumo ecológico o entidades que promueven la defensa de valores sociales y educativos.

Se puede participar siendo cliente o socio. Para serlo, confía tu dinero a las distintas opciones financieras y, como socio o socia, suscribiendo un porcentaje del capital social. También es un regalo diferente y original en estas fechas. Incrementa la base social con un familiar o una persona amiga.

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