Europa: de la insolidaridad a la pobreza

  • por

pag6-7_informe1_web-11.jpgLas medidas de austeridad en la Unión Europea pueden llevar a la pobreza a 25 millones de personas más en 2025. España aportaría un tercio de esos nuevos y nuevas pobres, con la triste caída de ocho millones de personas más en la pobreza en nuestro país. Son datos del informe La trampa de la desigualdad realizado por Oxfam en doce países europeos, que refleja la situación de la Europa de los 27 tras la aplicación de las medidas de austeridad.

Medidas presentadas como la única solución a la crisis, como inevitables y eficaces, pero que la población española siente que no sirven: tres de cada cuatro españoles cree que con las actuales medidas seremos más pobres y desiguales, según los resultados de una encuesta de Metroscopia realizada en julio de 2013 en relación con el informe de Oxfam.

Hoy en España hay ya más de doce millones de ciudadanos y ciudadanas viviendo bajo el umbral de la pobreza, lo que significa una persona de cada cuatro. Y la cifra de europeos y europeas en riesgo de exclusión social supera los 121 millones de personas. Por si esto fuera poco, estamos entre los países más desiguales de Europa, en una triste pandilla en la que nos acompañan Grecia, Letonia, Bulgaria y Portugal.

Si se mantiene la tendencia, en 2025 España podría tener 20 millones de pobres, lo que representaría el 42% de la población. El incremento de la pobreza que ya se ha producido es una señal clarísima de que las medidas no están funcionando. Además, el incremento de la desigualdad es un palo en las ruedas de la recuperación en nuestro país y en el resto de Europa. Recuperar los niveles de vida anteriores a la crisis llevará décadas. Y quizá no sea posible, porque estamos asistiendo a un cambio de modelo de sociedad, en la que los derechos y necesidades básicas quedan en segundo plano. La dificultad para acceder a la sanidad o a la educación tiene un efecto directo y perverso: amplía las distancias entre la ciudadanía más rica y la más pobre, disolviendo las grandes clases medias que caracterizaban a las sociedades europeas en las últimas décadas. Así, las cifras de la desigualdad en España se acercarán más a los niveles de Sudán del Sur o Paraguay que a los de otros países de nuestro entorno.

pag6-7_informe2_web-10.jpgDe continuar las medidas de austeridad, en 2025 el 20% más rico de la población española podría ingresar 18 veces más que el 20% más pobre y, según los informes de Oxfam, en ese mismo tiempo se alcanzarían cifras similares en el conjunto de la Unión Europea. «De hecho, estamos viendo cómo, desde el comienzo de la crisis, las personas más ricas han aumentado su participación en la renta nacional, mientras la participación de las personas más pobres ha disminuido. Perpetuar altos niveles de desigualdad incrementará la pobreza y generará sociedades duales, injustas y con incremento de violencia», afirma Teresa Cavero, responsable de investigaciones de Oxfam Intermón y autora principal de este informe.

El informe no es un mero recuento de datos, ni una proyección puramente matemática. La experiencia de la organización cincuentenaria en otros lugares del mundo aporta una visión de qué ocurrió en los países y épocas en que ya se aplicaron estas medidas: “Existen claras semejanzas entre estos programas de austeridad y las ruinosas políticas de ajuste estructural impuestas en América Latina, el Este Asiático y África subsahariana en las décadas de 1980 y 1990. Estas políticas fueron un fracaso; un tratamiento que pretendía curar la enfermedad matando al paciente”, dice claramente el resumen del informe.

Pero si nuestros políticos creen que no nos hemos dado cuenta de todas estas cosas, es el momento para ellos de empezar a abrir los ojos. En la encuesta de Metroscopia que acompaña al informe de la organización internacional puede verse con total claridad cómo la percepción de la crisis que tiene la población española va en sintonía con lo que reflejan los datos y las estadísticas. La ciudadanía acusa un mayor empobrecimiento, un incremento de la desigualdad y, en resumen, un reparto desigual –y, por lo tanto, injusto- de las consecuencias de la crisis.

