Foto. La Garbancita Ecológica.El Consumo Responsable Agroecológico es una respuesta de la sociedad a la contaminación, el cambio climático y el aumento de enfermedades alimentarias (obesidad, diabetes, cáncer, caries, etc.) en la población, especialmente en nuestros niños y niñas. La Garbancita Ecológica, junto a los Grupos Autogestionados de Consumo (GAK), pioneros en las redes de consumo madrileñas, es un ejemplo de ese compromiso en la defensa de la salud y la seguridad alimentaria.

La Garbancita Ecológica es una cooperativa de consumo responsable sin ánimo de lucro que, tras trece años de actividad, intenta resolver los cuellos de botella del consumo responsable agroecológico, avanzando en una dimensión empresarial. Movemos varios miles de kilos cada quincena, procedentes de una treintena de pequeños agricultores, ganaderos, artesanos y elaboradores ecológicos para dos centenares de consumidores.

Las primeras experiencias organizadas de cooperación entre productores agroecológicos y grupos autogestionados de consumo en Madrid nacen en 1997, impulsadas por personas y colectivos vinculados al Movimiento contra la Europa de Maastrich y la Globalización Económica (MAM).

Iniciamos este camino no solamente para consumir alimentos sanos sino, también, convencidos de que la forma de comer es tan política como la forma de trabajar. Desde esos inicios hemos realizado un inmenso esfuerzo autoorganizativo para sobrevivir en diversos escenarios y hemos contribuido a difundir una nueva sensibilidad en el terreno de la alimentación.

Nuestro objetivo como consumidores y consumidoras organizadas es garantizar la seguridad alimentaria a través de una alimentación ecológica con precios populares para quienes compran y justos para quienes los producen mediante circuitos cortos de comercialización. Pero estamos muy lejos de ello. La mayoría de la población padece una alimentación mercantilizada, industrializada y globalizada, causante de millones de muertes anuales por escasez o por abundancia y toxicidad de los alimentos. La impotencia, cuando no complicidad, de los poderes públicos y la implantación de deseos irracionales en los consumidores por la publicidad, presentan el nuevo orden alimentario internacional, que produce una emergencia alimentaria permanente como algo natural e inevitable. La intervención en el medio educativo es clave para revertir este proceso.

La Garbancita es una cooperativa que, frente al consumismo insostenible y la compra compulsiva, defiende y practica un consumo responsable agroecológico. Procuramos tratar a los consumidores, a los agricultores y a nosotros mismos como seres inteligentes. La Garbancita es un laboratorio que produce ideas colectivamente y las transforma en acciones concretas. Al hacerlo, también nos transformamos nosotros, acercando lo que hacemos a lo que decimos y lo que somos, a lo que debemos ser. Nuestro compromiso es ético y político porque unimos nuestros principios a nuestros actos. Comprometerse con la seguridad y la soberanía alimentaria exige cambiar nuestros hábitos alimentarios pero también enfrentarse a las multinacionales y al doble lenguaje de los políticos.

Actualmente trabajamos con una treintena de agricultores, elaboradores y artesanos ecológicos fundamentalmente de la Comunidad de Madrid, Castilla La Mancha, Castilla-León y Comunidad Valenciana. El número de personas que colaboran activamente en las tareas de procesado, control de calidad, elaboración de pedidos, atención a los consumidores y reparto a domicilio es de 24. Realizamos estas tareas cada quincena, los miércoles alternos, desde las 6:30h de la mañana hasta las 21:30h.

Foto. La Garbancita Ecológica.Apostar por una cooperativa supone la legalización que, a su vez, exige financiar muchos gastos. En nuestros estatutos se define tan necesario el trabajo asalariado, garante de la seriedad y el buen funcionamiento del proyecto, como el trabajo voluntario, clave de la dimensión participativa y social. Los excedentes económicos (cuando se produzcan, aún estamos muy lejos) se destinarán, según establecen los estatutos, a incrementar los puestos de trabajo y las tareas de investigación, estudio, elaboración, edición y difusión de cultura alimentaria, verdadera clave de bóveda para el avance en la sociedad de un consumo responsable agroecológico, autogestionado y popular. Para mantener hábitos de consumo saludable hay que desearlo y para desearlo hay que conocer la diferencia entre una alimentación buena y una alimentación mala.

Para más información:
“La Garbancita ecológica”
c/Puerto del Milagro, 4 esq. Puerto de Viñamala
www.nodo50.org/lagarbancitaecologica