Unidos en el (des)amor

Por Gema Segoviano Olmos, grupo de Fe y Espiritualidad de FELGTB

Del 18 al 25 de enero del 2021 se celebra la Semana por la Unidad de los Cristianos. Una actividad que surge desde diferentes Comunidades e Iglesias que sienten que tanta desunión en el pasado ha pasado como factura el gran descrédito de la figura de Cristo y de las Iglesias que dicen seguir su mensaje. Pero si hay algo en lo que casi todas las Iglesias y Comunidades estuvieron de acuerdo fue en el rechazo y la persecución a las personas que disintieran en la conducta afectiva y sexual que estas mismas instituciones impusieron a la sociedad.

Desde épocas tan cercanas al cristianismo primitivo como los siglos III y IV ya aparecen referencias a las personas que realizan actividades sexuales que pueden ser interpretadas como actos contrarios al decoro y las buenas costumbres y que de alguna manera pueden desatar la lujuria y el egoísmo de los buenos cristianos.

Foto: Sharon Mc Cutcheon

Al hilo de las diferentes corrientes filosóficas que influyeron en las iglesias cristianas, se empieza a observar una diferencia de criterios y de actitudes hacia estas personas, lo cual se refleja también en los ambientes políticos. Un caso muy llamativo es el de los eunucos, los varones castrados total o parcialmente, que en la zona de influencia del imperio bizantino ocuparon altos cargos de responsabilidad y no fueron especialmente difamados por las autoridades religiosas de dicha zona. Es más, se dará más adelante un fenómeno estudiado por John Boswell en donde se producían enlaces entre personas del mismo sexo y donde la comunidad lo celebraba como una fiesta.

Mientras, en el lado occidental y con la Iglesia de Roma a la cabeza, la sexualidad trata de ser organizada tanto por necesidades sociales como económicas, y es cuando se empieza a considerar el celibato de las personas consagradas y aquí aparece una breve defensa de los varones homosexuales, quienes podrían ser consideradas como superiores al no relacionarse con mujeres.

No obstante, este período de gracia acaba a fines de la Edad Media y de nuevo las difamaciones y persecuciones hacia las personas sexualmente disidentes se instala en ambos lados del Mediterráneo. La llegada de la Reforma y su interpretación literal de la Biblia hace que de nuevo las personas homosexuales y transexuales sean perseguidas, llegando a ser ejecutadas públicamente.

Y este panorama continúa en mayor o menor medida en Europa y en las zonas de América y África en donde las diferentes Iglesias llegarán con un mensaje basado en una mentalidad europeo-centrista más que cristocéntrica.

Pero es a finales del siglo XXI y principios del siglo XX donde la irrupción de la ciencia y de cierta racionalidad en la sociedad, hará que las iglesias se sientan amenazadas y por paradójico que parezca, sirve para que algunas personas de diferentes comunidades empiecen a buscar caminos en común.

Con la aparición de las dos Grandes Guerras, las comunidades cristianas parecen intentar un mayor acercamiento entre ellas. Algunas se sienten más vinculadas entre sí, por cuestiones de origen y tradiciones, mientras que otras sienten esa afinidad en las concepciones teológicas, y otras, en cambio, no sienten aún esa necesidad de unión. Y todas ellas, siguen teniendo en común una visión muy estrecha de las relaciones afectivas y sexuales, donde el pecado siempre está muy presente y lógicamente cualquier diferencia en la norma es vista como un peligro para la sociedad cristiana.

Aún así, las revueltas y revoluciones de la década de los años 60 del siglo pasado supusieron un gran punto de inflexión en el tema de la sexualidad. La mujer empezó a ser visible en la sociedad, a reclamar su espacio y a ser tratada en igualdad. Dentro de esos movimientos de feminismos y liberación las comunidades cristianas tuvieron su trabajo. En esas zonas de intersección de temas sociales, las personas homosexuales también tuvieron un hueco, aunque no siempre estaban en los primeros puntos de las agendas.

