Hablemos de impuestos

Foto de Nataliya Vaitkevich

Los impuestos son una fuente principal de rentas para la mayoría de los Gobiernos a fin de financiar los servicios que ofrecen a la ciudadanía. Contribuyen a redistribuir la riqueza, disminuyendo las desigualdades, y por tanto a una mayor justicia social.

En el actual contexto de guerra, inflación, deuda pública y crisis alimentaria es más necesario que nunca hablar de impuestos. El sistema fiscal español es insuficiente, la presión fiscal en España con respecto al PIB es de 37,5%, por debajo de la media de la eurozona (41,7%) (Eurostat) y el Estado español pierde cada año 6.350 millones de euros por la evasión de impuestos de las grandes empresas y fortunas, lo que es equivalente a perder cada año 136 euros por persona (The State of Tax Justice 2021). Esto sin tomar en cuenta la elusión fiscal, los huecos del sistema que permiten que algunos individuos – normalmente, los contribuyentes de los tramos más altos de la renta – eludan sus obligaciones tributarias a través de deducciones o excepciones fiscales.

A menudo se piensa que el pago de impuestos es un saqueo a los ciudadanos por parte del Estado. Pero, desde una perspectiva de justicia económica, los impuestos son la garantía de sostenibilidad del Estado de bienestar debido a las “cuatro R” (Tax Justice Advocacy):

  1. Rentas. Los impuestos son una fuente principal de rentas para la mayoría de los Gobiernos a fin de financiar los servicios que ofrecen a la ciudadanía. En los últimos años hemos presenciado una movilización de recursos inédita por parte de algunos países como respuesta a la crisis del coronavirus (ver Gráfico 1), la guerra de Ucrania y, posiblemente, dentro de poco seremos testigos de algo semejante para paliar la crisis alimentaria.

Gráfico 1: Medidas fiscales en respuesta a la COVID-19 (% PIB)

Fuente: Elaboración propia, IMF Policy Tracker
  1. Redistribución. Los impuestos, en su doble vertiente de ingreso y gasto, desempeñan un rol importante en la redistribución de la riqueza dentro de una economía. (a) Desde la perspectiva del gasto, los impuestos financian las políticas sociales y la provisión de bienes y servicios como salud, vivienda y educación, cuyos principales beneficiarios son las personas más pobres.(b) Desde la perspectiva del ingreso, la forma en que se recaudan los impuestos ayuda a corregir las desigualdades (ver Gráfico 2). “Para que así sea, la fiscalidad ha de ser progresiva, de forma que garantice que cuanto mayor sea la capacidad económica, más se tenga que contribuir. Un diseño del sistema tributario con mayor peso sobre la imposición directa y menos en la indirecta, y que grave de forma suficiente las rentas de capital y el patrimonio velará por esta progresividad” (Plataforma Justicia Fiscal).

Gráfico 2: Desigualdad antes y después de impuestos (Ratio of top 10% to bottom 50%)

Fuente: Elaboración propia, World Inequality Database
  1. Representación. Los impuestos tienen un rol fundamental en la consolidación del Estado y la democracia. Los impuestos crean un ‘contrato social’ entre los contribuyentes y el Estado, generando transparencia entre el Estado y la ciudadanía. Los impuestos convierten a la ciudadanía en fiscalizadora y al Estado en un ente más inmediato y visible que le rinde cuentas. Nuestro rol como ciudadanos es saber cómo el Gobierno gasta el dinero que recauda (presupuesto) y de dónde proviene dicho dinero (impuestos). Esta es una forma de evitar la corrupción y asegurar que los fondos sean asignados de manera apropiada y gastados con eficiencia. Sin embargo, en un sistema tributario inequitativo y con poca transparencia y escaso acceso a la información, la ciudadanía es menos capaz de exigir a los Gobiernos que rindan cuentas.

Además de la consolidación del Estado y la democracia, los impuestos tienen un papel fundamental en la realización de los derechos humanos. Conviene recordar que los derechos humanos no sólo abarcan derechos sociales y políticos, sino también derechos económicos y sociales como la atención en salud primaria esencial, vivienda digna y educación básica. Los Estados violan los derechos humanos cuando a causa de una tributación débil o inequitativa tales derechos no se realizan a través del presupuesto. Por lo tanto, la realización de los derechos humanos requiere la movilización de recursos a través de los impuestos. Esta relación entre los derechos humanos y la financiación se hizo explícita en Naciones Unidas en 1986 y, más recientemente, en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

  1. Reformulación de precios. Los impuestos también son un instrumento del Estado para corregir las ‘fallas del mercado’. El consumo y la producción de ciertos bienes generan costos sociales y ambientales que no son valorados por los mercados o por la mayoría de los actores económicos, lo que en economía se conoce como ‘externalidades negativas’. Por ejemplo, el consumo del tabaco, la gasolina, las emisiones de carbono generadas por el transporte marítimo o la aviación, etc. Los impuestos, a través del precio, inciden en el comportamiento de los agentes económicos haciendo más costoso realizar acciones consideradas socialmente indeseables porque tienen un impacto negativo para la sociedad y/o la naturaleza, o incentivando comportamientos considerados beneficiosos para la sociedad (‘externalidades positivas’).
Ana Gamarra

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