Ya a principios de 2013, el 96% de la población (según datos de Metroscopia) opinaba que el impacto de la crisis se está repartiendo de forma desigual y afecta más a las personas de clase media o con pocos recursos –que difícilmente pueden ser consideradas causantes de la situación. Los datos de la encuesta de Metroscopia para Oxfam Intermón desvelan que un 76% de la población considera que, con las actuales medidas, las desigualdades y la pobreza se incrementarán o, como mínimo, se mantendrán en los niveles actuales. «Para tres de cada cuatro españoles, las desigualdades que existen en nuestro país son resultado de factores estructurales, insuficiente o deficientemente corregidos, más que del diferente grado de competencia, esfuerzo, motivación y mérito de las personas. Y esa misma proporción estima que, con la medidas hasta ahora adoptadas para afrontar la crisis, solo se va a conseguir aumentar (o, todo lo más, mantener) las desigualdades y situaciones de pobreza ahora existentes», afirma Violeta Assiego, analista de Metroscopia.

pag6-7_informe3_web-6.jpgOtro dato relevante que queda al descubierto en la encuesta es muy esperanzador: lo que los ciudadanos y ciudadanas estarían dispuestos a hacer para evitar que se incremente la desigualdad entre personas ricas y pobres: ayudar voluntariamente en las causas que lo requieran (89%); rechazar trabajos que fomenten la economía en negro (69%); realizar donaciones a organizaciones sociales (61%). Pero, contrastando con estas abultadas cifras de solidaridad, tan solo un 35% de las personas encuestadas estaría dispuesto a pagar más impuestos. Quizá sea evidente la desconfianza de la ciudadanía hacia la gestión que se haría de ellos por parte de los actuales responsables políticos. Además, la experiencia de las grandes cifras que se han destinado a reforzar al sector financiero, reconocido como principal causante de la crisis, no sirven para generar confianza. Los presupuestos de 2013 destinan una partida que equivale a un tercio a pagar las consecuencias del rescate, por encima de las necesidades ciudadanas.

La justificación permanente de nuestros gobernantes para todos los recortes, incluso en los servicios públicos más básicos, se escuda en el recorte de déficit. Pero la eficacia de las medidas tomadas en los últimos años para paliar lo que eufemísticamente llamamos “crisis” no tiene relación con la evolución de la deuda pública. La realidad es que la deuda pública española en junio de 2013 era del 88,2% del PIB, cuatro puntos por encima de las cifras finales de 2012, cuando era del 84%. Una de las máximas preocupaciones del informe, como ya hemos apuntado, es que uno de cada tres euros previstos en 2013 en el presupuesto público se destina a pagar los intereses de la deuda, lo que indica que los servicios públicos y las necesidades básicas de ciudadanos y ciudadanas tienen una prioridad menor.

Y, por añadido, otro factor de preocupación es la creación de una sociedad dual, con una gran brecha entre la riqueza y la pobreza. Antes de la crisis, el 20% de las personas más ricas ganaba 5’3 veces lo que el 20% más pobre. En 2011, este factor era de 6’8 veces. Pero esta brecha está en crecimiento, según todos los indicadores. La estimación realizada por Oxfam para 2025 indica que la diferencia entre el quinto más rico y el más pobre podría aumentar de 5 a 18 veces. Cada vez más división y más distancia, en una sociedad ya dividida, que pueden generar una grave insatisfacción y una fractura incluso violenta.

pag6-7_informe4_web-7.jpgUn grave signo de injusticia en la situación actual es el que muestra las diferencias que afectan de forma constante al trato fiscal entre la ciudadanía y las empresas. Son los ciudadanos y ciudadanas quienes aportan el 87% de los ingresos del Estado (por IVA e IRPF), frente al 9’7% de las empresas y el 1’7 de las multinacionales.

Las familias van haciéndose conscientes, aunque no siempre en toda su magnitud, de los sucesivos incrementos de impuestos que han sufrido en los últimos años: pagan de media un 21% en impuestos (frente al 10% que pagan las empresas internacionalizadas –del 30% que les correspondería sin exenciones- y el 1% de las SICAV). Pero una de las mayores piedras de escándalo es la constatación de que son víctimas de la “ley del embudo” (unos por lo ancho y otros por lo estrecho) y que el trato preferente que reciben no lleva a las grandes empresas a comportarse de forma justa con la sociedad. El 85% de las empresas del Ibex35 tienen presencia en paraísos fiscales, como se ha denunciado reiteradamente por parte de la sociedad civil en los últimos años.

