El poblado amaneció con una pintada reivindicativa, un grito: Este sábado 23 de noviembre, como cada año, los vecinos y vecinas del poblado de El Gallinero y el equipo de voluntariado ha celebrado su habitual fiesta de denuncia con motivo del Día de los Derechos de los Niños y las Niñas. Una fiesta que sigue siendo necesaria para llamar la atención sobre este rincón de Madrid donde cada día, por la falta de voluntad de las instituciones, se siguen vulnerando los derechos de los más pequeños.

El lema escogido para la edición de este año, «No a los derribos. ¿No ven que hay niños?», hace referencia directa a la que ha sido la actuación municipal más destacable en el último año. El incremento de los derribos arbitrarios y, en muchas ocasiones, sin los permisos adecuados ha llevado a muchas familias a desplazarse de El Gallinero por miedo a quedarse sin hogar, con los problemas, entre otros de escolarización, que eso ha supuesto para los y las menores. Por ello, a través de la pintada anual, gritamos: ¡No a los derribos!

Las actividades para festejar el día y homenajear a los niños y las niñas como se merecen han consistido en juegos por equipos, deportes, diversos talleres para los más pequeños y para las madres, un photocall para guardar recuerdos del momento, las tradicionales castañas asadas y una comida multicultural compuesta por paella y sarmale, elaborada por las madres y las mujeres del poblado.

El cartel de la fiesta de este añoPor la tarde, justo antes de disfrutar con la batucada reivindicativa que recorrió todo el poblado, se dio paso a la lectura del Manifiesto. En esta ocasión, el texto -que han ido leyendo los niños y niñas de El Gallinero- se centraba en los sueños, las esperanzas y los anhelos que estos pequeños tienen de construir futuro y vivir una vida digna y en paz. Uno de los párrafos dice: “Tengo cinco años, soy una niña que cada tarde juega mojándose los pies en el agua de la fuente de El Gallinero. Juego mientras voy a por el agua a la fuente, ya que mi casa no tiene grifos. Sueño vivir en una casa con jardín donde jugar pisando el verde de la hierba y no el frío barro, sueño con esa casa que yo y mi familia nos podríamos permitir”.

Tras todas las actividades del día y la visita de varios ciudadanos y colectivos que han querido acercarse a festejar con los niños y niñas de El Gallinero, se cerró el día con una gran sorpresa para todos los pequeños y convocándonos para la celebración del año que viene. La jornada fue una oportunidad para reivindicar, una vez más, la situación de injusticia que cada día viven estos menores a tan sólo 12 kilómetros de la Puerta del Sol ante la pasividad de las instituciones.

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