pag23_mecedora1_web-5.jpgCuando me dispongo a escribir mi mecedora de este mes, llega a mi facebook un artículo que me llama la atención y me invita a la lectura: «Con el periodismo no hay que crear compasión, sino indignación». Una entrevista al periodista Unai Aranzadi que prepara un trabajo donde muestra la cara desconocida del conflicto en Colombia.

Según lo leía iba recordando otros tiempos y otros y otras periodistas que ahora echo en falta. “Hace una década, Aranzadi decidió armarse con una cámara y recorrer los puntos calientes del planeta y ha cubierto los conflictos de Irak, Zimbabwe, Bolivia o Somalia, entre otros lugares, para cadenas como la BBC, CNN o Al Jazeera”, dice el entrevistador. Y recuerdo y añoro hace ya cuarenta años cuando una joven periodista española, decidió recorrer y mostrar a España los puntos calientes del planeta. Muchos, y sobre todo muchas mujeres, queríamos ser Carmen Sarmiento y no solo para viajar por esos países, entonces más lejanos que ahora y mucho más desconocidos, sino para poder transmitir y denunciar la indignación que nos suscitaba la injusticia, la insolidaridad, la violencia… que asolaban en muchas partes del planeta, pero sobre todo la indignación era aún mayor cuando Carmen nos mostraba la marginación y la extrema violencia sufrida por las mujeres en casi todos los países del mundo. «Hablar de violencia o pobreza sin hablar de los motivos que las generan, es explotar la miseria», dice Unai en su entrevista y a esto nos tenían acostumbrados otras y otras periodistas de pro.

Es doloroso admitir que las cosas han cambiado pero no demasiado, al menos no tanto como a algunas y algunos nos gustaría. Lo que si ha cambiado, pero no a mejor ha sido la clase periodística. No es fácil encontrar profesionales en los medios de la talla de Carmen Sarmiento, Vicente Romero, Gervasio Sánchez, Jon Sistiaga…

Por eso, cuando nos encontramos con un periodista como Unai, nos reconciliamos con la profesión. Pero hay que ser honrados y no faltar a la verdad. No solo es Unai. El pasado mes de marzo tuve la oportunidad de participar en una mesa redonda: “La comunicación plural e incluyente es posible”, donde se exponían algunos ejemplos prácticos. Tengo que decir que fue una bocanada de aire fresco. El acto estaba organizado por la Red Internacional de Mujeres Periodistas y Comunicadoras (RIMPYC)- Red Madrid. Participaron Cristina Pérez Fraga de AMECOPRESS, Lucía Lagunes de CIMAC, Fabiola Llanos de La Independent, June Fernández de Píkara Magazine y Jenny Rönngren de Feministiskt Perspektiv. Muchas de ellas jóvenes y trabajando en proyectos, algunos bastantes recientes, pero todas con un objetivo común: visibilizar a las mujeres tanto como fuentes en la información como sujetos de ella. Las mujeres, ese 50% de la población, también tejemos la historia aunque no aparezcamos en ella, pero ya es hora de que esto cambie y para ello es necesario el impulso, la fuerza, el convencimiento y el compromiso de mujeres jóvenes que retomen la antorcha de las que las precedieron.

Foto. RIMPYC-Red Madrid.Salí del encuentro pensando que es posible otro tipo de periodismo, no solo aquel al que nos hemos acostumbrado desde algunas cadenas con personajes que se llaman así mismos periodistas. Es posible otro periodismo y ya se está haciendo. Con esfuerzo, con trabajo, mucho trabajo, con pocos medios, muy pocos, pero para eso Internet es un arma incuestionable y multiplicadora. Aunque, como allí se dijo, habría que trabajar para intentar también que en los medios generalistas y masivos se diera otro tipo de información más incluyente y plural. Incluso se habló de poder tener un canal de televisión dedicado a la mujer. Pues soñemos, porque soñar es el principio de la realidad.