Malas temporadas

GetAttachment-6.jpg“MALAS TEMPORADAS” (2005). España.
Duración: 114 minutos.
Género: Drama.
Director: Manuel Martín Cuenca.
Guión: Alejandro Hernández y Manuel Martín Cuenca.
Fotografía: David Carretero.
Montaje: Ángel Hernández.
Intérpretes: Gonzalo Pedrosa (Gonzalo), Natalie Poza (Ana), Eman Xor Oña (Carlos), Javier Cámara (Mikel), Fernando Echebarría (Fabré), Leonor Watling (Laura), Mikel Tello (Ramón).

“Malas temporadas” es la historia de Mikel, Ana y Carlos, enclavada en una gran ciudad como Madrid. Unos personajes con historias interrelacionadas que tienen en común buscar una segunda oportunidad para sus vidas. Con un tono intimista, el film nos acerca a la vida cotidiana. Una vida que puede ser la de cualquiera de nosotros, porque a veces llevamos las riendas y somos los protagonistas y otras veces somos los personajes secundarios; y es, precisamente, en este momento en el que se desarrolla el relato.

Ana es una trabajadora social que presta sus servicios en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Se pasa la vida solucionando problemas a los demás, pero cuando su hijo, Gonzalo, un adolescente con “problemas”, decide encerrarse en su habitación y no salir, no sabe cómo abordar la situación.

Mikel acaba de salir de la cárcel y vive anclado en los momentos que vivió con su compañero de celda. Éste ha rehecho su vida y no tiene ninguna intención de revivir el pasado. Por su parte, Carlos mantiene una relación con la mujer de su socio y amigo.

La vida de todos ellos confluirá de manera inesperada. Mikel acabará enseñando a Gonzalo a jugar al ajedrez y entre partida y partida, sin pretenderlo, dará al muchacho pistas de cómo salir de esa situación: “el mundo fuera es muy jodido. A veces hay que inventarse otro, aunque sea del tamaño de una habitación. (…) Yo también estuve encerrado pero no lo elegí como tú. Es diferente pero tiene algo que ver. Te olvidas poco a poco del mundo que hay fuera, el tiempo se para y empiezas a creer que dentro estás mejor, porque crees que lo encontrarás todo y este mundo es tuyo, pero no controlas nada.”

Las relaciones que se establecen entre los personajes son duras. Están llenas de desencuentros. Se entrecruzan sentimientos y emociones y cuando las cosas no salen como esperan reaccionan con ira, con violencia. Sin embargo, es también una historia conmovedora. Son personas que en un momento de su vida se han visto arrastradas por situaciones que no han sabido o no han podido controlar y que les están marcando.

El desarrollo de la historia es pesimista, pero finalmente triunfará la esperanza. Eso sí, su lugar en el mundo, el lugar en el mundo de cada uno de nosotros, se aleja cada vez más del idealizado, del que no existe y la única solución es partir de lo real para empezar a construirlo. Cuando cada uno de los protagonistas cambia su actitud, entonces cambian las cosas. “Vivir es un juego difícil, pero siempre merece la pena”.

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