Frente a los intentos de los políticos de señalar hacia la ciudadanía de a pie en la lucha contra el fraude, la realidad es que la escandalosa cifra del fraude en España, 88.000 millones de euros, se reduciría a la mitad (44.000 millones de euros) si las grandes compañías y las grandes fortunas pagaran lo que les corresponde según la ley.

Y aún así, nuestros dirigentes permanecen impermeables a las propuestas de la sociedad civil y, especialmente, a algunas que podrían suponer unos ingresos de 5.000 millones de euros anuales en España como es la tasa a las transacciones financieras aprobada en los últimos meses en instancias europeas.

El panorama es muy preocupante, pero hay posibles soluciones para acabar con este futuro imperfecto: abandonar las políticas de ajuste social, una “austeridad” mal entendida que recorta en necesidades básicas.

Cada vez aumenta el número de personas en la calle. La pregunta, entonces, es cómo hacerlo. ¿Es posible salir de la crisis sin recortes? ¿Cuáles serían las medidas alternativas? El informe de la organización presenta una gran batería de alternativas. Afirma que existen otras formas de afrontar la situación, radicalmente diferentes de las actuales políticas de austeridad, que permitirían un crecimiento más justo y equitativo. Para ello Oxfam Intermón propone, por ejemplo, que el problema de la deuda pública europea se resuelva mediante un proceso de arbitraje transparente que incluya reestructuración o cancelación de deuda y que se aborde definitivamente la regulación del sistema financiero. Entre las medidas propuestas figuran:

• Dar prioridad a programas de estímulo económico que fomenten inversiones y reactiven el gasto, que se centren en la creación de empleo y que protejan los presupuestos de ayuda al desarrollo.

• Invertir en servicios públicos, garantizando la educación universal y de calidad para todas las personas y proteger la atención sanitaria.

• Fortalecer la democracia institucional fomentando una mayor participación de todos los actores en los procesos democráticos y garantizando mayor transparencia y rendición de cuentas.

• Desarrollar sistemas fiscales justos, que incluyan impuestos a la acumulación de riqueza y una Tasa sobre las Transacciones Financieras. Mejorar la transparencia y el intercambio de información financiera para hacer frente a la evasión y efusión fiscal y desarrollar nuevas leyes internacionales sobre fiscalidad que incluyan los paraísos fiscales.

«La ola de austeridad económica que ha azotado Europa tras la Gran Recesión amenaza con dañar seria y permanentemente al tan preciado modelo social del continente. Tal y como predijeron hace tiempo los economistas, incluyéndome a mí mismo, la austeridad solo ha conseguido paralizar el crecimiento de Europa, con mejoras en las balanzas fiscales decepcionantes en todos los casos. Y lo que es peor, la austeridad contribuye al aumento de las desigualdades que harán que esta situación de fragilidad económica perdure, exacerbando innecesariamente el sufrimiento de las personas en situación de desempleo y pobreza durante muchos años. El informe de Oxfam La trampa de la austeridad: El verdadero coste de la desigualdad en Europa es una importante contribución a la evaluación de los elevados y duraderos costes de estas políticas equivocadas” (profesor Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y ex economista jefe del Banco Mundial).

Desigualdad y pobreza en Europa, algunos datos

• En 2011, en la UE había 121 millones de pobres o en riesgo de exclusión social (24% de la población europea) Eurostat

• En 2011, el 10% más rico se llevó el 24% de los ingresos de la UE, mientras que el 10% más pobre accedió al 3%

• En 2025 las personas más ricas podrían ingresar 18 veces más que las personas más pobres.

¿Cómo percibe la crisis la ciudadanía española?

• El 76% de la población española piensa que, con las medidas que se han adoptado por la crisis económica, los ciudadanos y ciudadanas serán más pobres y empeorará su calidad de vida (Metroscopia, julio de 2013 para Intermón Oxfam).
• El 81% de la población española piensa que, cuando acabe la crisis y la economía vuelva a crecer, la sociedad española será más pobre que antes. Y el 83% piensa que la sociedad será más desigual (diciembre de 2012, Metroscopia).
• El 96% de la población española piensa que, si no se toman pronto medidas eficaces, nuestro país corre el riesgo de acabar dividiéndose cada vez más entres personas ricas y pobres (enero de 2013. Metroscopia).

Últimas entradas de Colaboración (ver todo)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.