253personal.jpgEs escultor y cristiano. Lleva “unos 20 años” realizando esculturas que él mismo define como arte “no figurativo” y confesional”. Todo surgió así. “Al principio los trabajos eran figuras de dificultad creciente que utilizaba para sorprender a mi padre, hasta que cierto día un comentario de una alumna me hizo ver que no se trataba de esculturas geométricas sino de situaciones de vida”. ¿Qué es lo que trata de transmitir con sus esculturas? “Supongo que son vivencias mías que también pueden emocionar a alguien más. El contacto humano, la familia, el abrazo, la soledad, el ‘Sentido Sur’, la sensación de estar ‘Inmersos en Él’…”.

“Somos un todo”

Dentro y fuera, norte y sur, intimidad… Significación, símbolos, contenido… Cuenta Martín la composición y significación de su obra. “Mi formación es técnica, no artística. Cuando hablas de ‘composición y significación’ mi cabeza piensa en cómo expresar una idea o situación y cómo fabricar el utillaje técnico que me facilite la labor. Y si no me resulta armónico lo dejo”. La labor la facilita también el material del que hace uso. “Utilizo madera de Iroko, árbol africano. Es el que mejor se me adapta para la Solidaridad de ida y vuelta. Traemos madera de África, la ponemos guapa, tratamos de que motive, acompañe, alegre, catalice ‘cosas del Reino’ a gente de aquí y la ‘plusvalía’ la regresamos al Sur. También hemos conseguido que quien me regala la madera participe en la cadena”.

Y la labor (sí, repetimos ese término en el que parecen unirse trabajo, laboriosidad, tarea, dedicación…) tiene influencias, fuentes de donde ha bebido, querencias artísticas y vitales… “Cuando tenía 16 años (tengo 60) estuve admirando y tocando la armonía sencilla del monumento al Padre Donostia. Más tarde me enteré de que era de Jorge Oteiza. En general me gusta lo geométrico y en particular los hierros de Chillida. Antes me obsesionaba la perfección, lo difícil, que ninguna bolita consiguiera escapar; ahora voy buscando el vacío. O que escape… como el Espíritu, ¡que vaya a Su aire! Cuando veo algo de Miguel Ángel digo: ¡qué perfección! (y ¡qué curro!)”.

Pero nuestro escultor no sólo se nutre de la escultura, tiene otras artes predilectas, que le gustan, le apasionan o le llegan más. “Me gusta la música, sobre todo la clásica, que es con la que lleno a veces los silencios de mi taller. (Silencios… aunque las máquinas hagan ruido). Me llena y me relaja aunque no soy un entendido”. Y se fía de su gusto, más que de la moda o de corrientes artísticas. “No sé nada de escuelas: algo me gusta o no y punto; en cuestión de arte, soy bastante ‘autista’. Y en cuanto a artista que admire, te iba a decir uno pero me van a reñir, así que lo dejaré en Joan Manuel Serrat, por lo que canta y por su vida. Me parece un señor y coherente. Pero habrá muchos. Insisto en obra y vida porque somos un todo”.

“Traté de buscar en mí la impronta de Jesús”

Su arte tiene influencia de su ser cristiano. “Desde el primer momento me di cuenta de que el descubrimiento de mi capacidad artesana era una Gracia que debiera administrar; con ello, además, daba una continuidad lógica a los varios años de estancia en países de misión”. La experiencia de Dios y el arte. ¿El arte como transmisión de fe también? “Bueno… son aproximaciones. Una de mis esculturas “Inmerso en Él”, es el resultado de mi evolución sobre lo que Dios representaba y representa para mi. Y como mis sensaciones son pasar de malo a bueno, tiendo a proyectarlas por si alguien resuena en la misma onda, venciendo las reticencias o el atrevimiento de representar a Dios en ‘algo’. Para ello doy talleres de pocas horas donde cada participante se trabaja su búsqueda en una escultura de porexpand. (El corcho blanquito ese de los envases)”.

Es creyente y artista; y sabe de las consecuencias. “De pequeño me bautizaron. En la Confirmación no confirmé nada porque tenía unos 10 años… así que llegué a la adolescencia superior siendo un fariseo bastante perfecto (me refiero a lo de cumplir la letra). El Concilio me desmontó todo el tinglado obligándome a pasear mis ojos por una zona más extensa que la de mi ombligo personal… y traté de buscar en mí la impronta de Jesús… en todos mis actos. Vivir para servir, tirar del mundo p´arriba, trabajar de voluntario, vivir la gratuidad… Lo principal era eso, lo de artista un medio más, algo así como viruelas de la vejez

Vive, pues, la religiosidad también a través de su arte. “Mi arte me pone en comunicación con otras personas aunque esté solo y en silencio en mi taller-catacumba-húmeda. Y por medio de la armonía de mis esculturas quiero comunicar -comunicarles- mi experiencia gozosa de Dios. Otros artistas cristianos me arropan y entre todos queremos mantener encendida la llama”.

En cuanto a sus vivencias dentro de la Iglesia. “En mi pertenencia real a la iglesia oficial he aflojado bastante”, dice. Pero sabe qué Iglesia le gustaría y algunas transformaciones o cambios que ve necesarios. “Yo también soy Iglesia. La Iglesia de la cristiandad y de ‘los medios’ no creo que tenga mucho que ver con la de Jesús. Me gustaría una Iglesia como el principio y el final –que no lo del medio- de la canción de Ricardo Cantalapiedra ‘La Casa de Mi Amigo’: ‘Y seguimos sus huella’. Hay muchos grupos y personas que representan esa Iglesia de Jesús pero no constan aunque SI cuentan ¡¿cómo no van a contar?! En cuanto a transformaciones… la pobreza, la democracia…”

“Un mundo más austero y más humano”

Es un hombre lleno de planes y proyectos. “Me gusta lo que hago. Todos los días voluntariado, y la artesanía o el arte como “seguro de desempleo”. Y en cuanto a su visión de futuro y a lo que desea. Lo ve “imperfecto, como en los verbos. Me centro más en el aquí y el ahora. Mi mujer y yo somos mayores. Mi hija está en marcha. Seguiremos sirviendo todo lo que podamos y participando en nuestra Comunidad de Oración. Y rezo todos los días, no por la reinvención del capitalismo (de reinventar algo habrá que inventar otra cosa) sino por un mundo más austero y, sobre todo, más humano. Viajar ligero de equipaje es una sensación bien guay”.

Y un delicioso mensaje final. “Este espacio ha sido patrocinado por mi mujer y mi hija que siempre están a mi lado y hacen posible todo lo anterior”.