Imagen de la campaña “Saca tarjeta roja al maltratador”. “Sobra el Ministerio de Defensa” dijo hace unos días el actual secretario general del PSOE. Me sorprendieron mucho estas declaraciones hechas por el máximo mandatario de un partido que ha estado en el Gobierno de España en sucesivas ocasiones y en las que han castigado a aquellos que a lo largo de los años han estado haciendo la objeción fiscal, negándose a pagar con sus impuestos los gastos militares. En los días posteriores se sucedieron las puntualizaciones a esta afirmación: “Donde dije digo, digo Diego”, es decir: estamos donde estábamos.

A los pocos días tuvo otra “interesante” declaración que no solo me causó sorpresa sino una gran indignación. En un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum afirmó que si llega a la presidencia del Gobierno, hará que las víctimas de la violencia de género sean reconocidas con funerales de Estado en los que él estará presente como presidente del Ejecutivo.

Imagen de la campaña “Ante el maltratador, tolerancia cero”. Sr. Sánchez, las mujeres no queremos funerales de Estado. Por cierto, ¿serán funerales católicos en un estado laico? Así el disparate aún será mayor.
Sr. Sánchez, las mujeres queremos vivir y además vivir en paz, sin miedo a salir a la calle o a quedarnos solas en nuestra casa con el agresor. No queremos subir a ningún ascensor con algún alcalde machista, al que tendrían ya que haber destituido. Esa sí sería una buena promesa: no permitir a ningún cargo público ninguna barbaridad que fomente el machismo y el odio contra las mujeres
Sr. Sanchez, quizá sepa que en la última década, de 2003 a 2013, fueron asesinadas en España 700 mujeres. En 2013, en nuestro país, 57 encontraron la muerte a manos de sus parejas. Todas ellas fueron asesinadas por el simple hecho de ser mujeres.

Viñeta de Rogelio Núñez pARTidoPero estas cifras son solo la punta del iceberg de la violencia machista. Por debajo se esconden otras que nos hablan de dolor, incertidumbre, sufrimiento… Son las mujeres que, sin llegar a encontrar la muerte, han vivido y viven la violencia y la opresión como algo cotidiano en sus vidas. Algunas un día, no pudiendo más, se atrevieron a denunciar y tuvieron que dejar su casa, su familia, sus amigas y amigos y, solas o con sus hijos e hijas, emprender una nueva vida en una casa de acogida. Estas mujeres, Sr. Sánchez, no quieren un funeral de Estado, quieren medios para no llegar a esta situación: invertir en educación, trabajar con los medios de comunicación para que nos traten en un nivel de igualdad y no como ciudadanas de segunda (véase el tratamiento que han dado a nuestras deportistas que tantas medallas han ganado en este tiempo comparándolo con los resultados y el tratamiento de los varones). Quieren que las medidas policiales contra el maltratador sean reales y eficaces, que sean ellos quienes tengan que dejar la casa y huir. Y, en última instancia, si hay que abandonar el hogar y tienen que ir a una casa de acogida, lo que quieren es que existan recursos y no se recorten, para que esas casas estén bien, para que la atención sea la adecuada. Que haya buenos profesionales: abogadas, psicólogas, educadoras… y recursos que les permitan recomponerse.

Sr. Sánchez, le animo a que lea las recomendaciones de Naciones Unidas para prevenir la violencia machista contra las mujeres. Porque nosotras, Sr. Sánchez, no queremos ni funerales de Estado ni cajas de madera de pino. Nosotras queremos vivir en paz y en libertad.