Alabado seas, mi Señor,
por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Cántico de las Criaturas. S. Francisco de Asis.

Cuando esta escalera salga a la luz se estará celebrando en Madrid una (otra) Cumbre del Clima, la número 25, a la que acudirán 20.000 visitantes y que supondrá alrededor de 65.000 toneladas de CO2 de impacto ambiental. Eso si Greta, la adolescente combativa, cruzará el Atlántico por medios no contaminantes; otra vez en velero. La cumbre costará a las arcas públicas unos 60 millones de euros, pero supondrá cerca de 100 millones de ingresos para el sector hostelero y demás servicios de la ciudad de Madrid. La cumbre se celebra de manera apresurada en Madrid porque en Chile las cosas no andan muy bien como para acogerla, tal y como estaba previsto haberlo hecho. ¿Merece la pena? ¿Supondrá algún avance? ¿En estos 25 años de la primera reunión mundial para alertar sobre el cambio climático se ha avanzado algo? Mucho me temo que no mucho. Hay países muy importantes que no se lo creen y no hacen nada para dejar de contaminar, hay poderosos dirigentes que se ríen en nuestras narices y ridiculizan los esfuerzos de miles de personas y organizaciones por cuidar la Casa Común, la Pacha Mama.

Es necesario recomponer la vida en la calle, la familia, el trabajo, las relaciones que se han perdido estando dentro.

Pero estamos en tiempo de Adviento y esperanza y por eso no debemos perder la ilusión ni las ganas de que ¡por fin! una buena noticia climática nos sea anunciada. Los profetas del clima vienen avisándonos de que es necesaria una gran conversión ecológica pues nos enfrentamos a la crisis más importante que jamás haya enfrentado la humanidad: Lo dicen los científicos con sus análisis sobre la subida de temperaturas y la necesidad de bajar ya 2 grados el calentamiento global; lo dicen los activistas en sus manifestaciones; lo dice Greta (como antes nos lo dijeron otras niñas y adolescentes) “Nuestra casa está en llamas. Estoy acá para decirles que nuestro hogar está ardiendo»(…) “Los políticos han sabido del cambio climático durante décadas, pero deliberadamente pasaron la responsabilidad de nuestro futuro a manos de especuladores cuya búsqueda de ganancias rápidas amenaza nada menos que nuestra existencia». Lo dijo el Papa Francisco en las primeras frases de Laudato Si “Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en el sufrimiento de los excluidos”. Así pues, en este tiempo de espera y esperanza hagamos nuestros los deseos de Francisco y, siendo muy conscientes de que la Tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán, cuidemos con María, como María “con afecto y dolor materno este mundo herido”. Estemos atentos a las señales, a las manifestaciones, a los compromisos que se adquieran en esta Cumbre. Hagámoslos nuestros y trabajemos por ellos ¡Feliz y ecológica Navidad!