En nuestros tiempos la concepción clásica del infierno ya no tiene lugar. Escuchaba la mítica canción de AC/DC Autopista al infierno mientras golpeaba con el pie en el suelo, como si la batería fuera cosa mía. Y una vez terminaba la misma, no podía evitar pensar en la otra cara de la moneda que es la gran canción de Led Zeppelin llamada Escalera hacia el cielo, que da título a una de las columnas de alandar.

El primer detalle a tener en cuenta es que, para subir al cielo, debía hacerse por una escalera mientras que para bajar al infierno se podía hacer por autopista y entendí que las infraestructuras que nos llevan a la perdición están mejor preparadas que las que nos llevan a la salvación.

Pero a parte de la infraestructura, en los dos casos se habla de lugares físicos que nos están esperando y que, a mi modo de ver, cada vez parecen más desactualizados. Esto se debe a que, mirando a nuestro alrededor y viendo el sufrimiento, la pobreza, la violencia, el fanatismo, el racismo, la corrupción, la tristeza, el hambre y la podredumbre, tal vez no tenemos por qué ir a ningún lado sino que ya estemos vagando por el infierno.

Estaba escribiendo esto y pensaba que algunos de los conceptos clásicos merecerían una revisión y ahora leo en el periódico que el papa Francisco se ha animado a revisar la teología del infierno. En la audiencia que dio a los nuevos cardenales les dijo que el castigo del infierno no es eterno, que eso no tiene nada que ver con lo que Jesús quería transmitir. Y así, sin andarse por las ramas, este hombre va soltando lastre, va caminado hasta el origen subido en su asno, entrando en el corazón de Jerusalén animado por mucha gente esperanzada, con una hoja de palma en la mano. Y es que parece que, hasta el Siglo III, nadie entendía que tuviera que haber un castigo eterno en el infierno. En resumen: que antes de ese siglo III ya se hablaba de la prisión permanente revisable y que el infierno es un añadido posterior.

No creo que Francisco se haya inspirado en las películas de Rambo, pero en ellas hay un par de frases que, si fueran dichas por algún filósofo clásico, serían tomadas en cuenta y, sin embargo, han pasado algo desapercibidas. Una de ellas es cuando un tipo le pregunta al teniente Trautman sobre John Rambo:

 ¿Pero quién se cree que es, Dios?

A lo que el teniente responde:

 No, Dios tendría piedad.

La otra es ya un clásico en el que, de nuevo, el teniente Trautman habla sobre su soldado cuando dice eso de “Lo que tu llamas infierno él lo llama hogar”. Supongo que esto es lo que deben pensar todas las personas que sufren en su día a día.

Hay más conceptos que merecen una revisión. A mí se me ocurre alguno que puedo aportar. Para empezar si el cuerpo humano está compuesto por un 70 por ciento de agua y en el mundo hay 7.000 millones de seres humanos, podríamos decir que la humanidad en sí misma es un gran diluvio universal, con toda la destrucción que esto conlleva.

Otro concepto que merece una reflexión es el de la “llamada divina” a las vocaciones. Puesto que parece que son malos tiempos para la causa yo propongo una teoría relativamente seria: que algún día comprenderemos que el número de creyentes y de no creyentes en el mundo es bastante parecido y que son dos fuerzas que deben mantenerse equilibradas. Y que, tal vez, Dios no quiera que se rompa ese equilibrio y que por eso no llama con la frecuencia que lo hacía antes.

Si durante 17 siglos ha sido necesario hablarle a la gente del infierno era para conseguir que nadie se alejara mucho del redil, al fin y al cabo es más efectivo amenazar con un castigo o pedir al gobierno que penalice una acción que dedicar tiempo a explicar que cada decisión tomada conlleva unas consecuencias. Igual que explicar que, si decides vivir como dice la canción de AC/DC, te puede ocurrir que la espiches ahogado en tu propio vómito, como le sucedió al cantante de la banda tras publicar el disco. ¿Hay mejor purgatorio que la vida misma?

Para saber más sobre la revisión de la teoría del infierno:

[http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/21/actualidad/1424540682_473382.html

 >http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/21/actualidad/1424540682_473382.html]