Sangre de la luna

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pag22_batiburrillo_web-3.jpgSangre de la luna
Luz González
Huerga y Fierro Editores, 2012

Luz González es periodista. Ha ejercido su profesión en España en medios de comunicación como Liberación, El Independiente o la Agencia Efe. Esta trayectoria se complementa con sus experiencias en el campo de la Cooperación al Desarrollo en América Latina con trabajos dirigidos especialmente a mujeres. Luz pertenece a la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la guerra.

Esta interesante obra se compone de dos partes muy bien diferenciadas. La primera, un pequeño prefacio y el primero de los capítulos, escrito por Luz, en el que da cuenta, con muy buen estilo periodístico, de las razones que la llevan a editar este libro. La segunda, bastante más extensa, corresponde al manuscrito que Marta Cristina Gómez, latinoamericana, guerrillera, refugiada política y amiga de Luz en su paso por Madrid le entrega cuando se dispone a volver a su país.

A través de las páginas escritas por Marta Cristina, en un estilo más intimista, se palpa la soledad de las personas que tienen que huir de su país para malvivir en otro que las acoge, pero difícilmente las acompaña. La penuria de la pensión donde vive y tiene que compartir, incluso el lavabo haciendo largas colas, con personas totalmente ajenas a su vida, las comidas y las cenas en la propia habitación donde ni tan siquiera tiene una pequeña mesa…

El sentimiento que atraviesa todas las páginas es el desencanto. Los mejores años de su vida entregados a una revolución fallida. “He renunciado a la maternidad para parir el mundo y después de veinte años de alimentarlo en mis entrañas he abortado. Mi niño muerto. Mi yo perdido.” Marta Cristina abandona la guerrilla porque no quiere matar a ningún inocente más, porque “Eso no era la Revolución, esa palabra tan bonita que traería la justicia al mundo, eso era la guerra. Una guerra en la que nos matábamos los hermanos”.

A través de sus escritos, Marta Cristina habla de la diferencia entre hombres y mujeres, también en la montaña, también en la revolución.

Marta Cristina vuelve a su país para continuar su trabajo de otra manera.”Yo soy pacifista porque amo la vida. Pero que no me digan que me esté quieta… La vida es algo más que seguir viviendo. Tengo que seguir el camino de la mujeres, que es el mío, que me empuja otra vez a cruzar los mares.”

Una interesante historia real que te ayuda a comprender la vida de las mujeres guerrilleras, las refugiadas y aquellas que, a pesar de los reveses de la vida, no se cansan de volver a empezar.

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