El arcoíris, una promesa con mucha vida

Un fantasma recorre Europa, el mundo. El fantasma de la LGTBIfobia, un vástago del machismo en el que la misoginia y los prejuicios cosifican al diferente, provocando sufrimiento y muerte a tantas personas inocentes: a las mujeres por el hecho de serlo, incluyendo a sus hijas e hijos; y a aquellas que, según sus valores, no pueden acreditar ser verdaderos machos o mujeres “como dios manda”.

Luis Mariano González García

En lo que llevamos de mes han ocurrido situaciones verdaderamente preocupantes:

El asesinato de Samuel, un chico cristiano evangélico, comprometido con su congregación y al cual, mientras la turba le agredía, le gritaban «¡maricón!» Lo asesinaron a golpes, dejándolo tirado en la calle y sembrando la duda  acerca de si fue o no un crimen de odio. “Lo que te llaman cuando te matan, importa” podíamos leer en un cartel que sujetaba un joven con los brazos en alto en una de las muchas concentraciones que se produjeron como repulsa de este asesinato en todo el país.

La agresión a los participantes de la marcha del Orgullo LGTBI en Tiflis, Georgia, donde los agresores incluso eran arengados por algunos sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa Georgiana. El vídeo que circula en las redes mueve a la reflexión y a la acción: la sede de los convocantes es asaltada y arrasada, la bandera arcoíris es arrancada y destrozada con tanto odio que impresiona verlo.

El documental que Amnistía Internacional  proyectó en la semana del Orgullo LGTBIQ (lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual y queer) en Madrid, titulado Bienvenido a Chechenia, relata el infierno que las minorías sexuales y de género están padeciendo en ese país por culpa de la política de un gobierno que señala al chivo expiatorio culpable de todos los males. Es importante que se sepa que incluso se ha tenido que emplear una tecnología que modifica los rostros de los protagonistas con el fin de protegerlos. A la salida del cine donde se proyectó, el silencio reinaba.

En Hungría se acaba de aprobar la ley LGTBIfobia que busca provocar miedo y silenciar a la gente. Esta normativa ha sido calificada por la propia  presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, como “una vergüenza”.

Estos son algunos ejemplos que nos han de hacer repensar lo que está pasando en España y en Europa; sin meternos aún en lo que sucede en el resto de continentes, donde “Más allá de los 11 países que condenan la conducta homosexual con la pena de muerte, las personas con una orientación sexual o identidad de género diferente de la considerada normal pagan un alto precio por ser ellas mismas en demasiados lugares del planeta. Incluso aunque se guarden mucho de manifestar sus preferencias sexuales en público, la mera sospecha de que son diferentes puede costarles multas, años de cárcel… o la vida.

Según el último informe Homofobia de Estado, publicado en diciembre de 2020 por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, según sus siglas inglesas), 69 Estados miembros de la ONU todavía criminalizan los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo (67 por disposiciones legales explícitas y 2 de facto”).(CORTËS, J.I: “Cuando ser uno mismo se paga con la vida”. 28/01/2021. Amnistía Internacional.

El papa Francisco alerta en Fratelli Tutti en los números 44 y 45, en el apartado titulado Agresividad sin pudor: “[…] Esto favorece la ebullición de formas insólitas de agresividad, de insultos, maltratos, descalificaciones, latigazos verbales hasta destrozar la figura del otro […] Ello ha permitido que las ideologías pierdan todo pudor. Lo que hasta hace pocos años no podía ser dicho por alguien sin el riesgo de perder el respeto de todo el mundo, hoy puede ser expresado con toda la crudeza aún por algunas autoridades políticas y permanecer impune […]”.

 “La política es conflictiva per se, pero está para resolver problemas”, según la Vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Dª Yolanda Díaz; y desde mi punto de vista, no le falta razón. De nuevo el papa Francisco en la Carta Encíclica Fratelli Tutti, señala un horizonte donde sea posible “una caridad social y política y lo que se necesita de ésta”. Habla incluso acerca del “amor político”. La política es la forma más alta de caridad.

Ojalá que nuestro compromiso político vaya mucho más allá de las siglas de los partidos, pero también en ellos; y que el desencanto político no tenga la última palabra, y esto se conseguirá si las políticas públicas tienen efectos en la ciudadanía más vulnerable, en los más frágiles social, económica y académicamente hablando.

En camino, buscando conjuntamente.

Y ante este panorama, ¿Qué dicen y hacen las comunidades cristianas arcoíris en la Iglesia y en el mundo?

