Teología del despojo

Como los temas llegan a veces en tropel, últimamente estoy leyendo o asistiendo a intervenciones de pequeños o grandes teólogos católicos que ejercen –a veces con cierto éxito de público- lo que he se me ha ocurrido llamar una teología del despojo.

Casi cada uno de ellos ha roto en algún momento con un pasado ortodoxo y opresivo, ha descubierto que todo en religión es relativo (salvo Dios, pero a ése nadie le ha visto nunca) y ha empezado una tarea de despojo, de deconstrucción, que termina finalmente en despojos, en banalidades. Eso sí, con el marchamo de progresistas. Citaré a continuación algunos de los pecados aunque oculte a los pecadores.

Lo importante del mensaje de Jesús es que establece sólo dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo, que se pueden reducir al primero. Y esto es todo el resumen del contenido básico del mensaje de Jesús. (…) El bien tiene un premio y el mal un castigo en el cielo, pero el cielo está aquí. El que hace el bien es más feliz, hace más felices a quienes le rodean y forma una sociedad más feliz; y el que hace el mal es más infeliz, hace más infelices a quienes le rodean y forman una sociedad más infeliz”. Es decir: Soros, Botín son muy infelices pero la madre que se preocupa de su hijo drogata es muy feliz. Su cielo está aquí, como el de Jesús mismo en el huerto de los olivos

El párrafo anterior es de un teólogo aficionado. Pero uno muy conocido dice lo mismo, aunque mejor argumentado: Jesús fue un hombre que no se cansó nunca de ser una buena persona. Qué mejor resumen se puede pedir para una cristología.

Más cosas: alguien hoy muy en boga afirma que su fe actual consiste en que ya no hay profano y sagrado, todo es sagrado. Siempre se ha dicho que, precisamente, el cristianismo desacralizó el mundo, lo hizo profano. Otra cosa es que la fe descubre que en eso profano vive lo sagrado. Pero decir “todo es sagrado” no significa nada ¿es sagrada la guerra de Siria? ¿y la política de EEUU o de Rusia o de quien sea?

El mismo teólogo, en el prólogo de un libro, proclama: Jesús es “profeta o sacramento o símbolo o encarnación de la Compasión liberadora y creadora”. Pero profeta no es lo mismo que sacramento ni que símbolo ni que encarnación. Todo vale igual y, entretanto, los trabajos de Rahner para elaborar una teología del símbolo, a la basura.

Naturalmente la predicación de Jesús también se reinterpreta. Por ejemplo, la primera bienaventuranza: Bienaventurados vosotros, no porque seáis pobres sino porque vais a dejar de serlo. ¿Dónde, cuándo, cómo? Quizá en Alemania o en China.

Eso respecto a Jesucristo. Pero, en un coloquio católico, uno de los ponentes afirmaba no hace tanto que Dios es la fuerza que nos anima a hacer el bien. Sabemos por la Biblia que Dios se anonadó, renunció a su condición divina y tomó la forma de siervo, pero en esa teología parece reducirse a ser el animador de una ONG.

Y, al final, ¿qué queda de la fe? Es ese consuelo que te permite pisar la tierra, suelo sagrado (?), y dar un paso hacia tu hermano… Eso es la fe, que no tiene que ver con religiones ni con creencias sino con el latido libre y universal de la vida.

Y, como la fe no tiene que ver con creencias, la ciencia puede verificarla: hoy día hay una explicación científica para esto. Se sabe que si uno se comporta como debe, si es consecuente consigo mismo, su cerebro segrega una sustancia llamada serotonina, que crea una sensación placentera y de felicidad.

Siempre he defendido que la teología debe repensarse y que ésa es una tarea urgente. Pero ojalá Dios nos envíe teólogos que nos ofrezcan teología profunda y no una clase de disección.

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1 comentario en «Teología del despojo»

  1. A LA RAIZ
    Siempre me gustan los artículos de Carlos Barberá.

    Es muy claro en la exposición, muy concreto en lo que quiere decir y siempre pone de manifiesto la raíz, lo más profundo de las cuestiones que trata.

    A veces puedo discrepar en algún matiz, pero casi siempre estoy de acuerdo con la «tesis» que plantea.

    Gracias por poder seguir contando con sus escritos a través de ALANDAR

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