A sus 45 años, Donny Reyes es viejo. El director de la Asociación Arcoíris ha superado con creces los 34 años, la edad a la que mueren las personas LGTBI en Honduras, un país en donde las víctimas de crímenes de odio ligados a la expresión de la diversidad sexual se cuentan por decenas.
Reyes estuvo hace poco en España para presentar «Voces defensoras», una plataforma para apoyar el trabajo de los activistas de derechos humanos en los países del Sur liderada por las ONG Mundubat y Brigadas de Paz Internacional.

Por Nacho Carrasbal.

En Honduras, los miembros de la comunidad LGTBI son despreciados y estigmatizados desde pequeños, pues ya en sus familias sufren la opresión y el desprecio. Muchos emprenden camino a temprana edad, uniéndose a las caravanas de migrantes que buscan el sueño americano. Reyes también lo hizo pero, tras pasar cinco años en Estados Unidos, decidió regresar a su país a luchar por crear espacios de igualdad. Se instaló en Tegucigalpa y en 2003 cofundó la Asociación LGTBI Arcoíris.

Donny Reyes, activista LGBTI hondureño. Foto: Francesca Volpi / Voces defensoras

Defender los derechos de la comunidad LGTBI en Honduras no es fácil.

Los que asumimos la portavocía del movimiento nos exponemos a una doble discriminación y opresión. Corremos hasta el riesgo de perder la vida. Pero, cómo decimos allí, la vida solo se defiende con la vida.

La esperanza de vida de una persona LGTBI en Honduras es de 34 años. Es un dato estremecedor.

Muy duro. Ten en cuenta que la esperanza media de vida en Honduras supera los 73 años. El dato tiene que ver con la estigmatización, la discriminación y la violencia que vivimos, empezando por nuestras familias. Una vez mi padre me dijo que estaba tan avergonzado de mí que hubiera preferido un rollo de alambre a un hijo maricón. Eso te marca para toda la vida y te lleva a escenarios de suicidio y autodestrucción. ¿Qué puedes esperar de la sociedad si la familia que es la que se supone que te quiere ya siente este rechazo hacia ti? Ahí ya es la jungla, el matadero total.

Mucha gente LGTBI abandona el país.

El movimiento migratorio hacia el norte es muy fuerte, pero más en cuanto te refieres a colectivos amenazados como el LGTBI. Y esas caravanas son muy peligrosas. Los compañeros y compañeras hacen su recorrido hacia el norte a golpe de puro abuso sexual.

La situación ha empeorado en los últimos tiempos.

Este año van 36 crímenes de odio y ni siquiera ha finalizado el año. Antes del 2009, del golpe de Estado (que depuso al presidente Manuel Zelaya) la situación no era tan alarmente. Había cuatro-cinco personas asesinadas al año. Desde entonces, con la involución general en materia de derechos humanos, son muchas más: 24, 37, 40 al año. La última década ha supuesto un verdadero genocidio: más de 300 personas LGTBI asesinadas. Y en este último año, tras denunciar al presidente Juan Orlando Hernández ante el Ministerio Público por promover el odio hacia el colectivo LGTBI y presentar un recurso de insconstitucionalidad para conseguir la aceptación del matrimonio igualitario, los ataques han ido a más.

¿Quién ejerce y alienta la violencia y el odio contra la diversidad sexual? ¿El Estado?

El presidente, el presidente del Congreso, ministros y diputados hacen declaraciones en las que criminalizan a las personas LGTBI. Por otra parte, más del 60% de los crímenes de odio que se dan en el país los cometen las fuerzas de seguridad. Son ellos quienes nos están asesinando. Cuando vas a poner una denuncia te ignoran, porque vas a la policía… a denunciar a la policía. El Gobierno actual es conservador y está vinculado al crimen organizado. El nivel de impunidad y corrupción en el país es exorbitante. El 90% de los delitos queda impune. En el caso de los que afectan a nuestro colectivo, el 98%.

¿Cuál es la razón de la impunidad?

Las instituciones han fracasado. La justicia y la policía están colapsadas y las posibilidades de una investigación eficiente son muy escasas. A veces tenemos más información nosotros que el Ministerio Público.

Los medios participan también de este clima de odio contra vosotros.

El Estado no nos protege, los medios de comunicación perpetúan mensajes de odio y la Iglesia desde sus púlpitos incita a la discriminación. Es un trinomio perfecto.

En Arcoíris tenéis un centro de encuentro para apoyar a la gente LGBTI. ¿Cómo llegan hasta allí los que acuden a vosotros?

Con mucho daño emocional y psicológico. En Casa Arcoíris aspiramos a ser una familia en la que las personas de la diversidad sexual podamos encontrar un refugio, un lugar de paz y tranquilidad en donde poder descansar, besar a mi novio y sentarme a platicar con él, gritar, llorar, bailar… Son cosas que no podemos hacer en ningún otro sitio porque podemos sufrir un ataque.

¿Tú mismo has temido por tu vida en algún momento?

He tenido que salir muchas veces al extranjero y buscar apoyo psicológico frente a las amenazas. Pero la vida no tiene sentido sin lucha. Yo viví la violencia y la discriminación. Cada vez que llega un joven de 15 años buscando apoyo, recuerdo cómo tuve que salir de casa a esa edad, rumbo a Estados Unidos con la idea de desaparecer en el camino para que mi familia no sintiera la vergüenza de tener un hijo gay. Han pasado 30 años, pero estos chicos están viviendo lo mismo que yo. Eso me hace continuar en la lucha.

Ante esto, ¿qué puede conseguir una plataforma como “Voces Defensoras”?

El trabajo en red ayuda a visibilizar nuestros problemas. El tejido social, ya sea local, nacional o internacional, salva vidas. Necesitamos estos espacios de incidencia.

RECUADRO: Defender a los que defienden

Las ONGs Mundubat y Brigadas de Paz Internacional lideran la plataforma «Voces Defensoras», una coalición de organizaciones y movimientos populares del Norte y del Sur del planeta cuyo objetivo es generar conciencia de las amenazas, estigmatización y violencia a la que se ven sometidas muchas de las personas organizaciones y comunidades que defienden los derechos humanos y llamar a la acción para defender su integridad y dignidad.
En su presentación en sociedad en Madrid, Hugo Hernández de Mundubat, explicó que la idea básica de «Voces Defensoras» es que “los desafíos y amenazas que la humanidad afronta, tanto en el Sur como en el Norte del planeta, son de naturaleza global y deben tener una respuesta global”.
Por su parte, la representante de Brigadas de Paz Internacional, Miriam García Torres, destacó que “la situación es cada vez más preocupante. El asesinato es solo la punta más visible de un patrón sistémico de criminalización, persecución, hostigamiento, acoso y amenazas de las personas defensoras”.
La Plataforma «Voces Defensoras» desarrolla dos líneas de actuación: La investigación sobre las situaciones de acoso a las que se ven sometidas las personas defensoras de derechos humanos en diversos lugares del planeta y la denuncia que lleva a la movilización para hacer frente a esas amenazas. Para recabar más información: www.vocesdefensoras.org.