Magdeleine Hutin fue la fundadora de las Hermanitas de Jesús. El 8 de septiembre es la fiesta de la Natividad de la Virgen y la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús celebran los 75 años de la fundación. Hermanita Magdeleine, que quería seguir los pasos del Hermano Carlos de Foucauld, acabó en ese día del año 1939 su noviciado en la casa de las Hermanas Blancas en Argel y su primera profesión marcó la fundación de la nueva Congregación.

Para Hermanita Magdeleine Jesús es “el Señor de lo Imposible”. Su marcha al desierto, en medio de los nómadas, sufriendo una grave artritis en el hombro, sola con otra joven que tenía deseos semejantes a los suyos y sin conocer allí a nadie, parecía, en principio, destinada al fracaso.

La primera fraternidad nació en Touggourt (Argelia) con la ayuda de sus amigos nómadas, en los que tenía una confianza absoluta. Entre ellos se forjó una amistad que puso su sello en la Fraternidad entera. Nuestra congregación es fruto de un encuentro con esos amigos musulmanes, con personas de estamento social, origen y religión diferentes. Hermanita Magdeleine tenía una fe inquebrantable en la amistad siempre posible entre todas las personas, a pesar de las barreras que las puedan separar. Ella quería que nuestra amistad tuviese como principales características un profundo respeto, una confianza total y una sinceridad absoluta. Estamos convencidas de que este encuentro “construyó”, efectivamente, nuestra congregación y le dio su manera particular de ser.

Algunos años después otras chicas la siguieron. La Fraternidad, nacida para vivir únicamente en el mundo musulmán, se abre en 1946, por deseo de las nuevas hermanitas, a los países de Oriente Medio, con una atención especial a las Iglesias Orientales y, por último, al mundo entero. Pero el mundo musulmán, por causa de nuestro origen, quedará siempre en nuestro corazón como algo entrañable y las inserciones en esos países serán a lo largo del tiempo una prioridad.

Magdeleine tenía una fe inquebrantable en la amistad siempre posible entre todas las personas. La espiritualidad de la Hermanita Magdeleine no es inaccesible, es muy sencilla. Su centro es la vida cotidiana, como la vivió Jesús en Nazaret, carpintero desconocido, amigo del Padre y de su pueblo. Su vida no es un modelo para imitar, sino más bien una inspiración y un desafío. Su gran libertad, su fe intensa, su frescor y su no conformismo nos hablan de una vida en plenitud. Esta vida en plenitud es lo que queremos agradecer a Dios en este aniversario. Nuestra región de España-Portugal tiene la alegría de celebrar este mismo día 8 de septiembre, en Madrid, la primera profesión de nuestra Hermanita Paloma. Aún hay jóvenes que se entusiasman hoy por este carisma.

Pero, en las circunstancias actuales del mundo, esta fiesta está también marcada por la cruz. El Medio Oriente, donde las Hermanitas árabes, a lo largo de los años, construyeron una amistad profunda con los vecinos musulmanes y, especialmente, Irak y Siria, están atravesando uno de los momentos más duros de su historia. Nuestras hermanitas soportan todos los días la violencia y la destrucción infligida a sus pueblos. Las de Mosul tuvieron que huir hacia el Kurdistán; las de Bagdad y Siria permanecen, valientes, en sus fraternidades.

Nuestra Responsable General nos ha pedido a todas que intensifiquemos la oración, sobre todo la adoración en la noche del jueves al viernes, para pedir fortaleza y valor para nuestras hermanas y sus pueblos, a fin de que puedan continuar viviendo, creyendo y esperando y para que se llegue finalmente a alcanzar la paz. A todos y todas os pedimos que intercedáis con nosotras.