Diarios desde el campo de concentración de Quíos

Esta es la colaboración más difícil que he hecho para Alandar; por el tema y por lo que ha supuesto sumergirme en él, asistiendo primero a la presentación del libro ‘La vergüenza de Europa’ (La Vorágine, 2020) y leyéndolo luego en la soledad de mi casa confortable… y porque no es posible concentrar en un artículo tanta no vida.

Este libro ha sido alumbrado por tres mujeres, Amaia Erraiz, Amalia Gómez y Ángeles Cabria que, en diferentes momentos, han vivido como voluntarias en el campo de Vial, en Quíos (Grecia), intentando hacer más humana la permanencia allí de personas procedentes de Irán, Afganistán, Siria, Somalia, Irak, Congo… y por una cuarta, Noemí Morral, que, inspirada por los escritos de las primeras, ha expresado en tarjetas incorporadas al libro dibujos que iluminan la realidad vivida.

Los diarios vienen introducidos por un amplio prólogo y unas infografías con datos que ayudan a contextualizar los rostros e historias que, después, se abren ante nosotros con la fuerza de la vida imposible de ser contenida por vallas, muros o concertinas. Aquí, algunos de los fragmentos más contundentes:

“El sábado vuelvo a Quíos, a colaborar en lo que pueda… Me voy a colaborar, pero sé que mi grano de arena no cambiará un ápice esta podrida sociedad… aunque ellas y ellos sí cambiarán mi manera de ver y vivir la vida”

“Vial no era más que un campo con sus olivos y cítricos… pero cuando se crearon los hotspost en 2015, los centros de registro de personas migrantes, Vial se convirtió en uno. Centro de registro o campo de refugiados en este caso son eufemismos de infierno, prisión, campo de concentración. ¿Por qué un lugar de registro y acogida de seres humanos que huyen para sobrevivir, que no de criminales, necesitaría alambrarse y fortificarse?”

“Hablamos de los refugiados como si fueran todos iguales, encasillados en el papel que se les otorga de seres dependientes, sin nada que aportar”.

“Un grupo familiar prepara la cena con lo que han podido conseguir en Chalkios, el pueblo más cercano… con especias que les hacen sentir más en casa que las bandejas de bazofia que se reparten en Vial… Van a repartir lo de unos y otros. Es la resistencia humana contra un sistema que no pierde ninguna oportunidad de humillarles y privarles de los derechos más básicos”.

“Entender el sufrimiento con doble o triple traducción -la última en inglés- es difícil. A veces basta con acompasar la mirada”-

“Ellas y ellos traen las marcas en sus cuerpos de las lesiones por violaciones, cicatrices, quemaduras y mutilaciones por torturas, disparos o bombardeos de las guerras y conflictos armados de los que huyen. No obstante, las más difíciles de curar son las lesiones del alma, los recuerdos estremecedores que persisten de día y vuelven, cada noche que consiguen dormir, en forma de pesadillas”.

“Yo nunca hubiera querido irme de allí, vamos, lo tenía todo. Todo lo que quería y necesitaba estaba en Damasco. Era preciosa. Era, porque ya no es… Habla nuestro traductor”.

“Europa debería sentir vergüenza por la peor gestión posible de una de las crisis humanitarias más importantes a las que se enfrenta nuestro siglo. Saldremos en los libros de historia del futuro como aquellos que dejamos morir a los que huían de la muerte”.

“Y no quería irme (de Vial) sólo mirar y mirarlas a los ojos, a esas mujeres tan fuertes, tan viejas, con el dolor acumulado, con la frente alta y la vida en el fondo de su mirada”.

Buscad este libro, leedlo, compartidlo como un tesoro. Nos hace más humanas.  Podéis encontrarlo en la editorial La Vorágine o en librerías como la propia Vorágine en Santander o Traficantes de Sueños en Madrid.