Un acto de la caravana abriendo fronteras en Jerez de la Frontera
Acto de la Caravana en Jerez de la Frontera celebrado el 18 de julio de este año.

Cerca de 300 personas han participado en la cuarta Caravana Abriendo Fronteras, que este año se ha dirigido hacia la frontera sur, Andalucía y Ceuta, y se ha llevado a cabo este mes de julio para denunciar la vulneración de derechos humanos, la criminalización de la solidaridad y el avance de los espacios neofascistas, al tiempo que para exigir, desde la ciudadanía, un cambio en la políticas migratorias de Europa.

Después de recorrer Grecia, Melilla e Italia, la Caravana Abriendo Fronteras parte, un verano más, desde diversos lugares y ha viajado durante nueve días, hasta el domingo 21, a la frontera sur de Europa pasando por Granada, Motril, Tarifa, Ceuta, Algeciras, Jerez, Sevilla y Huelva.

En cinco autobuses se han trasladado activistas, -un 70% de las cuales han sido mujeres-, de Catalunya, País Valencia, Euskal Herria, Cantabria, Madrid, Aragón, Castilla-León, Salamanca, Islas Baleares y la propia Andalucía. En esta ocasión la caravana ha tenido carácter internacional, “producto de las redes y alianzas que hemos ido tejiendo estos años, y participarán, entre otras organizaciones que desarrollan su labor en la frontera sur, integrantes de la organización italiana Carovane Migranti”.
La explotación de decenas de miles de personas migrantes, especialmente mujeres, en los campos andaluces ha sido uno de los motivos de elección de este destino. El segundo guarda relación con el hecho de que Andalucía se ha convertido en la región de Europa con mayor número de llegadas de personas migrantes y esto ha provocado un aumento sustancial de las personas muertas, lo que ha sacado a la luz las deficiencias del sistema institucional de acogida, así como la involución en la política migratoria del gobierno de Pedro Sánchez.
Por último, en la elección del destino ha influido «el avance de las políticas neofascistas en Andalucía», -y en el mundo-, que «utilizan a las personas migrantes como chivo expiatorio y plantean un gran reto a todas las organizaciones sociales y a quienes pretendemos poner en el centro la vida y la defensa de los derechos humanos», según afirma la organización.

Algunos testimonios llegados desde la caravana…

Cuenta Ángeles, sobre los muertos y desaparecidos y las mujeres transfronterizas:
«Este año la caravana Abriendo Fronteras compartimos ruta a nuestra Frontera Sur con la Caravana Migranti que ha partido de Turín atravesando toda Italia. En ella, familiares de personas desaparecidas, desde el Mediterráneo al río Bravo, dan testimonios de su dolor y de su búsqueda incansable: madres, hermanos/as y tías/os de personas desaparecidas de Honduras, México, Túnez, Argelia…
«Si vivos los llevaron, vivos los queremos», es su lema, el eco de las casi 300 voces en caravana, unidas a la eterna lucha de las personas que buscan en nuestro país a los miles de desaparecidos por los crímenes del franquismo, en concreto en la caravana vinculada a la memoria histórica de Jerez de la Frontera en el 18 de julio.
Estamos unidas en esta lucha también con las trabajadoras transfronterizas, en lucha por sus derechos humanos, sociales y económicos, sexuales y reproductivos. Es tremendo cómo las mujeres porteadoras, cargan tremendos fardos sin ningún tipo de derecho laboral. Cruzan la frontera de El Tarajal a Marruecos, a cambio de una miseria que necesitan para sobrevivir, poniendo en riesgo su vida —ya van varias muertes— para hacer más ricos a quienes las explotan con el consentimiento de las leyes españolas.»

Y Aurora, sobre las duras sensaciones que tiene en Ceuta:
«Hemos atravesado el estrecho de Gibraltar dirigiéndonos a Ceuta y siempre impresiona imaginarnos aquí en medio del mar en una patera a la deriva, horas y horas perdidas, de noche, mojadas, con viento, entrando  agua, comenzando a hundirse, llamando para que vengan a socorrernos, no viene nadie porque están discutiendo si estamos en aguas marroquíes o españolas. Y, mientras, nos ahogamos. Aparte de todas las mujeres y hombres que cruzan o intentan cruzar a esto es a lo que se arriesgan todos los niños, niñas y adolescentes que hemos visto viviendo en las calles de Ceuta. Prefieren eso, a no tener oportunidad de intentar cumplir sus sueños

Mari Carmen nos habla sobre las concertinas y los Menores no acompañados (MENAs):
«El día 17, llegamos a Ceuta y nos dirigimos en manifestación con muchas jóvenes atrapadas allí, hasta la playa del Tarajal, la vergüenza de España. Nos encontramos con las vallas y concertinas para parar las entradas de las personas migrantes y realizamos un acto de denuncia, petición de justicia y recuerdo a las víctimas asesinadas aquí el 6 de febrero de 2014. Posteriormente compartimos comida en el Parque de Argentina con habitantes actuales de Ceuta en diferentes situaciones: nativas de Ceuta, migrantes españoles que están allí denunciando la situación de las fronteras y acogiendo, migrantes magrebíes y subsaharianas en diferentes situaciones administrativas. Muchas de estas personas migrantes son niños, niñas y adolescentes algunas malviven en la calle y otras en centros de menores donde también son expulsados a la calle al cumplir los 18 años. […]
Realizamos una manifestación por las calles mas céntricas de Ceuta, algo que sirvió a los y las jóvenes migrantes para poder transitar por estas calles con tranquilidad, sin esconderse, ya que habitualmente no lo pueden hacer porque en estas calles de nuestro país, como en muchas otras, habitualmente les insultan, la gente se cambia de acera a su paso y son tratados como criminales. A pesar de que en la calle les falta lo mas básico y son atacados muchos prefieren estar ahí que en los centro de menores donde sufren todo tipo de malos tratos, desde la falta de escolarización, pasando por la prohibición de entrar a supermercados, hasta los ataques por perros que les suelta la policía como nos han relatado las personas voluntarias que les acogen en la medida de sus posibilidades.»