Estados Unidos.

 Duración: 166 minutos.

 Género: Drama fantástico.

 Director: David Fincher.

 Guión: Eric Roth, según un relato de Scott Fitzgerald.

 Fotografía: Claudio Miranda.

 Montaje: Kira Baxter y Angus Wall.

 Intérpretes: Brad Pitt (Benjamín Button), Cate Blanchett (Daisy), Tilda Swinton (Elizabeth Abbot), Julia Ormond (Carolina), Jason Flemyng (Thomas Button), Elias Koteas (Monsieur Gateau).

En una anécdota, atribuida a Camilo José Cela, éste comentaba que en la presentación de uno de sus libros fue abordado por un entusiasta admirador, pero un poco pesado, que de manera reiterada le pedía una idea para poder utilizarla como argumento en una novela que estaba preparando. Cela, cansado, pidió una hoja y escribió lo siguiente: “Un hombre y una mujer se aman…”. Cuando el admirador le contestó que aquello era muy genérico, Cela le contestó: “Si usted es un buen novelista sabrá escribir algo parecido a Romeo y Julieta.”

Precisamente esto es lo que hace el director David Fincher. El curioso caso de Benjamín Button plantea un argumento original. Es una historia de amor entre un hombre y una mujer en una carrera contra el reloj, con el tiempo como su principal enemigo. Benjamín nace viejo y muere niño. El ritmo de la película tiene algo de regenerador, de intentar cambiar los acontecimientos para permitir una vida más feliz y esperanzadora. La historia se inicia cuando se está celebrando el final de la I Guerra Mundial. Es fantástica la escena donde los soldados muertos en esta guerra se levantan, porque el tiempo corre hacia “atrás”, para darles una segunda oportunidad donde hagan realidad sus proyectos e ilusiones. La película finaliza con la llegada del huracán Katrina a la ciudad de Nueva Orleáns, que puede ser considerada como una metáfora del “diluvio” que acabará con lo negativo y dará paso a un mundo nuevo.

Daisy se enamora de un viejo y cuida de un niño. Solamente hay un instante donde ambas vidas se cruzan, cuando una camina hacia atrás y otra hacia delante, y es aquí cuando tiene lugar el momento donde ambos, con la misma apariencia física, pueden vivir su amor plenamente. Benjamin y Daisy comprobarán que el amor sí tiene edad. A partir de aquí el espectador se dará cuenta que hay algo que les separará para siempre.

El filme es una historia de vida y de muerte. La vida como experiencia única salpicada de imprevistos, de giros inesperados que provocan situaciones cómicas, pero también dramáticas. Una vida que merece la pena ser vivida para poder ser nosotros mismos y para permitir que otros nos influyan, ya que la calidad de nuestras vidas está en función de la diversidad y de la intensidad de nuestras relaciones.

Por otro lado, el tema de la muerte está presente durante toda la película. Pero no se muestra desde un punto de vista dramático, sino que se integra de manera natural en la propia existencia. No hay que olvidar que Benjamín, al nacer viejo y vivir en una residencia de ancianos ve morir a muchos. Se familiariza con la muerte y eso marca toda su vida. Desde el mismo momento de su nacimiento, Benjamín se irá dando cuenta de que es diferente, y la diferencia lleva consigo la soledad y la melancolía.

La película ha obtenido en la reciente ceremonia de los Oscar los premios a la mejor Dirección Artística, al mejor Maquillaje y a los mejores Efectos Visuales. El que no haya conseguido el premio a la mejor película o al mejor actor protagonista no le resta un ápice a que sea una de las películas más originales de los últimos años.