Charo Mármol felicita a Pagola en su cumpleaños.No fue el único premiado, pero sí se sintió un calor especial en los aplausos de la audiencia hacia el teólogo José Antonio Pagola, una de las figuras más valientes y honestas del panorama nacional. En la XXVII edición de la gala anual que celebra nuestra publicación se entregaron galardones también a Escuela Feminista de Teología de Andalucía (EFETA) y al grupo musical Anawin.

La cita a la que acude alandar cada año con sus lectores y lectoras se desarrolló el pasado 15 de junio, en el Colegio Mayor Chaminade de Madrid. En esta oportunidad, más de un centenar de personas llenaban las butacas, los pasillos (y hasta alguno no pudo entrar) del salón de actos del Chami. Sin duda, el tirón de los nombres de las personas galardonadas ejerció como efecto llamada para que se generara una enorme expectación que, de acuerdo con los testimonios de las y los asistentes, no se vio en ningún momento defraudada.

La primera en intervenir fue Charo Mármol, directora de alandar durante una década, que, después de hacer un repaso de lo sucedido en la revista durante este último curso, anunció que había llegado el momento de pasar a otra función. Muy cerca de ella, Cristina Ruiz Fernández, actual responsable de la web y miembro del Consejo de Redacción, se dirigió a las personas presentes en su condición de nueva responsable de alandar. Charo recordó con afecto a quienes en el pasado ocuparon su puesto, al tiempo que agradeció la entrega gratuita e ilusionada de quienes mes a mes colaboran para que la publicación salga todos los meses. Alandar no deja de ser una ‘rara avis’ en el panorama nacional de revistas sociales y religiosas, tanto por la frescura en la presentación de los temas que trata como por el rigor y la libertad con la que se eligen los asuntos sobre los que se escribe en cada número.

Esperando a Pagola

La salida al escenario de José Antonio Pagola (Añorga, Guipúzcoa, 1937) licenciado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y autor de numerosos libros divulgativos de espiritualidad, catequesis y cristología, fue recibida con una cerrada salva de aplausos de quienes conocen bien su obra y son conscientes de los perjuicios que le ha conllevado mantener sus criterios. Todo ello pese a la enorme presión que ha recibido de parte del ala más conservadora de la Iglesia, sobre todo, después de la publicación de su obra. Significado en posturas de radicalidad cristiana a favor de los desfavorecidos ya desde antes de ejercer su cargo como vicario general de monseñor Setién, Pagola ha sido objeto de una más de las recientes persecuciones lanzada desde la jerarquía episcopal española tras la publicación de su libro Jesús. Aproximación histórica (PPC, Madrid 2007), un libro del que ya se han vendido más de 80.000 ejemplares, un auténtico récord para obras teológicas. Además, Pagola es seguido por miles de creyentes gracias a los comentarios que escribe cada semana en http://www.eclesalia.net sobre el Evangelio que se lee en la Eucaristía dominical. Estos textos se distribuyen por correo electrónico y alimentan la fe de seguidores de Jesús de Nazaret en todo el planeta.

Pagola se mostró muy agradecido por el recibimiento destacando que, en su opinión, le ha pasado lo mejor que le podía ocurrir. “Quiero aprovechar este momento para agradecer los miles de testimonios que he recibido como muestras de apoyo: cartas desde la cárcel, curas quemados… Y sobre todo, cartas de personas sencillas que escriben a mano. Ahora creo más en el Jesús vivo«, dijo, para añadir a renglón seguido: “Ha sido una ocasión magnífica para purificar la fe, afianzar en quién crees y reforzar tu libertad”. Luego narró su experiencia en un reciente viaje realizado a Galilea: “Para mí la contemplación serena del lago en el que imaginé la presencia de Jesús me hizo más sencillo cerrar este penoso episodio”.
La sala al completo.
Regalo para Jesús

José Antonio Pagola, que fue entrevistado por José Ignacio Igartua (un experimentado periodista religioso, miembro del Consejo de la revista y buen conocedor de la obra de Pagola), recalcó que su presencia en aquel acto obedecía al cariño y admiración que le profesaba a alandar, publicación que lee cada mes. “Estoy agradecido a alandar porque representáis el espíritu de la Iglesia que conecta con el Jesús del libro”, subrayó en un elogio que la audiencia premió con una cerrada ovación.