La famosa revuelta de Nueva York en 1969 hizo visible una realidad y unas energías que se nutrían de todos esos cambios. Y de nuevo, hubo diferentes Iglesias y Comunidades que apoyaron a estas personas en la lucha por su dignidad. Lucha que costó no pocas llamadas al orden en ámbito católico, de expulsiones y discusiones en iglesias emanadas de la Reforma.

El ejemplo más claro de estas controversias lo pueden protagonizar las iglesias luteranas nacionales de los países escandinavos, así como la iglesia episcopal de Estados Unidos que debido al tema de la igualdad y de no discriminación hacia las personas LGTB produjo una ruptura dentro de la Comunión Anglicana. Y la Iglesia Anglicana está actualmente preparando un encuentro de gran alcance en donde debatir los temas relacionados con la afectividad y sexualidad y ahí las personas LGTB podrán tomar la palabra.

Algunas de las Iglesias y Comunidades surgidas a partir del New Revival en Estados Unidos, principalmente, se dividen entre las corrientes más conservadoras y las más aperturistas e inclusivas.

Si hay algo en lo que casi todas las Iglesias y Comunidades estuvieron de acuerdo fue en el rechazo y la persecución a las personas que disintieran de la conducta afectiva y sexual que estas mismas instituciones impusieron a la sociedad

Y en este año 2021, donde una pandemia ocasionada por el Coronavirus hace que la solidaridad sea más importante, es necesario recordar que hace ya 40 años del diagnóstico oficial del VIH-SIDA y cómo de nuevo las Iglesias cargaron contra la revolución sexual, acusando a los hombres homosexuales de ser los causantes de una nueva plaga bíblica.

Afortunadamente, también existían grupos de creyentes que se unieron para dar apoyo a las personas enfermas y a sus familias, y así el ecumenismo social salió fortalecido. En la actualidad, los mensajes emitidos por los representantes oficiales de las Iglesias de más peso en el tema de la sexualidad apenas son positivos. Se sigue entendiendo las relaciones afectivo-sexuales como una situación de cierto desorden, un tanto alejadas del ideal de pureza que se ha ido fabricando año largo de los siglos.

Un semáforo en Buenos Aires. Foto: Chi Guy. Pixabay

Y ahí, las personas LGTB aún tenemos mucho por lo que seguir reivindicando. El peso de las enseñanzas tan restrictivas marcan profundamente y apenas existen mensajes de liberación y de amor. Por ello, si en algo nos hemos caracterizado las personas LGTB cristianas es en buscar el AMOR DE CRISTO por encima de la denominación cristiana a la que pertenecemos o en la que hemos sido criadas.

Por eso, desde cada una de nuestras comunidades y realidades personales y eclesiales y como personas LGTB creyentes en Cristo, no basta sólo con esta Semana, sino que todo el año es un momento para trabajar por la unidad y para que la dignidad de las personas LGTB sea reconocida en todas las Iglesias y Comunidades. Y para poder avanzar en este camino de unidad, la oración es una de las mejores herramientas para poder encontrarnos con el otro en el amor de Cristo.

Existen grupos dentro de las asociaciones y federaciones en donde poder poner en común nuestra necesidad de sentirnos amadas por quién nos ha liberado; de contar con manos amigas que nos ayuden a seguir caminando cuando los mensajes de odio sean fuertes; voces que nos recuerden que fuimos creadas a imagen y semejanza de un Ser Superior que por su gran amor vino a la Tierra para traer un mensaje de dignidad para todas las personas.

1 comentario en «Unidos en el (des)amor»

  1. Esto es es asi como Cristiano no debemos ser rechazado ni rechazar a n adien por su condición de nacionalidad,origen étnico ni por su orientación sexudual.todos somos hijos de Dios.aunque poco a poco se va disminuyendo el describen ala comunidad l gtbq d partes d las iglesias todavía falta mucho por avanzar.en mi caso como catolico me siento comodo.

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