Imprescindible un cambio

De acuerdo total . Esto es lo grave: llegar a la conclusión de que uno se encuentra en el camino definitivo y exclusivo de la verdad, de que todo lo que no concuerde con sus ideas, debe ser rechazado como infundado y peligroso.

Este tipo de personalidad cuánto suficiente, dogmática, que no tiene más norma de acción y de verdad que la profesada por él, según le viene inculcada y transmitida desde el pasado, representa en el fondo un tipo de personalidad eternamente pasiva y obediente que se contenta con reproducir el modelo de moral y cultura existentes, que no analiza ni crea nada nuevo, que rechaza los nuevos valores, simplemente porque en el esquema y dinámica de su personalidad no tiene juego la admiración, la duda, el análisis ni la reforma, y sí la inercia, la seguridad, la repetición y el estancamiento.

La actitud de la Iglesia en su postura de rechazo permanente sobre el aborto y enmudecer sobre las aberraciones de las Cruzadas, sobre la pena de muerte, las guerras, las torturas, la objeción de conciencia…
Para todos estos casos los cristianos tenemos un faro iluminador: el Evangelio de Jesús. En este Evangelio está claro el respeto a la vida, el amor al prójimo, incluso al enemigo.

Es obligación de todo cristiano imitar la conducta de Jesús, seguir su ejemplo: el distintivo de una fraternidad universal basado en el servicio y en la respuesta del bien por el mal. Discípulo de Jesús sólo se es cuando hace lo que dice su Señor.

Para que la Iglesia recupere su credibilidad, deberá demostrar con los hechos lo que enseña con la boca.

En (Jn.16.2) se lee: Incluso llegará la hora en que el que os mate piense que da culto a Dios.

La Iglesia es todavía hoy antidemocrática y autoritaria. Se hace imprescindible un cambio.

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