Las ‘perlas’ que dejó Pagola en el Chaminade fueron muy agradecidas por quienes tuvieron el privilegio de escucharle: “La religión nos ha separado mucho de Jesús. Esto no lo para un Concilio. La jerarquía actual no está capacitada para liderar un proceso de conversión a Jesús. Es el momento de movilizarnos y de no perder el tiempo con descalificaciones. Hay que poner a la Iglesia en una fase de más calidad. Poner a la compasión en el centro, porque hoy no ocupa un lugar principal. La Iglesia jerarquía ha arrinconado al pueblo de Dios a la pasividad y a la sumisión” fueron algunas de sus reflexiones. Y cuando recibió, de manos de Charo Mármol, la tortuga de barro con la que se distingue a los distinguidos con los Premios Alandar, Pagola exclamó: “Esta tortuga va a ser para Jesús de Nazaret”.

Como colofón de una experiencia inolvidable para quienes estuvimos allí, José Antonio Pagola sopló una vela que se preparó en un pastel improvisado, mientras las y los presentes le cantaban el cumpleaños feliz. Y es que al día siguiente el buen teólogo cumplía 73 años, que disimula con gallardía, pues se le vio en todo momento con una lucidez encomiable.

Las tres Mercedes de Éfeta y Cristina Ruiz.Palabra de mujer

Ante una Iglesia preocupada por el poder y lejana del Pueblo de Dios, hemos querido mostrar la fuerza del laicado, de los últimos, de las mujeres”. Con estas palabras introdujo la directora de alandar, Charo Mármol, a las tres representantes de Escuela Feminista de Teología de Andalucía (EFETA). Sus tres promotoras, que comparten el nombre de Mercedes y que bromean amorosamente entre ellas apodándose La Trinidad, antecedieron a Pagola y fueron entrevistadas por la futura directora de esta publicación, Cristina Ruiz.

Es necesario un escuela de teología feminista porque las mujeres no estamos representadas en la teología tradicional”, apuntaron para, seguidamente, reivindicar la necesidad de reinterpretar a los personajes femeninos que aparecen en los textos bíblicos. “Éramos conscientes de que el estudio de teología se convertía, a menudo, en una tarea imposible para las mujeres debido a la carga de responsabilidades que la sociedad patriarcal les adjudican. Así que pensamos en impartir los estudios vía online (www.efeta.org).»

Los proyectos que desde hace un lustro viene desarrollando Éfeta, que significa apertura en arameo, se han plasmado en una magnifica labor docente y divulgativa desde la teología feminista. Al final se ha convertido en un modo de acceder al conocimiento teológico que, siendo inclusivo, se orienta particularmente a las mujeres, desde una perspectiva de crítica feminista. “Empezamos en 2005 y hasta el momento la experiencia es magnífica. Es verdad que en lo que proponemos hay mucha densidad, mucho rigor”. Cuando se les interrogó por las trabas que se les están poniendo desde diversos ámbitos del mundo académico y de la jerarquía eclesial, reconocieron que sus estudios no han sido reconocidos por ninguna Facultad ni Escuela de Teología del país. “No queremos confrontar”, añaden, aunque reconocen que ha habido problemas indirectos.

Anawim en un momento de su actuación.Música y mensaje

La Fiesta de alandar terminó con las canciones y la música del grupo Anawin, que recibió el tercero de los premios de esta edición. “Se trata de una apuesta por la alegría, la comunicación y la vida a través de la música. Este grupo viene transmitiendo todo esto desde hace más de diez años por medio de sus canciones, cargadas de humor, crítica, ironía y mucha utopía“, subrayó Belén de la Banda, también integrante del Consejo de Redacción de nuestra revista, quien les hizo algunas preguntas antes de su actuación.

El grupo Anawim con Belén de la Banda.Una buena muestra de su forma de entender la música es la canción Barrio Esperanza, que da titulo al último de sus discos, en el que cantan, con algo de añoranza y mucha solidaridad, aquello con lo que sueñan. En su intervención reconocieron que todo se inició como un mero ejercicio de diversión y que, con el tiempo, se dieron cuenta de que podían aportar algo interesante y diferente. “Desde el principio no entendimos la música como una aventura profesional sino como un don por el que no podíamos cobrar. “Entendemos que dentro de cada persona hay un artista en potencia”, terminaron declarando. Y luego se pusieron a cantar.