Las/os cristianas/os LGTBIQ tenemos “dones y cualidades”, que estamos ofreciendo a la Iglesia y a la sociedad, y que hay que acoger y aceptar dichos dones, como un regalo  de Dios Padre-Madre que crea y sigue creando, porque de una manera misteriosa, estamos necesitados mutuamente de conocernos y reconocernos, deseosos de ir descubriendo esa chispa divina que la Santa Ruah  ha depositado en todos los corazones que ha soñado desde el principio. Os aseguro que yo no he echado ninguna instancia para ser cómo soy, ni para sentir como siento, pero doy gracias a Dios por haberme creado así, y así me quiere feliz.

Las minorías sexuales y de género hemos estado, estamos y estaremos en la Iglesia en la que seguimos a Jesús, el totalmente inclusivo, buscando qué nos dice Dios e intentando que la alegría sea la brújula que nos oriente ante la oscuridad, sostenidos por la fuerza del activismo, para seguir creyendo en una Iglesia más acogedora e inclusiva, a pesar de que, por desconocimiento o miedo, ciertas incomprensiones inflijan dolor aquí y en tantas partes del mundo.

Vamos aprendiendo que en todo podemos amar y servir, siguiendo la máxima ignaciana. Algo muy potente se encierra en esta máxima, que necesita ser compartida y vivida. Amando y sirviendo a los demás ensanchamos nuestra mirada y multiplicamos nuestras posibilidades y dones. Pero para poder amar y servir se ha de conocer. No amamos ni servimos a lo que desconocemos. Para eso hay que leer, estudiar y visitar a las diversas comunidades cristianas arcoíris que hay en nuestro país y en tantas partes del mundo. Te sorprenderá cuando lo conozcas.

Nuestro apostolado arcoíris, nos ha enseñado que es posible vivir sin quedar atrapados en la herida. A tener “una fe más allá del resentimiento” e incluso en la medida de nuestras posibilidades, a ayudar a nuestros hermanos en apuros por su LGTBIfobia.

La fuerza comunitaria hace posible el milagro. En CRISMHOM muchas personas han encontrado un espacio donde poder reconciliar su fe y su orientación sexual o identidad de género. La oración, la formación y la alegría de sentirse parte de algo que va mucho más allá de lo individual, nos hace caminar conjuntamente, generando espacios para el diálogo con condiciones de posibilidad.

El trabajo en red con otros grupos y comunidades arcoíris tanto a nivel nacional como internacional, nos ofrece una perspectiva esperanzadora, donde lo que parecía imposible está llegando a ser.

CVX- España (Comunidades de Vida Cristiana) a finales del año pasado y tras un largo periodo de trabajo, oración y discernimiento, han publicado un manifiesto valiente, en el que reconocen la diversidad sexual y de género en sus comunidades y cómo esta aporta riqueza a las mismas y a la Iglesia. Es la primera asociación de vida apostólica que públicamente se ha posicionado a nuestro lado. Ojalá no se queden solos en este trabajo tan importante de reconocer, acoger, acompañar y amar la diversidad que nos enriquece y ayuda.

Hoy la pastoral LGTBI no es una pastoral de alfombra roja en nuestra Iglesia, pero seguimos trabajando para que se nos conozca, se nos ponga rostro, nombre y se pierda el miedo. Diversos grupos, comunidades y parroquias están llevando a cabo una pastoral de la diversidad [10] que está muy avanzada en países como Francia, Italia o Alemania, poniendo en valor lo que dice Amoris Laetitia en el nº250: “La Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción”.

Me viene a la memoria las palabras de la pastora luterana Nadia Bolz -Weber, que nos recuerda que existen «Santos Accidentales y que podemos encontrar a Dios en las personas equivocadas” y por lo tanto, en los “cuerpos equivocados”.

No somos personas ilusas, sabemos todo lo que queda por hacer, empezando por la defensa enardecida de lo que se ha conseguido, pues hay quienes, si pudieran, nos volverían a someter a la invisibilidad, al anonimato, al doloroso silencio del armario.

En esta breve exposición he señalado temas en los que seguir profundizando, pero en este momento quiero  poner en valor el trabajo de lo que se está haciendo en este tiempo de profecía, denuncia y defensa de los derechos humanos de las personas LGTBIQ, pero también es tiempo de perseverancia, de esperanza, de perdón y de mucha, mucha misericordia.

Caminemos recordando que el arcoíris es La Promesa de Vida que nos hace Dios, y mientras, trabajemos para mejorar el mundo, cantando La Guerrilla de la Concordia junto a Jorge Drexler…

Amar es ir a ciegas,
el corazón despega mientras todo arde.
Odiar es mucho más sencillo,
el odio es el lazarillo de los cobardes

Armémonos, armémonos de valor.
Armémonos, armémonos de valor hasta los dientes.
El miedo salió de su fosa y hoy
amar es cosa de valientes…


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *