foro2013.jpgEl pasado sábado 16 de noviembre hemos tenido el VII Foro «Cristianismo y Mundo de Hoy». En este Foro, encuentro de parroquias y movimientos cristianos de Córdoba y provincia, nos encontramos 160 personas. Por la mañana contamos con Óscar Mateos Martín, profesor de sociología en la Universidad Ramón Llull , como ponente. Nos explicó los retos que supone estar viviendo un cambio de época: la necesidad de atreverse a pensar lo viejo con nuevos moldes y la exigencia de una transformación cultural tan profunda que para nosotros y nosotras, las personas cristianas, podría ser equiparable a una nueva conversión.

La aclaración de lo que significa este cambio de época la concretó en la ruptura de los acuerdos sociales que han sostenido hasta ahora nuestro mundo: el divorcio entre poder y política; el despertar del sueño del pleno empleo; el crecimiento de la desigualdad interna al abrigo de la globalización; el secuestro de la política; el triunfo del neoindividualismo, que liquida al “ciudadano” y lo reduce a mero “consumidor”.
Los primeros signos de la necesaria transformación cultural los ve encarnados en los ciclos de protestas que recorren todo el mundo (esperanza de una protesta global), en las nuevas formas de lucha que movilizan a las juventud a través de las redes sociales, en las demandas de justicia social del precariado y en las micro luchas de aquellos colectivos, víctimas principales de la crisis.

El impulso cristiano que ayudará a este cambio lo ve reflejado en la fórmula acuñada por el papa Francisco en su llamada a los y las jóvenes en Brasil: “¡Hagan lío!”. Y los nuevos caminos de esa conversión los concreta en la necesaria reapropiación de nuestra existencia y en la recuperación de nuestra condición de ciudadanía, que nos lleve a superar el consumismo, vencer los miedos y derrotar a la globalización de la indiferencia.

Por la tarde, la teóloga y psicoterapeuta Emma Martínez Ocaña, desde paradigmas más interioristas, coincidió en la necesidad de mantener el horizonte de la esperanza, asediado permanentemente por los mercaderes y profesionales de la política.

El centro de su ponencia giró en torno al análisis simbólico de las “entrañas”, lugar de la hondura humana del gozo y el dolor, tal como se muestra en diversos pasajes evangélicos. En la línea de una lectura feminista de los textos sagrados, mostró su ligazón con la fecundidad, entendida en una triple dimensión: 1) capacidad de la persona para darse a luz a sí misma desde la conciencia lúcida, que acepta de sí misma el trigo y la cizaña; 2) ayudar a otras personas a desarrollar lo mejor de sí, desde el acompañamiento y la aceptación de su autonomía; 3) impulso a colaborar con quienes buscan un mundo nuevo.

Solo desde ese lugar simbólico interior, expresivo de la vida emocional, ha de brotar la misericordia operativa, valor central en la vida cristiana, cuyo modelo es Jesús de Nazaret, referente de fecundidad y misericordia para la humanidad.

La Eucaristía final recogió toda la reflexión y trabajo, toda la alegría de volver a encontrarnos y la oración al Padre que nos mira y lleva en sus manos.