pag22_batiburrillo3_web-3.jpgPobreza 2.0 es una crítica a la deriva que está tomando el mundo de la cooperación al desarrollo en los últimos años. Concretamente, es un aviso del peligroso rumbo que siguen las políticas de cooperación con las alianzas «público-privadas», convirtiéndola en una herramienta más del sistema que se supone se combate y haciendo de la pobreza un yacimiento más de riqueza. Este es el contenido en el que se centra este volumen, una edición de Icaria Editorial con Paz con Dignidad y el Observatorio de las Multinacionales para América Latina.

Los autores, Miguel Romero, editor de la revista Viento Sur, y Pedro Ramiro, coordinador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) de Paz con Dignidad, repasan aspectos como la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), las alianzas público-privadas, la inclusión del sector empresarial en la agenda de desarrollo… Todo un mecanismo para que la pobreza se convierta en un negocio más, en un engranaje más del mercado para, en nombre de las propias personas pobres, promover la expansión del sector privado por los países en desarrollo que, efectivamente, genera crecimiento, pero de los beneficios del propio donante, la multinacional. Es el llamado «capitalismo inclusivo», con el que «se va dejando atrás la idea de que la cooperación debería contribuir a la solidaridad de ida y vuelta entre los pueblos para, de este modo, certificar el proceso de mercantilización de la cooperación al desarrollo».

Así, todo ello se aborda ahondando en tres epígrafes fundamentales, a saber, las empresas transnacionales y la pobreza rentable: de los negocios inclusivos a las alianzas, el papel de los estados y los organismos públicos internacionales en la privatización de la cooperación al desarrollo y las relaciones de las ONGD con el «sector privado». «Convertir a las personas pobres en consumidoras y a la pobreza en un negocio rentable para las grandes corporaciones; construir un relato en el que las privatizaciones se presentan como «alianzas público-privadas» y que, con la justificación de luchar contra la pobreza, consolide los pilares del mercado; alinear las estrategias de cooperación con los intereses comerciales de las compañías multinacionales; y lograr que las ONGD consideren a las empresas transnacionales como sus aliadas, pasando de la crítica a la colaboración subalterna». Así lo resumen los autores del libro, quienes añaden: «Esos son los principales objetivos de las estrategias empresariales que, contando con el apoyo de los gobiernos de los países centrales y los organismos públicos internacionales, están modificando todo el panorama de la cooperación para el desarrollo».

«Pobreza 2.0.» explica cómo hemos llegado a este punto, partiendo del negocio de la RSC y de las alianzas público-privadas, sin dejar de lado el análisis y revisión de las políticas de cooperación desde los años ochenta, con el fulgor de los comités de solidaridad, la lucha por el 0’7 y el nacimiento de la Agencia Oficial al Desarrollo, hasta la actualidad. Un proceso que, alentado desde los ámbitos del poder, ha tratado, trata, quizá, de atraer a las ONGD hacia caminos que supongan el abandono, de facto, de la vocación de transformación de la realidad, de las estructuras, del sistema.

Los autores del libro, que se nota son buenos conocedores del tema, lo desgranan con crudeza y sin autocensura, diríase incluso que con un punto de tristeza, como si dijeran «no era esto, no era esto donde teníamos que llegar». Pero también de refuerzo de lo que ha de ser la cooperación al desarrollo, de llamada a recordarnos el lugar de cada cual, a no dejarnos engañar por los cantos de sirena de aquellos cuyo trabajo es vivir de la pobreza. Una autocrítica desde el mundo de las ONGD que es como un soplo de aire fresco. Un libro imprescindible.