Foto. Merche MasHa transcurrido un mes y mucha gente ya les habrá deseado “feliz 2015”. Ahora yo les digo: “Hagámoslo bueno”.

La cosa empezó calentita. Entre otras noticias, el selectivamente generoso Gobierno, que privatiza la sed, sube el recibo del agua y hace reformas fiscales que terminan favoreciendo a los suyos, se desmelenó aprobando -¡alegría!- una subida de tres euros en el salario mínimo y del 0’25% para las pensiones (en las más pequeñas no llega a medio euro). Más tarde se tiñó de sangre y luego, de represión.

De modo que vamos a tener que ocuparnos personalmente de hacerlo bueno. Como canta Llach, para lanzar los sueños contra el tiempo, sin desfallecer, buscando el coraje, persistiendo en el intento, hombro con hombro.

Así te espero y así me tienes.