alandar270_nortesur_alandacine.jpgEl concierto” (Le concert). Bélgica, Francia, Italia, Rumanía. 2009. Duración: 119 minutos. Director: Radu Mihaileanu. Guión: Radu Mihaileanu, Matthew Robbins, Alain-Michael Blanc. Fotografía: Laurent Dailland. Música: Armand Amar. Intérpretes: François Berléand (Olivier), Mélanie Laurent (Anne-Marie), Alexei Guskov (Andrei), Dimitri Nazarov (Sacha), Valeri Barinov (Iván), Miou-Miou (Guylène), Anna Kamenkova (Irina).

Durante la etapa de gobierno de Brezhnev, Andrei Filipov dirigía la célebre Orquesta del Bolshoi, pero tras negarse a separarse de tres músicos judíos, entre los que estaba su mejor amigo Sacha, fue despedido. Treinta años después sigue trabajando en el Bolshoi, pero como limpiador. Una noche, mientras está trabajando, encuentra un fax dirigido a la dirección de la orquesta del Bolshoi para que vaya a dar un concierto a París. De repente, a Andrei se le ocurre una idea descabellada: reunir a sus antiguos compañeros músicos y hacerse pasar por la célebre orquesta.

Estamos ante una película de tinte cómico, que junto a la trama sentimental que surge con respecto a la joven violinista que actuará con ellos y a la crítica que destila, tanto al mundo comunista como al mundo capitalista, nos presenta una sucesión de escenas disparatadas, casi surrealistas, pero en algunos momentos conmovedoras que hacen pasar al espectador de la carcajada a la emoción.

Andrei Filipov representa al músico que quiere saldar una deuda con el pasado. Su vida se detiene en el momento en el que es humillado en pleno concierto por un dirigente comunista. Vive anclado en otra época y su deseo es dejar acabado lo que empezó: su concierto de Tchaikovski. Es por lo tanto una historia de sueños, de superación personal, de sentirse injustamente tratado por el sistema, a pesar de ser un director de orquesta de talento. Sus compañeros ven en él el revulsivo que tantos años han esperado para salir de su anonimato, de sus empleos sencillos y recuperar la dignidad como personas y como músicos.

Otros aspectos están presentes en esta película tales como el antisemitismo, la multiculturalidad, la contraposición entra la decadencia de la antigua URSS y el deslumbramiento que produce en los músicos una ciudad como París, en la que momentáneamente se pierden, olvidándose de cual es el motivo de su viaje. Si a esto unimos una excelente banda sonora de música clásica, donde destaca el concierto final, tenemos una obra recomendada para aquellos que quieran pasar un rato agradable y divertido.